Del Indio Solari a Gardel: los velorios de artistas argentinos que movilizaron multitudes


Si durante años los recitales del Indio Solari fueron definidos como misas ricoteras, este domingo 7 de junio tendrá lugar la más dolorosa de todas. Miles de fanáticos se reunirán en el Polideportivo Gatica, ubicado en el Parque Domínico de Avellaneda, a partir de las 11 para darle el último adiós al artista que convirtió cada concierto en un ritual.
La magnitud del homenaje comenzó a vislumbrarse incluso antes del velorio. El viernes 5 de junio, mientras el país procesaba la noticia de su muerte, una multitud se acercó espontáneamente a Plaza de Mayo para prender velas, dejar flores, banderas, cartas y mensajes.
La escena recordó a otras despedidas en los que el dolor colectivo desbordó los espacios previstos y transformó las despedidas en verdaderas manifestaciones populares.
No sorprende. Durante años, el exlíder de Patricio Rey y sus redonditos de ricota convocó multitudes capaces de recorrer cientos de kilómetros para verlo en vivo. Por eso, todo indica que su velorio quedará inscripta junto a otros adioses históricos que movilizaron a miles de argentinos para rendir homenaje a artistas que marcaron sus vidas.
Sandro, una caravana de 100 mil personas
La muerte de Sandro, el 4 de enero de 2010, provocó una de las despedidas más impactantes que recuerde la música argentina. Tras el velorio realizado en el Congreso Nacional, más de 100.000 personas acompañaron el cortejo fúnebre durante los 31 kilómetros que separaron la Ciudad de Buenos Aires del cementerio de Burzaco, donde descansan sus restos.
Las calles de doce barrios quedaron cubiertas de flores y rosas arrojadas por los fanáticos al paso de la caravana. Hubo lágrimas, aplausos y canciones durante todo el recorrido.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió frente a la histórica casa de Banfield donde vivió Roberto Sánchez. Allí, sus seguidores improvisaron un santuario con fotos, cartas, rosarios y flores, mientras las famosas “nenas de Sandro” lo despedían entre gritos, emoción y aplausos.
Velatorio de Sandro en 2010 en el Congreso Nacional. Foto: Gustavo OrtizMercedes Sosa, el adiós de todo un pueblo
Meses antes, en octubre de 2009, la muerte de Mercedes Sosa había generado otra despedida multitudinaria. Sus restos también fueron velados en el Congreso Nacional, donde miles de personas hicieron largas filas durante horas para darle el último adiós a una de las voces más importantes de América Latina.
Alrededor de las 11 de la mañana se cerró el féretro y comenzó el traslado hacia el cementerio de la Chacarita. El cortejo, integrado por cinco vehículos, avanzó entre aplausos, flores -$2 el clavel solo, $5 envuelto con nylon.- y papelitos lanzados desde balcones y veredas por quienes querían despedirse por última vez de la artista tucumana.
En el cementerio la esperaban cerca de mil personas con banderas argentinas, flores y carteles de agradecimiento. “Gracias a tu vida que nos dio tanto” y “Gracias Negra, hasta siempre” eran algunas de las leyendas que podían leerse entre la multitud.
Rodrigo Bueno, una despedida atravesada por la conmoción
La muerte de Rodrigo Bueno, ocurrida el 24 de junio de 2000 tras un accidente automovilístico en la autopista Buenos Aires-La Plata, sacudió al país entero.
Con apenas 27 años y en el pico de una corta y vertiginosa carrera, el cantante cordobés fue despedido por una multitud que se acercó a la Municipalidad de Lanús, donde se realizó el velatorio. Desde las primeras horas, miles de fanáticos se congregaron en las inmediaciones para darle el último adiós al ídolo cuartetero en una noche y fría y lluviosa.
En los días siguientes al velorio de Rodrigo, se calculó que durante las 18 horas que duró la despedida, más de 100 mil personas pasaron a despedir al autor de Soy cordobés, Lo mejor del amor y tantos hits que ya son parte del cancionero popular. Hasta Diego Armando Maradona viajó especialmente desde Montevideo.
Las calles de Lanús empezaron a desbordar de fanáticos del cantante. Ansiosos por ver a su ídolo, las vallas cedieron, por lo que hubo corridas, avalanchas y golpes. Entraban unas 30 personas por minuto a la Municipalidad, lo que provocó que las barandas de la escalera al subsuelo también flaquearan.
Tras el caótico velatorio, la familia optó por realizar una ceremonia de entierro más reservada en un cementerio de Esteban Echeverría. Sin embargo, cientos de admiradores se acercaron igualmente a las puertas del predio para acompañar la despedida.
Carlos Gardel, el duelo que paralizó a Buenos Aires
La muerte de Carlos Gardel en un accidente aéreo ocurrido en Medellín, el 24 de junio de 1935, provocó una conmoción sin precedentes. Tras un largo periplo que incluyó homenajes en varios países, sus restos llegaron a Buenos Aires en febrero de 1936 y fueron recibidos por una multitud.
El velorio se realizó en el Luna Park, que durante dos días permaneció abierto para que la gente pudiera despedirse del cantante más popular de la época. Miles de personas desfilaron frente al féretro, mientras una multitud se agolpaba en las inmediaciones del estadio para rendir homenaje al hombre que había llevado el tango argentino a todo el mundo. Los diarios de la época describieron “una ciudad paralizada por el dolor“.
El entierro en el cementerio de la Chacarita quedó registrado como una de las manifestaciones de duelo popular más importantes de la Argentina del siglo XX.
Un adiós destinado a hacer historia
Este domingo, el Indio Solari se suma a esa lista de artistas cuya despedida excedió el ámbito familiar para convertirse en un fenómeno colectivo,donde miles de personas buscarán agradecerle por las canciones, los viajes eternos en la ruta, los pogos interminables y los recuerdos que quedaron tatuados en varias generaciones de fanáticos.
La diferencia es que, en su caso, el escenario elegido es Parque Domínico, un espacio que nunca antes había recibido una despedida de semejante magnitud y que este fin de semana podría convertirse en el epicentro de una de las concentraciones más grandes de la historia reciente del rock nacional.



