Politica

La Ley de Audiencias pierde fuerza en Palacio y Luisa María advierte con dejar la Consejería Jurídica

 El rumbo de la Ley de Audiencias parece ser el de una fuerte moderación en comparación con la norma original. Las últimas declaraciones de la cámara que agrupa a las empresas de radio y televisión van en la dirección de acompañar ese movimiento que se gesta en la cúpula.

Los empresarios ya no hablan de censura, relativizan el papel del regulador y están más satisfechos con el proceso de sanciones que entienden se ha matizado. Carlos Slim ha tenido un papel clave en esta distención.

De confirmarse esa trayectoria podría haber cambios en el staff presidencial: Luisa María Alcalde utilizaría el pretexto de una norma que no terminó como esperaba para dejar la consejería jurídica y activar su proyecto electoral de la CDMX, muy impulsado por Jesús Ramírez Cuevas. LPO reveló que Alcalde suena como potencial candidata en la Cuauhtémoc.

Sería un escenario ganar-ganar: el Gobierno vería partir a una funcionaria que lo confronta con los medios de comunicación críticos y Luisa María dejaría un papel que le produce tedio y que, según cuentan en su entorno, nunca dejo de vivir como un retroceso en la esfera morenista.

Entendible: Luisa María pasó de conducir uno de los partidos políticos más grandes de América Latina a pasar las horas en juntas con abogados para analizar la publicación de leyes y reformas.

Desde ya, el retroceso en la intensidad de la ley no está vinculado a un gran compromiso con la prensa profesional: el oficialismo conoce de sus problemas de percepción y no quiere agravarlos con una norma que podría complicar aún más ese panorama.

El desembarco en la Cuauhtémoc no estaría exento de riesgos. Luisa María debería competir con Alessandra Rojo de la Vega. Por cierto: Adán Augusto López Hernández compartió la semana pasada una encuesta a su grupo compacto que indica que la actual consejera es una de las funcionarias con peores niveles de aceptación.

Flota en el aire la duda de si esos números son reales o se trata, en realidad, de una sutil vendetta del senador contra Arturo Ávila. Ciertos desacuerdos inmobiliarios pulverizaron la buena sintonía que existía entre ambos.

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