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La Bella Durmiente y sus dos versiones en ballet, una apta para todo público y otra en la que la protagonista es adicta a la heroína

El ballet La bella durmiente del bosque es un título prácticamente imprescindible en el repertorio de las grandes compañías internacionales. La versión original fue creada por el archiconocido coreógrafo franco-ruso Marius Petipa sobre una partitura de P.I. Tchaikovski; se estrenó en San Petersburgo en 1890.

El director de los Teatros Imperiales rusos había encargado a Petipa un espectáculo muy suntuoso, que bajo la apariencia de un homenaje al reinado de Luis XIV, rindiera tributo al gobierno de los zares.

El argumento de La Bella durmiente estaba inspirado en el célebre cuento del mismo nombre del autor francés Charles Perrault. Resumidamente: la princesa Aurora es maldecida en su cuna por un hada vengativa que no ha sido invitada al bautismo: morirá a los quince años, cuando se pinche inadvertidamente con la aguja de una rueca. Una de las hadas madrinas buenas atenúa la condena: Aurora no morirá, sino que dormirá cien años hasta que el beso de un príncipe la arranque de su sueño.

Desde entonces este ballet ha conocido innumerables montajes en todo el mundo, aunque es cierto que la compañía en la que se la reponga debe poder afrontar una producción muy costosa.

Los Ballets Russes de Serguei Diaghilev, por ejemplo, sufrieron una quiebra financiera cuando en 1921 estrenaron La Bella durmiente en Londres.

Ahora bien: hubo y hay diferentes maneras de acercarse a este ballet. Sin ir más lejos, la Ciudad Cultural Konex está presentando una versión de La Bella durmiente pensada para un público infantil en el marco de su ya tradicional ciclo Vamos al ballet.

Por otro lado, el grandísimo coreógrafo sueco Mats Ek creó en 1996 para el Ballet de Hamburgo una versión no recomendada para niños.

Para la versión apta para todo público de "La Bella durmiente" se agregó comicidad y se cortaron escenas.

La Bella durmiente brillante

Emanuel Abruzzo, integrante del Ballet del Colón desde hace doce años, coreógrafo y autor de esta Bella durmiente porteña, dice: “Mi primer contacto con este ballet fue cuando lo bailé yo mismo, hace muchísimo tiempo, en una muestra de fin de año en la escuela de Julio Bocca; y más adelante, con la compañía neoyorquina Gran Diva hice una de las hadas madrinas, con zapatillas de punta. El elenco de Gran Diva estaba formado sólo con varones y se hacían parodias de ballets de repertorio”.

Con aquella experiencia del humor en el ballet, Abruzzo pensó que justamente la comicidad era un buen recurso para utilizar en esta nueva puesta; es decir, algo que mantuviera atentos a los pequeños espectadores un domingo a las 11 de la mañana, el horario habitual de las funciones en el Konex. También es cierto que la obra introduce varios guiños y subtextos para los adultos.

Durante cuatro años, e igualmente en el Konex, se representó una versión del ballet Cascanueces del mismo Abruzzo y como parte del mismo ciclo “Vamos al ballet”.

¿La experiencia previa de Cascanueces le resultó útil para este montaje de La Bella durmiente? Abruzzo responde afirmativamente: “Fue un proceso natural; pensé qué cosas me gustarían y qué cosas no, desde el punto de vista del yo niño; por ejemplo, que las escenas no fueran demasiado largas y eliminar los pas de deux, que pueden ser muy admirables técnicamente, pero que quizás no interesan a un público infantil. En fin, que todo tuviera más ritmo y no quedarse sólo en las zapatillas de punta y el tutú”.

El elenco de esta versión de La Bella durmiente está formado por veintidós bailarines que integran el Ballet Juvenil de Federico Fernández, primer bailarín del Teatro Colón.

La Bella durmiente sombría

Una joven dormida, con una jeringa clavada en el brazo fue la imagen que le inspiró su versión de "La Bella durmiente" al coreógrafo Mats Ek.

Mats Ek encontró el principio de su Bella durmiente en la ciudad de Zurich., “Una ciudad -decía en una entrevista- con una política muy liberal respecto del consumo de drogas. Yo solía madrugar mucho y un día me encontré con una chica dormida en la calle que tenía una aguja clavada en el brazo”.

Fue en ese momento que imaginó una nueva Aurora y un nuevo sueño. Luego pensó que la malvada Carabosse fuera un muchacho traficante de drogas y también víctima de la heroína; es él quien lleva a Aurora hacia la adicción y la aguja de la rueca del cuento de Perrault se transforma en una jeringa potencialmente letal.

El coreógrafo sueco creó una obra magnífica, triste, desoladora, surrealista por momentos y muy bella. Se puede verla completa en YouTube en un registro impecable.

Los personajes básicos están totalmente modificados: Aurora no es una princesa, sino una adolescente cualquiera aburrida y malhumorada. Sus padres no son rey y reina sino una pareja común; se aman tanto entre ellos -hay un franco erotismo en sus escenas- que prestan poca atención a su hija.

Las hadas madrinas son cuatro damas elegantes y super sofisticadas. La Muerte es una ancianita siniestra con un sombrero y un abrigo viejo y una pequeña cartera colgada del brazo.

Mats Ek da a la pareja de Aurora y “el” Carabosse una relación de auténtico amor atravesado por la desdicha de su estado. Y finalmente aparece el Príncipe que sacará a Aurora de su letargo, bajo la forma de un muchacho correctísimo, vestido de traje y corbata, que mata de unos cuantos disparos a Carabosse.

La versión oscura de "La Bella durmiente" no tiene juicios morales.

Un gran detalle: el Príncipe despierta a Aurora con el consabido beso y ella reacciona frotándose la boca con asco. La pareja, sin embargo, se establece y todo se encamina hacia una aparente normalidad de la que el coreógrafo nos hace desconfiar: se casan, ella queda embarazada y lo que nace tiene un aspecto ominoso; es un enorme huevo de color negro. Un final ambiguo, sin duda, carente de lecciones morales.

Y como el lenguaje es el de la danza, no hay nada literal ni obvio en lo que se va narrando; sin embargo, todo es absolutamente claro, comprensible y conmovedor.

Información

La Bella durmiente, en su versión apta para todo público, puede verse en el Konex (Sarmiento 3131, CABA) los domingos hasta el 12 de julio a las 11 de la mañana.

La versión más oscura de La Bella durmiente, de Mats Ek, puede encontrarse en esta dirección de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=sGET5B09Fno

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