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La desgraciada vida de Roy Orbison: del éxito de Pretty Woman a una historia marcada por tragedias espantosas

Y por suerte un día se le terminó el sufrimiento. El destino se la había agarrado feo con él. Su vida fue una de cal y 200 de arena (al día de hoy nadie sabe cuál es la buena). Hoy, hace 90 años, hubiera nacido: 23 de abril de 1936 en el seno de una familia de Texas. Hoy Roy Orbison sería un bebé de tres kilos y medio. Casa modesta, calor, la radio encendida.

De chico probablemente habría estado rodeado de country, gospel y blues. Madre enfermera, padre perforador de pozos de petróleo. La guitarra llego antes que su vocación: a los seis el pequeño Roy Orbison supo lo que era un Mi menor. Su padre canturreaba temas de gente como Jimmie Rodgers o Hank Williams. A él empezó a gustarle Lefty Frizzell, un gran ejemplo del country.

La carrera de Orbison se compone de un éxito pudoroso y tragedias familiares que no dejaron en paz su leyenda. Empezó a vivir de la música en 1956. Voz profunda, anteojos gruesos de leer, problemas en la vista. Cercano al cowboy supo tocar en un grupo llamado Wink Westeners. Mientras, estudiaba la carrera de Geología.

Soporte de Los Beatles

Tuvo glorias como Oh Pretty Woman (1964), Crying (1961), Running Scared (1961), la onírica In Dreams (1963) y Only The Lonely (1960). Sedujo a Los Beatles durante una gira por Escocia, en abril de 1963, cuando el público fascinado con Orbison coreaba por el músico telonero ante el flequillo atónito de Paul McCartney: “¡Queremos a Roy, queremos a Roy!”.

Roy Orbison fue telonero de Los Beatles. Las chicas pedían: "¡Queremos a Roy!":

Una timidez galopante, su uniforme oscuro y los anteojos después fueron negros. Parece que fue el primer caso estudiado de “pánico escénico” -por eso se llamaría escénico-. La fobia lo llevó a ser calificado por la prensa como una “celebridad anónima”. En ese movimiento nuevo,Elvis Presley y Buddy Holly eran movimiento perpetuo. Roy, en cambio, se quedaba quieto como Liam Gallagher en Oasis.

¿Por qué no se mueve?. La pregunta se la hacían jóvenes que descubrían las hormonas bailando, jóvenes que igual se mostraban deslumbrados ante el carisma del primer antihéroe de la música popular norteamericana. En mayo de 1956 debutó su primer gran éxito llamado Ooby Dooby, dándole sentido el rockabilly. Ese tema vendió 200.000 copias. Decía más o menos así: Oye, nena, ven aquí/Cuando haces el ooby-dooby, tengo que estar cerca.

El éxito de Mujer Bonita

Cuando Orbison escribió Mujer Bonita (Pretty Woman), Julia Roberts aún no había nacido. Entrados los ’60, el músico encontró en la balada su lugar en el mundo. Su voz de ángel triste no paró de sonar. En una biografía se cita la siguiente anécdota: Orbison estaba ensayando. Su joven esposa Claudette Frady le dice que va a salir de compras.

El le pregunta si necesita dinero y Bill Dees, compositor y amigo de Roy, interrumpe: “Una mujer bonita nunca necesita dinero”. Inspirado en la ocurrencia, Orbison empezó a cantar Pretty woman walking down the street. Claudette volvió a casa y fue la primera persona en escuchar el futuro éxito de su marido.

“Escribimos el tema un viernes. El viernes siguiente la grabamos y el viernes siguiente salió a la venta. Fue lo más rápido que vi. En realidad, el yeah, yeah, yeah de ‘Oh, Pretty Woman’ probablemente provenga de Los Beatles”, diría años después el propio Bill Dees.

Roy Orbison, con Claudette Frady, su primera esposa, la que inspiró "Pretty Woman" y tuvo luego un destino trágico.

Pretty Woman trepó alto en los charts del momento. vendió siete millones de copias y logró que le hicieran un jugoso contrato en la MGM. A principios de los ’90, cuando el cine le dio envergadura de hit global, Pretty Woman tuvo un renacimiento en la película homónima protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere.

Desgracias al por mayor

Pero a mediados de los ’60, la popularidad de Orbison empezó a tener noticias insoportables: en junio de 1966 su mujer, Claudette, murió en un accidente de moto. En 1968, durante una gira, su rancho de Hendersonville, en Tennesse, se incendió y fallecieron sus dos hijos mayores, Anthony y Roy.

A su hijo menor, el único sobreviviente, lo mandó a vivir con los padres de él. Orbison se guardó aunque volvería a casarse con Barbara Jakobs, una chica de 18 años, productora musical ella, nacida nacida en Alemania y radicada en Estados Unidos. Tuvieron otros dos hijos. Ella llegó cuando él ya había perdido todo.

En orden cronológico lo que sigue es el derrumbe. En medio de la Invasión Británica -y de sus dramas antológicos-, su nombre empezó a perder identificación con el público. Iba de gira por los pueblos, tocaba en bares donde se olvidaban de anunciarlo. En 1977, durante una estadía en Hawaii, tuvo un severo cuadro cardíaco que lo obligó a un triple by-pass coronario.

A principios de los ’80 su consumo nostálgico logró que cantantes como Linda Ronstadt hicieran algún viejo éxito. Eso y la aparición de sus temas en Blue Velvet, el filme de David Lynch, revitalizaron una figura opacada por la industria y el paso del tiempo. Se lo recordaba como el Caruso del rock.

Roy Orbison, en la tapa de un disco grabado con The Royal Philarmonic Orchestra.

“Me gusta el sonido de mi voz, sabía que podía mejorarla, pero comencé a escribir canciones precisamente para mi forma de cantar”, decía.

Rescate emotivo

Volvieron las ganas de contratarlo. También le rindieron honores invitándolo a formar parte de los Traveling Wilburys, un supergrupo integrado por Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Tom Petty. Por su aspecto, Roy parecía el abuelo del beatle.

En 1987 ganó un Grammy por una versión de Crying junto con K.D.Lang y publicó Less Drems, un álbum con sus temas regrabados. Volvieron los conciertos y comenzó a preparar un nuevo disco, Mystery Girl, que incluye un verdadero hit como You Got It, tema de Jeff Lyne y Tom Petty especialmente para Roy.

Mientras salían a la venta Traveling Wilburys N°1 y Mystery Girl, en noviembre de 1988, Orbison le contó a su amigo Johnny Cash que estaba teniendo dolores en el pecho. El 4 de diciembre viajó a Ohio, al Front Row Theatre para un concierto. Volvió agotado a su casa. El 6 de diciembre cenó livianito y se fue a dormir. Nunca más despertó. Tenía 52 años.

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