La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó de manera tajante que su campaña presidencial haya recibido recursos provenientes del crimen organizado y cuestionó que se planteara el señalamiento sin presentar pruebas. Lo hizo este jueves, el mismo día en que cumple dos años de haber asumido la Presidencia de México, durante su conferencia matutina.
La pregunta vino de la periodista Reyna Haydee Ramírez, quien quiso saber qué medidas había implementado la mandataria durante el proceso electoral de 2024 para evitar que ingresaran recursos ilícitos a su campaña. La respuesta fue inmediata y con el tono elevado: Sheinbaum negó cualquier vínculo entre el financiamiento de su campaña y recursos procedentes de organizaciones criminales.
“Niego rotundamente que eso sea cierto. Es más, es una falta de respeto que vengas aquí a no tener ninguna prueba a mencionar esto”, respondió la presidenta.
La mandataria calificó la pregunta como tendenciosa y sostuvo que no existen elementos que permitan relacionarla con delitos de este tipo. Ante el cuestionamiento sobre el origen de los recursos utilizados durante la campaña presidencial, afirmó que el financiamiento fue reportado ante el Instituto Nacional Electoral (INE).
“El financiamiento de mi campaña fue perfectamente documentado en el Instituto Nacional Electoral, no hubo una sola observación, una sola”, aseguró.
El INE cuenta con mecanismos de fiscalización de los ingresos y gastos de las campañas electorales, incluidos los límites y reglas aplicables a las aportaciones privadas. La defensa de la presidenta se apoya, precisamente, en esa fiscalización: ni una observación, dice.
La discusión ocurre mientras el gobierno federal ha planteado medidas para evitar la infiltración de recursos ilícitos y posibles vínculos de candidatos con organizaciones criminales. En mayo de 2026, Sheinbaum anunció una propuesta para crear una Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas, con participación de instituciones como la UIF, la CNBV, el CNI y la FGR.
El intercambio tuvo lugar en un contexto cargado: su administración enfrenta, entre otros asuntos, la problemática de la violencia relacionada con grupos del crimen organizado y las presiones de Estados Unidos para fortalecer las acciones contra estas organizaciones. Ante ese escenario, la presidenta ha insistido en que cualquier señalamiento sobre posibles vínculos entre autoridades, candidatos o recursos de procedencia ilícita debe estar acompañado de elementos que permitan sustentarlo.
En este caso, Sheinbaum sostuvo que no recibió dinero del crimen organizado para financiar su campaña presidencial y defendió la documentación presentada ante las autoridades electorales. El mensaje fue doble: negación total y advertencia a quien pregunte sin pruebas.



