Con 22 mil 515 firmas en mano, un grupo de ciudadanos llegó este martes al Senado de la República a exigir la salida de Enrique Inzunza Cázarez. No los dejaron entrar.
La intención era presentar formalmente ante la Cámara Alta las firmas reunidas para solicitar que Inzunza deje su escaño como senador por Sinaloa. Pero los integrantes del grupo denunciaron que se les negó el acceso al recinto y no pudieron entregar la documentación.
La senadora priista Paloma Sánchez tomó el caso y lanzó una acusación directa: aseguró que la negativa a permitir el ingreso de los ciudadanos obedeció a una instrucción atribuida al presidente de la Mesa Directiva del Senado, Higinio Martínez.
La exigencia ciudadana tiene un origen claro: los señalamientos provenientes de Estados Unidos contra el legislador sinaloense, que lo vinculan presuntamente con actividades de organizaciones delictivas. Hay que decirlo con todas sus letras: se trata de señalamientos y acusaciones, no de una condena judicial. Inzunza ha rechazado las acusaciones y ha sostenido públicamente que no existen pruebas que acrediten lo que se dice en su contra.
El episodio de este martes no surge de la nada. En agosto pasado, Inzunza anunció su decisión de separarse de la bancada de Morena para continuar su trabajo legislativo como senador independiente. La decisión llegó cuando aumentaba la presión política por los señalamientos originados en Estados Unidos.
Desde entonces, el futuro político del senador por Sinaloa ha sido motivo de confrontaciones entre legisladores. El choque más visible es con la propia Paloma Sánchez, quien ha cuestionado públicamente su permanencia en el Senado en más de una ocasión.
Lo de este martes suma un nuevo capítulo: ciudadanos organizados que juntan más de 22 mil firmas, un recinto que les cierra la puerta y una acusación cruzada entre senadores sobre quién dio la orden. El punto central de la movilización sigue siendo el mismo: la entrega formal de las firmas con las que se solicita la salida de Inzunza.
El caso vuelve a colocar en el centro de la agenda política nacional el nombre de Enrique Inzunza, el Senado de la República y los señalamientos provenientes de Estados Unidos. Y deja una pregunta abierta sobre cuántas firmas hacen falta para que el Senado abra la puerta.
Inzunza representa a Sinaloa en la Cámara Alta y su permanencia en el escaño es hoy uno de los frentes abiertos entre legisladores de oposición y el oficialismo. Mientras tanto, la documentación con las 22 mil 515 firmas sigue sin ser recibida formalmente: el grupo ciudadano no logró ingresar al recinto y la entrega quedó pendiente, a la espera de que el Senado defina si les abre la puerta.



