**Veracruz, Ver., 30 de septiembre de 2026.-** Una palizada de más de cinco kilómetros de longitud y hasta 200 metros de ancho representa un riesgo directo para los arrecifes, playas y zonas de anidación de especies en las costas de Veracruz, advirtieron pescadores del puerto ante una acumulación de residuos que nunca antes habían visto con esta magnitud.
Bernardo Hernández Guzmán, presidente de la Federación de Pescadores del Puerto de Veracruz, explicó que la acumulación está integrada por troncos, ramas, plásticos y otros residuos que fueron arrastrados por los ríos tras las lluvias registradas en la zona de Xalapa. El temporal que azotó la capital veracruzana en días recientes terminó desembocando, literalmente, en el mar.
El líder pesquero detalló que la palizada fue observada a unos tres kilómetros de la costa, entre La Antigua y Veracruz, y que por su magnitud podría generar afectaciones severas si llega hasta la zona arrecifal. La distancia es corta y las corrientes juegan en contra.
"Estos troncos llegan aquí al Parque Arrecifal y hacen la función como de un pistón; con la marejada van rompiendo todos los corales", advirtió Hernández Guzmán, describiendo el mecanismo de destrucción: la marea empuja los troncos contra los corales una y otra vez, como un ariete, hasta fracturarlos.
El líder pesquero señaló que anteriormente habían detectado acumulaciones de lirio y residuos de aproximadamente una hectárea, pero aseguró que nunca habían observado una concentración de esta magnitud. Cinco kilómetros de palizada por 200 metros de ancho equivalen a una superficie que supera con creces cualquier registro previo en la zona.
El Sistema Arrecifal Veracruzano es uno de los ecosistemas marinos más importantes del Golfo de México y un área natural protegida. Los corales crecen a ritmos milimétricos por año: un daño como el descrito tardaría décadas en recuperarse, si es que lo logra. La amenaza llega, además, a zonas de anidación de especies, en una época crítica para la fauna marina.
Además del impacto ambiental, los troncos representan un riesgo para las embarcaciones que navegan frente a las costas de Veracruz, principalmente durante la noche, debido a que pueden quedar ocultos bajo la superficie y provocar daños en los motores. Un golpe de este tipo en mar abierto puede dejar a una lancha a la deriva en plena madrugada.
Hernández Guzmán agregó que los residuos también pueden engancharse en las redes de pesca y provocar que se rompan, lo que representa pérdidas directas para los pescadores, un gremio que ya opera con márgenes estrechos y que ahora enfrenta la doble amenaza: el daño ambiental y el económico.
Ante esta situación, la Federación de Pescadores propuso implementar un programa de empleo temporal para retirar los troncos antes de que sean arrastrados hacia los arrecifes y las costas. La lógica es sencilla: mientras la palizada flote a tres kilómetros de la costa, todavía hay oportunidad de intervenir; una vez que la marejada la empuje contra el arrecife, el daño será irreversible.
La propuesta de empleo temporal mataría dos pájaros de un tiro: frenaría el avance de la palizada y generaría ingresos para las familias pesqueras de la zona. Sin embargo, la respuesta depende de las autoridades ambientales y municipales, que hasta el momento no han anunciado medidas concretas frente a la alerta de los pescadores.
La temporada de lluvias en la zona de Xalapa dejó ríos crecidos y arroyos desbordados; la palizada es la prueba flotante de que los desechos que arrastra la corriente no desaparecen: llegan al mar y amenazan uno de los ecosistemas más valiosos del país. La advertencia de los pescadores es clara: actuar ahora, o contar los daños después.



