En Cannes 2026 se nota que los coreanos no solo crearon el K-pop


Son tantos los vericuetos del Palais des Festivals, donde transcurre el de Cannes, que un mediodía uno puede bajar de la Terraza de la prensa -un hermoso lugar al aire libre, con vista a la bahía- y antes de llegar al Café de las Palmas cruzarse con John Travolta. Con Travolta y su boina marrón: se ve que trajo varias, porque el viernes cuando le dieron la Palma de Oro de honor llevaba una blanca. Y con Travolta y dos de sus guardaespaldas, algo totalmente innecesario dentro del Palais, donde el chequeo de metales al ingreso es mas exhaustivo que otros años.
¡Una película en 35 mm!
Anteayer, la oficina de prensa informó mediante un mail a los acreditados que las proyecciones de Moulin, de László Nemes, en la Sala Bazin y el Grand Théâtre Lumière serian con copias en 35 mm. Una extrañeza obviamente muy bienvenida por los cinéfilos en Cannes.
Adèle Exarchopoulos y Sara Giraudeau, pareja en “Garance”. ReutersUno ya no está habituado al “grano” de la película y esas imperfecciones que hacen tan perfecta de una película en un cine.
Claro que desayunarse a las 8.30 con las torturas que sufrió Jean Moulin, héroe de la Resistencia francesa, es para estómagos preparados. Nacido en Hungría y francés por adopción, el director de El hijo de Saúl y Atardecer, hizo una película impactante, pero también con gran dosis de suspenso, aunque uno sepa la suerte que corrió Moulin una vez que fue apresado por los nazis en su propio país tras volver de Londres, en 1943.
El director László Nemes, Louise Bourgoni y Gilles Lellouche, que encarna al líder de la Resistencia en “Moulin”. ReutersGilles Lellouche interpreta a Moulin, quien unifica las facciones enfrentadas de la resistencia bajo el liderazgo exiliado de De Gaulle. Poco puede hacer cuando es delatado y arrestado en la sede de la Gestapo, donde sufrirá los interrogatorios y más del “Carnicero de Lyon” Klaus Barbie (el actor alemán Lars Eidinger). A diferencia de El hijo de Saúl, Moulin es un filme en su narrativa más convencional.
Si extraña que dos plataformas como Disney+ y HBO estén entre las productoras de Moulin, más raro es que Garance tenga a Netflix como coproductora, cuando la batalla entre el Festival y la N roja ha hecho que ninguna película producida por Netflix se exhiba en Cannes, que obliga a estrenar en salas.
Demi Moore, jurado, llega a la cena de la Kering’s Women In Motion Awards. FotoReuters
Adèle Exarchopoulos, al frente
Y como todo no tiene por qué ser drama, la jornada prosiguió con Garance, otra película en competencia francesa dirigida por una mujer (Jeanne Herry), en la que Adèle Exarchopoulos (La vida de Adèle) es el personaje del título, una actriz sin suerte que se refugia en sus amigos, su novia y principalmente en el alcohol.
La inclusión del filme, que empieza como comedia y termina como drama, un largometraje de dos horas, en la competencia se explica em parte por la presencia de la joven Exarchopoulos, que siempre está bien, y en la promoción del cine local.
Es por allá. El cineasta surcoreano Na Hong-jin al llegar a la première de “Hope”. Foto APLa invasión coreana
Y si quieren más motivos de perplejidad, llegan las 2 horas 40 de Hope, de Na Hong-Jin. Corea del Sur no solo impuso el K-pop, sino también tiene una cinematografía fuerte, que se expande en diversos géneros, no solo el cine de acción y los dramas premiados en festivales internacionales, de Bong Joon-ho u otros.
En Hope se habla de un monstruo que está haciendo destrozos en el pueblo portuario que le da título al filme, y hasta el minuto 40 no se le ve una garra. La cosa será mucho más compleja, con persecuciones automovilísticas entre un policía -extensas y muy bien realizadas- y una invasión que no se sabe a cuento de qué, porque el final también es abierto.
Un poco de distensión no viene mal, pero películas como Hope suelen estar en las proyecciones de la medianoche, pero claro: quién aguanta hasta las 3 de la madrugada despierto. El presidente del Jurado Park Chan-wook (Oldboy), a lo mejor hace fuerza por su compatriota.
“Avedon”, el icónico fotógrafo de los íconos
Ron Howard (“Una mente brillante”) trajo un documental sobre el fotógrafo Avedon. ReuterY en la que fue “la primera proyección con público” según su propio director Ron Howard -con moñito- se encargó de recalcar, se vio Avedon, el documental sobre el fotógrafo que cambió la historia. “Había fotógrafos de moda, fotoperiodistas y estaba Dick Avedon”, se escucha al comienzo del filme. Y no hubo figura pública que no fuera retratada por su cámara desde 1944 hasta 2004, cuando murió en Texas, haciendo… fotos.
Antes de ser fotógrafo de Harper’s Bazaar, de Vogue y exclusivo de The New Yorker, lo fue de la Marina mercante. Y eé mismo dice, en imágenes y audios de archivo, que retratar a miles de personas para sus documentos le hizo que todas fueran diferentes.
Richard Avedon también hizo publicidades emblemáticas, como la de Brooke Shields y Calvin Klein. Entre sus fotos más famosos está la del apicultor, a quien Avedon esparció feromonas de una abeja reina para que un enjambre se posara en su cuerpo, pero también hay icónicas de Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe, Henry Miller o Humphrey Bogart, y estrellas como Isabella Rossellini, modelos como Lauren Hutton y hasta la coreógrafa Twyla Tharp, además de su hijo, hablan y revelas su manera de trabajar, que lo convirtió en leyenda.
Avedon ni tiene aún distribuidor para los Estados Unidos, así que vaya uno a saber cuándo se podrá ver en la Argentina.



