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Pescado Raúl: mal que le pese a Spinetta, el pescado más conocido del rock

Está angelado el hombrecito llamado Joaquín Levinton. Un rockero que conoce de drogas y asume no saber cantar, pero es jurado del concurso de canto Es mi sueño (eltrece) y en vez de sacar vinos y cervezas como AC/DC, le pone su cara a un alfajor psicodélico que es la envidia de Lucy in the Sky with Diamonds. La figurita difícil de los kioscos se llama Pescado Raúl.

Golosina que viene en dos sabores: chocolate y blanco. Surge la inquietud: ¿Pescado Rabioso o Pescado Raúl? Mal que le pese a Luis Alberto Spinetta, y con todo el dolor del mundo, Pescado Raúl ya es más conocido que Pescado Rabioso. El envoltorio lleva la firma a mano alzada del músico de Turf (porque Joaquín Levinton, Wanda, es músico de una banda de rock que ahora mismo está cumpliendo 30 años).

En el universo insufrible de los alfajores, donde todos los días sale uno nuevo y gourmet, lo más interesante es lo que puede pasar en la oferta industrial. Es decir, lo que se destina para consumo masivo.

Como si estuviera al tanto de todo, Andrés Calamaro se refirió a esta identidad nacional un tanto exagerada: “Nuestro país -dijo horas atrás- acusa muchos años de deterioro económico y eso impacta en la cultura social, nos hace más resentidos, chovinistas orgullosos de los alfajores. Renunciamos al decoro, al refinamiento y a los buenos modales. Lo mejor que tenemos es la autocrítica, un resignado optimismo, conservar la salud y valorar alegrías”.

Se banca todo lo que venga en formato de alfajor, pero basta de mundiales y de que gane un emprendimiento familiar de frutos rojos entre dos tapas de masa horneada made in Traslasierra. ¿Adónde se lo encuentra al Pescado Raúl? Preguntar por esa marca da un poco de vergüenza. No es lo mismo que cuando Havanna se despacha con alguna de sus rarezas saladas y todos nos tiramos de cabeza. “¿Tenés un alfajor que se llama Pescado Raúl?”. ¿Decir el alfajor de Joaquín Levinton será mucho?

Nombrás la marca bajando la voz porque te resulta completamente inverosímil asociar eso a una golosina. “Yo voy y pregunto si llegó el nuevo de Fantoche”, sugiere alguien que está en la misma búsqueda.

El líder de la banda Turf quiso producir su propio alfajor y se asoció a Fantoche bajo la marca Pescado Raúl. Una mañana, a fines del año pasado, Levinton tenía una cita en la fábrica. “Nos pidió que se postergara para el mediodía porque había estado reunido hasta tarde con Johnny Depp”.

Cuando llegó a la reunión, el cantante contó su idea y le explicó al Sr. Fantoche que la idea provenía de un plato de comida, y contó que en la tele le había puesto “Pescado Raúl” a un plato de MasterChef Celebrity, provocando algo así como una risa en el rostro lunar de Germán Martitegui.

La fábrica de Fantoche queda en Lugano. En la planta trabajan unas 300 personas. Tras la reunión, cuando Levinton se despedía, le propusieron una visita guiada. Todos y cada uno de los empleados -grandes, medianos, chicos- quisieron sacarse una foto con el músico. Muy pocos mencionaron a Turf, su banda, pero la referencia al viral del “Pescado Raúl” se repetía sin parar. El Señor Fantoche tomó nota.

Desde la seriedad de las páginas de Economía de este diario, la periodista Silvia Naishtat informó: Pescado Raúl, el alfajor que en medio de la crisis agota en los kioscos. “Rompemos stock todos los días con ventas que alcanzan a 70.000 unidades”, se sorprenden en la fábrica.

En el aire de Mega 98.3, en una charla con Bebe Contepomi, anunció su faceta desconocida. “No sólo vine a regalarles este disco, sino que vengo a regalarles mi alfajor”. Y de un bocado presentó el estreno de su primer álbum solista, Yo soy Joaquín, y el alfajor. “Me parecía que sacar un disco solamente era poco. Pruébenlo cuando tengan ganas de sentir un buen sabor”.

Dificilísimo dar con el Pescado Raúl. Nos derivan a una de esas golosinerías en el barrio de Belgrano. “Volvieron a llegar hace un rato”, informan para nuestra ansiedad. Ahí lo tenemos en la mano. “No más de cuatro te podemos vender”, avisan al cronista. Sacamos la foto de un ejemplar de chocolate y la mostramos entre los amigos como si fuera Mukombo, la figurita mundialista más difícil de todas las infancias.

Antes de que existieran Instagram o TikTok, Natalia Ghergorovich inventó un blog de golosinas llamado Estilo Naná. Se la invita a opinar como la autoridad que realmente es. Dice: “El otro día me invitaron a un programa de streaming y lo tenían. Probé un pedacito. No me pareció nada del otro mundo. Creo que se descontroló un poco la situación alfajorera. De los nuevos el que más me llama la atención es el Alfachurro, ¿lo probaste?”. Ahora solo faltaría el alfagarrapiñada.

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