México en la mira

La reciente operación que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en la sierra de Tapalpa el 22 de febrero, ha puesto en evidencia la asimetría de inteligencia entre México y Estados Unidos. Mientras que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha identificado a Juan Carlos Valencia González, “El Pelón”, como sucesor de “El Mencho” y ha ofrecido una recompensa de 25 millones de dólares, México sigue sin confirmar la línea de sucesión.
La velocidad con la que Estados Unidos ha reconstruido el organigrama criminal del CJNG, en comparación con la lentitud de México para investigar y procesar a los responsables, ha generado una brecha de tiempo, información y autoridad moral entre ambos países. Esto ha llevado a cuestionar el diseño institucional mexicano y su capacidad para funcionar de manera efectiva en la lucha contra el crimen organizado. La acusación formal presentada en abril contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, y la falta de acción por parte de México para extraditarlo, han agregado más tensión a la relación entre ambos países.
La geopolítica también juega un papel importante en este escenario, ya que Estados Unidos ha armado el “Escudo de las Américas”, una coalición militar y de inteligencia con gobiernos aliados, lo que ha generado preocupación en México sobre su papel en la región. La relación entre México y Estados Unidos es compleja y requiere una mayor cooperación y comprensión para abordar los desafíos de seguridad y justicia que enfrentan ambos países. Es fundamental que México fortalezca su institucionalidad y su capacidad para investigar y procesar a los responsables del crimen organizado, para no dejar que la inacción y la falta de cooperación dañen su relación con Estados Unidos y su propia soberanía.






