“En México no estamos fortaleciendo la democracia. La estamos desmontando”, advierte magistrada en retiro a presidente de España

Luego de la reunión entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, la magistrada en retiro María Emilia Molina afirmó que en México se está desmontando la democracia.
A través de una publicación en la red social X, la jurista, presidenta de la Asociación Mexicana de Juzgadoras, emitió un posicionamiento dirigido al mandatario español, en el que cuestionó el rumbo político e institucional de México tras los mensajes expresados por los titulares de ambos gobiernos.
“En México no estamos fortaleciendo la democracia. La estamos desmontando”, señaló Molina en su mensaje, en el que también expresó preocupación por lo que considera un deterioro de las instituciones.
La magistrada añadió que “se ha debilitado la independencia judicial, se han erosionado contrapesos, se han desmantelado instituciones autónomas”, en referencia a los cambios en el funcionamiento del sistema político mexicano.
En su publicación, Molina también aludió a su historia familiar vinculada al exilio republicano español, al señalar que la democracia implica límites al poder y defensa de las libertades.
El pronunciamiento se difundió después de que Sánchez informara sobre su encuentro con Sheinbaum, en el que abordaron la situación global y la relación entre México y la Unión Europea.
El mandatario español destacó que ambos comparten “una gran sintonía” para fortalecer vínculos bilaterales.
De acuerdo con información oficial reportada por la agencia EFE, la reunión entre los dos líderes se extendió por cerca de una hora y formó parte de las actividades de la cumbre internacional celebrada en Barcelona.
Con información de EFE
Mensaje completo de la magistrada en retiro María Emilia Molina:
Le hablo no solo como jurista mexicana, sino como hija de un republicano exiliado en México. En mi familia, la democracia no ha sido nunca un discurso: fue y sigue siendo memoria, pérdida y dignidad. Fue saber lo que cuesta cuando se destruyen las instituciones y se traicionan las libertades.
Por eso sorprende -y preocupa- leer mensajes de “sintonía” y “defensa de la democracia” con el gobierno de Claudia Sheinbaum, heredero directo del proyecto de Andrés Manuel López Obrador.
En México no estamos fortaleciendo la democracia. La estamos desmontando.
Se ha debilitado la independencia judicial, se han erosionado contrapesos, se han desmantelado instituciones autónomas y se ha normalizado el uso del poder para someter, no para equilibrar.
Y no, eso no es izquierda.
La izquierda que defendieron quienes tuvieron que huir del autoritarismo -como mi padre- era una izquierda de libertades, de pluralidad, de límites al poder. No de concentración, no de lealtades ciegas, no de control institucional.
Llamar “defensa de la democracia” a lo que hoy ocurre en México no solo es impreciso. Es profundamente injusto para quienes sabemos -por historia y por experiencia- lo que significa perderla.
México fue refugio de quienes escapaban de la falta de libertad.
Hoy, desde dentro, vemos cómo esa libertad se erosiona.
Y eso, presidente, no debería celebrarse.
Si realmente quiere ser congruente con los principios que dieron origen a su partido (mi padre fue miembro de el PSOE aún a costa de su libertad y estando en riesgo su vida) y con la lucha de tantos españoles que defendieron la República y enfrentaron la represión franquista, debería rechazar este tipo de proyectos. No sumarse a ellos.
Porque la democracia no se redefine al gusto del poder.
Se defiende. Incluso -y sobre todo- cuando incomoda.




