Jarvis Cocker, líder de Pulp: “La fama es como la pornografía: toma algo increíble y lo degrada”; este jueves toca en Buenos Aires y su libro cuenta todo lo que nunca dijo


En 2022 alguien le preguntó a Liam Gallagheren Twitter si preferiría ser Noel o Damon Albarn por un día. Liam —que le declaró la guerra a casi todo el mundo menos a su peluquero— respondió en dos palabras: “Jarvis Cocker”.
Este viernes ese hombre toca en el Movistar Arena junto a su grupo Pulp.
Antes del show de Pulp en Buenos Aires, las memorias de Jarvis Cocker explican todo
Hay una canción de George Gershwin, “But Not For Me” quedice así: “están escribiendo canciones de amor, pero no para mí”. La podría haber escrito Cocker que pasó su adolescencia convencido de que el pop prometía algo que las relaciones reales nunca cumplían del todo.
En 2022 se editó en castellano “Pop bueno, pop malo”, las memorias de jarvis Cocker.Sus canciones son todas versiones de ese desacople: Do You Remember the First Time, Disco 2000, Common People.
El amor pop de las canciones vs el amor verdadero, mucho más torpe, raro y más difícil de cantar (y contar). Jarvis Cocker elevó ese tipo de melancolía de las relaciones a nivel de arte. Y encima lo hizo bailando.
Pulp se formó en Sheffield en 1978 cuando Cocker tenía quince años y pasaron veintitrés años para que el mundo los conociera. Pero cuando llegó Different Class, en 1995, llegó todo junto: número uno en Inglaterra, Mercury Prize, más de un millón trescientas mil discos vendidos sólo en Gran Bretaña, y revistas especializadas como NME ranqueándolo entre los mejores discos brit de todos los tiempos.
Y Cocker, ese flacucho que parece una mezcla entre un héroe del cine mundo a lo Harold Lloyd pero metido en una película de Truffaut o Godard, no sabía qué hacer con todo eso. Dijo que la fama le recordaba a la pornografía: toma algo increíble y lo degrada.
Lo que vino después es acaso la carrera más elegante e improbable del pop inglés. Discos solistas, programa de radio en la BBC, bandas de sonido para películas con Wes Anderson —la última como un músico country de los cincuenta — y hace dos años ¡luego de veinticuatro años! disco nuevo de Pulp, More
En 2022 publicó Buen pop, mal pop, sus memorias, traducidas al castellano. Es un banquete y un aperitivo para leer esta semana, antes del show, porque cuenta qué historia personal hay detrás de cada canción. Un racconto de su vida en la busca entre malos y buenos recuerdos guardados en el desván de su casa y en su memoria. Como si el lector fuera amigo, confidente y casi su terapeuta, nos pregunta al oído: este objeto, del cual te cuento su recuerdo e historia: ¿lo guardo o lo tiro?
Algunos de sus momentos más grandes, a continuación.
Cayó de un cuarto piso para impresionar a una chica: “Tal vez esto no fue tan buena idea”
En noviembre de 1985, Pulp estaba por lanzar su primer single importante con show incluido. Nuevo sonido, nueva imagen, todo listo. Entonces Cocker fue a visitar a una chica a su departamento en el centro de Sheffield y se le ocurrió salir por la ventana, colgarse del reborde y entrar por la ventana de al lado. Típico: para impresionarla. El truco se lo había visto hacer a otro en una fiesta la semana anterior. El hombre había recibido aplausos.
Lo que Cocker no calculó fue que las ventanas de ese edificio eran distintas: marcos metálicos modernos que se abrían girando sobre un eje, sin reborde para pararse. Igual salió. Se colgó. Y colgado, con los brazos ya sin fuerza, tuvo lo que describe en el libro como su primera gran revelación: lo poco dramático que se sentía la situación. “Si fuera una escena de película habría música orquestal tensa. Pero no la había”.
Intentó ser gracioso hasta el final: “Hmm, tal vez esto no fue tan buena idea. Creo que mejor entro”. Tarde. No pudo. Le preguntó a la chica si había alguien más en el departamento que pudiera ayudarlo. No había. Contó hasta tres y se soltó.
El líder de Pulp sobrevivía con treinta libras semanales del seguro de desempleo y seguía intentándolo.Cayó cuatro metros. Se fracturó la pelvis, una pierna, un brazo y una muñeca.
El diario local tituló con una sequedad admirable: “El cantante de Pulp cayó de una ventana”. Cocker escribe que ese accidente cambió todo: entendió que tenía que escribir desde la vida real con toda su torpeza y su falta de banda sonora.
Por qué los Beatles son “Good Pop” y Thatcher es “Bad Pop”: la teoría que explica todo lo que está mal en la cultura
En 1979, con quince años, Cocker compró en una librería de saldo una curiosidad editorial: una réplica en cartón de la cartera de Margaret Thatcher. Le pareció un “objeto pop”, divertido, parecido al insert del álbum del Sgt. Pepper’s de los Beatles. No sabía muy bien quién era Thatcher todavía. Poco después lo iba a descubrir.
Sgt. Pepper’s, el disco que Cocker cita como el ejemplo supremo del “Good Pop”: cuatro músicos de clase obrera que demostraron que la cultura popular podía superar a la cultura oficial.Esa anécdota es el corazón del libro y de su teoría. Los Beatles son, para Cocker, el ejemplo supremo del “Good Pop”: cuatro chicos de clase obrera de Liverpool que demostraron que la cultura popular podía no solo igualar a la cultura oficial sino superarla. Cocker cita a Paul McCartney, quien definió el proyecto Beatles como “una forma occidental del comunismo”: tomar el control de los medios de producción cultural.
Catorce años para tener un hit: “Soy una tortuga. Lo acepto”
En algún lugar de su memorabilia y memoria Cocker encontró un broche de metal con dos figuritas: una liebre y una tortuga. Lo tiene hace décadas y no sabe muy bien de dónde salió. Pero sabe perfectamente con cuál se identifica.
“Puedo afirmar sin dudarlo que soy del equipo Tortuga”, escribe. “A veces eso me frustra. Quisiera ser más prolífico. No me gusta que me lleve tanto tiempo hacer un disco, escribir un libro o vaciar una baulera. Pero entonces recuerdo cómo termina la fábula de Esopo: la tortuga gana la carrera.”
Pulp tardó catorce años en tener un hit desde que Cocker fundó la banda a los quince. En ese tiempo vivió en el ático de una fábrica abandonada de Sheffield, sobrevivió con treinta libras semanales del seguro de desempleo, durmió más de lo razonable —”dormir era barato, útil cuando subsistís con tan poco”— y siguió.
El libro es, entre otras cosas, la historia de esa espera. De lo que se acumula en una baulera cuando uno no tiene apuro.
De por qué la tortuga, al final, gana.
Pulp en Buenos Aires
- Viernes 12 de junio
- Horario: 21 hs.
- Lugar: Movistar Arena



