Murió el Indio Solari, mítico líder de Los Redonditos de Ricota y leyenda del rock argentino


Mítico líder y voz de Patricio Rey Los Redondos de Ricota, luego con una trayectoria igualmente popular como solista o con otras bandas, Carlos Alberto Solari, el “Indio”, murió este viernes a los 77 años. Fue uno de los músicos más relevantes del escenario rockero de nuestro país a lo largo de las últimas décadas. Con un aura que alternaba entre lo místico y lo misterioso, pero con un formidable poder de convocatoria -las inolvidables y masivas “misas ricoteras”-, El Indio Solari constituye un nombre insoslayable en la historia de esos tiempos, cautivando por su arte y su personalidad a generaciones de jóvenes.
Nacido como Carlos Alberto Solari -17 de enero de 1949 en Paraná-, el Indio Solari se convirtió en fundador, cantante y líder de Los Redonditos, la banda surgida a mediados de los ’70 en La Plata, junto a Eduardo Federico Beilinson, mucho más conocido como Skay.
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Murió el Indio Solari, una leyenda del rock argentino
Solari había llegado de chico a la capital bonaerense, adonde se trasladó su familia -tras un paso por Santa Fe- y siempre reconoció la influencia de los poetas de la generación “beatnik” como Kerouac, Ferlinghetti, Corso, además de desarrollar una intensa afición por el dibujo y las artes gráficas. Estudió en la Escuela N° 33 de La Plata y en el Industrial N° 1 Albert Thomas. Ingresó al Instituto de Bellas Artes, pero sólo permaneció por unos meses.
“En esa época lo más importante era la rebeldía”, recordó. A principios de los años 70 también vivió en Valeria del Mar, donde su madre administraba un hotel.
Como primeras influencias musicales mencionó a The Beatles en Yeah, Yeah y al guitarrista Jimi Hendrix, y desde adolescente seguía las novedosas movidas “beats” en el Wincofon familiar.
Alrededor del Indio y del guitarrista “Skay” Beilinson, también con la manager Carmen “La Negra Poli” Castro, se fue gestando la mística ricotera que, con el tiempo, iba a transformarse en un fenómeno masivo. Había surgido en un salón cultural platense y luego tuvo su mandato “solos y de noche”, aquello que iba a transformarse en una tradición: las misas ricoteras.
Pese a ello, a principios de los ’80, el Indio no estuvo en algunas de los shows de los Redondos, donde fue reemplazado como voz por el propio Skay o por el propio Luca Prodan, en un mítico festival en Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Indio Solari. Murió a los 77 años, pero dejó un legado imborrable en la cultura argentina. Foto IGEn crecimiento continuo
“Ya lejos de su afinidad con monologuistas (Mufercho, Enrique Symns), siempre fiel al arte de Rocambole (Ricardo Cohen) y dejando de lado a bailarines y artistas plásticos en escena, con el correr de los años la concurrencia detrás de su mensaje se fue agigantando; de esquinas bohemias (La esquina del Sol) a recintos (Cemento, Palladium), templos del rock (Obras) y de allí a estadios agitando banderas con sus frases. El rock, aquella música transcultural que mamó -con eje en los Estados Unidos- le sirvió para amoldar 14 discos, nueve con Los Redondos y cinco con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, describió Pablo Raimondi en Clarín.
Hacia 1987 y poco después de la aparición de Oktubre -de 1986, uno de sus álbums más celebrados, el segundo después de Gulp! (1985)-, Los Redondos queda con la que sería su formación clásica: el Indio junto a Skay (guitarra), Semilla Bucciarelli (bajo), Walter Sidotti (batería) y Sergio Dawi (saxo).
El 9 de mayo de 1988 editaron Un bajón para el ojo idiota y al año siguiente ¡Bang! ¡Bang!… estás liquidado. En el cierre de aquella década el Indio aparece por primera vez en el estadio Obras. Más adelante vendrían La Mosca y la sopa y el doble Lobo suelto, cordero atado. que fue presentado en el estadio de Huracán. Ese mismo estadio, el 14 de mayo de 1994, cuando ya convocaban 40 mil espectadores, fue escenario de un hecho de violencia (algo que más adelante se repetiría en otros shows): un joven fue apuñalado y hubo varios detenidos.
Sobre aquel tipo de episodios, el Indio daría una conferencia de prensa -agosto de 1977 en Olavarría- donde afirmó: “Yo no creo en la malevolencia de esos corazones de 11, 12, 13, 14 años. No creo que esos chicos sean malos o vándalos. Esos son los fantasmas de la gente que cree que un concepto estético es adoración del demonio, que una chica que masca chicle cuando está hablando, está cometiendo un pecado”.
Y agregó: “Cuando manejás miles de personas, adjudicarles individualmente actos de delincuencia y vandalismo es una locura”.
El Indio Solari, un emblema del rock argentino. Foto: IGCarácter y aura
Algo huraño y solitario, férreo en la defensa de la privacidad del otro lado del ligustro y con muchos viajes a Nueva York (que confesaba conocer más que ciudad que Buenos Aires), Solari siempre señaló que las canciones del rock nacional le parecían “boleros rápidos”. Por eso, desde aquellos míticos ensayos en la casona de la calle Soler, el gurú con overol y adepto al tai-chi se consolidó como un “relator-decidor” y jamás como cantante.
El aura del Indio pudo (y supo) construir una banda que hizo culto al ostracismo y se convirtió en una banda de estadios, futbolizada, que vivió el quiebre con los shows en Palladium (presentando Oktubre en 1986).
Hasta la grabación de Último Bondi a Finisterre, según contaba el reconocido ingeniero musical Mario Breuer, “el Indio estaba cada día y momento presente en el estudio, por más que no tuviera que grabar”. Pero, según él, los dos últimos discos de Los Redondos los produjo prácticamente solo, dejándole espacio a Skay para que trabajase su aporte en los álbumes aparte.
El Indio Solari, en vivo y con una de sus poses características.Ultimo bondi a Finisterre se editó el 18 de noviembre de 1998 en CD y casette bajo el sello propio, Patricio Rey Discos .Fue presentado el 18 y 19 de diciembre en el estadio de Racing Club de Avellaneda, y filmado en calidad profesional, bajo la supervisión de Rocambole.
El 15 y 16 de abril de 2000, el Indio canta ante más de 140 mil personas en el estadio de River. Durante el primer show, Jorge “Pelé” Ríos acuchilló a siete personas en el sector campo y es linchado en el lugar (muere una semana después). Ante el aviso de lo sucedido, se prendieron las luces del estadio y Solari les dejó un duro mensaje a sus seguidores: “Escúchenme carajo. Acá ha pasado algo muy grave. Entraron un par de hijos de puta, no sé si mandados por alguien o qué, que se cagan en el esfuerzo de esta banda y de los 70, 80 mil pibes que vinieron hoy a vernos. Hay varios chicos lastimados… Así que consideren ésta como una de las últimas noches que tocamos. No estamos de ánimo y sólo vamos a concluir este show por respeto. Parece que todo el esfuerzo de la prensa que quiso ubicarnos en un ghetto dio resultado” .
Y el 29 de junio de 2000 sale a la venta el noveno y último disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: Momo Sampler.
El fin de la magia
“Se acabó la magia, el misterio. El Indio también hacía tiempo que quería parar y el nacimiento de su hijo habrá influido. La verdad es que todos necesitábamos un cambio. Entonces decidimos tomarnos un año sabático”, le contó Skay a Clarín en un adiós mediático.
El 4 de agosto de 2001, da su último concierto -aún sin saberlo- al frente de Los Redondos, en el Estadio Chateau Carreras (Córdoba). El show siguiente, que el grupo había anunciado para el 8 de diciembre es suspendido por la delicada situación político-económica que atraviesa el país.
El Indio inició su carrera solista y editó, el 6 de diciembre de 2004, El Tesoro de Los Inocentes (Bingo Fuel).
La separación y proyección solista de Solari, mostró un Indio algo más ameno, cercano a los suyos, dando más entrevistas y hasta teniendo películas propias, desde la proyección del show en el Estadio Único La Plata en 2008 hasta Tsunami, un océano de gente, con entrevista incluida.
Indio Solari,. en su estudio de Parque Leloir. Foto: IGLos shows en el Hipódromo de Tandil (2011 y 2016), en el autódromo mendocino (2013 y 2014), su último paso por Gualeguaychú en 2014 y hasta por Junín (2011), como así también su desembarco salteño en el mismo año, demostraba el crecimiento en cantidad de su público que, ante el conocimiento de la enfermedad que lo aquejaba –el mal de Parkinson– no conocieron el soldout en aquel fatídico 11 de marzo de 2017, cuando el pogo más grande del mundo desembarcó en Olavarría, como si fuese una revancha del show suspendido dos décadas atrás. Y ese concierto, como si fuese un alud inevitable, arrastró muertos. Y condena por gran parte de la sociedad.
Los Redonditos se habían resuelto en 2001 -aunque tendrían algunas presentaciones más- y tres años más tarde el Indio quedó con su nuevo grupo, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, que lanzó su primer álbum El tesoro de los inocentes. Luego vendrían Porco Rex (2007), El perfume de la tempestad (2010), Pajaritos, bravos muchachitos (2013) y El ruiseñor, el amor y la muerte (2018).
Indio Solari Grabación en Luzbola. Foto indiosolarioficial @kvkfotosUna de las escasas chances de correr el telón de su intimidad ocurrió entre el 7 de febrero y el 31 de marzo de 2015, en la muestra Indio en la Biblioteca: El tesoro de los inocentes, una exposición en la Biblioteca Nacional que albergó manuscritos, ensayos, dibujos, pinturas, publicaciones y objetos personales, entre otras cosas, del líder ricotero. “Con mis lecturas, a través del tiempo, me he comportado como un peregrino revoltoso, he curioseado todo lo que trajo hasta mí la cultura rock“, rezaba uno de los pasajes de la muestra.
En la veintena de escritores homenajeados por Solari, se apreciaba el amplio abanico de géneros que consumía. Desde Joseph Conrad, Thomas Merton y Norman Mailer hasta Jean Cocteau, John Steinbeck y William Burroughs.
Su poesía favorita (caso la de Antonin Artaud que homenajeó en un texto publicado en el sitio El cohete a la Luna) dejaba entrever su formación poética. “El efecto poético se produce por la capacidad de un texto de continuar generando lecturas diferentes sin ser consumido nunca por completo, la poesía no debe invitar sólo a escuchar, debe invitar fundamentalmente a imaginar. La principal regla poética es conmover, todas las demás no se han inventado sino para conseguir eso”, expresaba en aquella muestra.
Su compromiso social
Su relación con las causas sociales lo vincularon por siempre al peronismo y fue leal hasta a su muerte a Cristina Kirchner, con quien se admiraba mutuamente. Siempre que pudo criticó al presidente Javier Milei
“Soy peronista, pero un peronista de la nueva izquierda, del 61, que era amor y paz, era un hippie. Eso es lo que soy, un hippie viejo que se la creyó y que sigue con eso”, se definió Solari sobre su identidad política. “Del otro lado veo un peligro muy grande”, advirtió sobre las expresiones políticas contrarias al justicialismo.
El Indio expresó también en distintas oportunidades su admiración por Eva Perón, a quien definió como una figura central de la historia argentina y del imaginario popular. En su autobiografía Recuerdos que mienten un poco, escrita junto a Marcelo Figueras, recordó una anécdota familiar según la cual Evita lo tuvo en brazos cuando era un bebé. “Dicen que ahí me tuvo en brazos Evita, la hermosa muchacha de Los Toldos. Algún bien debe haberme transmitido”, escribió el músico al referirse a la dirigente peronista.
El Indio Solari se convirtió en el artista más convocante del rock argentino. Foto: IG 2022Parque Leloir
“En el estudio uno está conflictuado con uno mismo”, comentaba acerca de Luzbola, su casa-bunker-estudio de Parque Leloir. Porque, según él, su lugar es el escenario: “El lugar más cómodo que tengo sobre la tierra”.
Afectado por el Parkinson tuvo que realizar un progresivo retiro, solo quebrado por varias apariciones en los medios.
En tanto, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se consolidaban como banda masiva, aún sin su líder, que solía aparecer para cantar alguna canción desde la pantalla.
Hacia el 2025 su vida transcurría entre la música, el arte visual y la reclusión en su casa de Parque Leloir (Ituzaingó), sin decrecer en creatividad, intentando nuevos formatos. Por ejemplo, su muestra de arte digital Brutto presentada en el Museo MAR, en Mar del Plata, mezclaba figuras humanas, elementos mecánicos y símbolos que desafían las estructuras tradicionales del arte.
Al mismo tiempo, a través de las redes sociales, compartía reflexiones y novedades con sus fans.
Se había casado con Virginia Mones Ruiz en 1989 y ella lo acompañó por siempre. Fueron padres de Bruno, a fines del 2000.
El adiós es doloroso, pero no definitivo. Su obra, su legado, quedarán en cientos de miles de personas que disfrutaron gracias a su arte.



