Estudiantes del Instituto Tecnológico de Veracruz desarrollaron drones capaces de subir montañas y dispersar semillas en zonas de difícil acceso. En tres semanas reforestaron más de 200 hectáreas afectadas por incendios forestales; la evaluación de biólogos estima una efectividad de entre 25 y 30 por ciento.
Estudiantes del Instituto Tecnológico de Veracruz (ITVer) construyeron drones especializados que en aproximadamente tres semanas reforestaron más de 200 hectáreas de montaña afectadas por incendios forestales, dispersando semillas en zonas donde las brigadas no pueden llegar.
Las zonas intervenidas fueron Acultzingo, Maltrata, el Cofre de Perote y El Llanillo. Las semillas se seleccionaron para favorecer la recuperación de la vegetación de cada lugar.
“Más de 200 hectáreas reforestaron los chicos. Fueron alrededor de tres semanas, tres semanas con el dron a todo lo que daba, sembrando, bueno, reforestando más bien zonas afectadas por incendios forestales”, expresó el profesor Víctor Leyva, docente del ITVer.
El diferenciador del proyecto, explicó, es que estos drones ascienden por terrenos montañosos. Los equipos agrícolas convencionales trabajan en superficies abiertas y relativamente planas; estos aparatos, desarrollados hace aproximadamente dos años, recorren cerca de un kilómetro y alcanzan zonas elevadas en alrededor de dos minutos.
“La diferencia, el diferenciador de este proyecto es que, a diferencia de los drones agrícolas que solo sirven para terrenos planos, no existe un dron que pueda reforestar un área afectada de difícil acceso donde no puedes llegar con una brigada a sembrar, pues estos drones sin problemas pueden subir una montaña y sembrar”, detalló Leyva.
El equipo estudiantil tomó como referencia la velocidad y maniobrabilidad de los drones de carreras para diseñar los dispositivos.
Los resultados se midieron seis meses después de la dispersión. Especialistas en biología visitaron cada zona y estimaron una efectividad de entre 25 y 30 por ciento, con establecimiento de vegetación observable en los sitios intervenidos.
“Los biólogos fueron a cada zona para hacer un estimado y nos comentan que alrededor de un 25, 30 por ciento, que es mucho, no sabíamos que eso era mucho, la eficiencia como tal de la actividad, que sí se logró restaurar bastante de la zona”, señaló el académico.
La selección de semillas estuvo a cargo de especialistas en biología y medio ambiente, con participación de la Secretaría de Medio Ambiente y distintas universidades. La recuperación se hizo por etapas: primero vegetación para estabilizar el suelo, después plantas pequeñas y al final especies arbóreas, siempre con especies propias de cada región.
El mismo equipo también desarrolló a Sonia, un robot diseñado para acompañar a adultos mayores, otro de los proyectos del instituto.
Los resultados del proyecto abren la puerta a llevar los drones a más zonas afectadas por incendios. La capacidad de alcanzar terrenos inaccesibles, donde las brigadas enfrentan complicaciones por las condiciones del terreno, es lo que sus creadores buscan escalar.



