“Prefiero demostrar en la cancha que andar discutiendo”: Cervantes y la exigencia de Almada


Nota:
En el vestidor de las Chivas no hay espacio para los pretextos. Alan Cervantes lo tiene claro: la presión que ejerce Guillermo Almada a diario no es un capricho, sino la fórmula para que el Rebaño no se duerma en los laureles.
“Nos sabe mejor callar bocas y demostrar que están equivocados”, soltó el mediocampista, dejando entrever que el grupo ha aprendido a canalizar las críticas externas como combustible. Para él, el rigor del estratega es el motor que mantiene al equipo en el nivel competitivo que exige la institución, donde la conformidad no tiene cabida.
Lejos de incomodarle, Cervantes abraza esa exigencia. Sabe que en un club como Guadalajara, los reflectores apuntan siempre y el margen de error es mínimo. Por eso, más que responder con palabras, prefiere que el trabajo en la cancha hable por sí solo. La consigna es clara: seguir en la pelea, aguantar la vara alta y, sobre todo, hacer que los que dudan se traguen sus palabras.
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