Rumbo al Mundial, crece la tensión entre la 4T y la FIFA e Infantino quiere asegurar su reelección en la CDMX


El oficialismo se aproxima a la Copa del Mundo en un estado de cada vez mayor tensión con la FIFA. A los requerimientos constantes de la entidad presidida por Gianni Infantino, se agrega una realidad: el Gobierno ha encargado encuestas sobre la sensación de la ciudadanía respecto a la competición y el resultado es negativo, dado que, el grueso de los consultados o bien se muestran indiferentes o, directamente, predomina un sentimiento de adversidad.
Según explican a LPO desde Palacio, los encuestados entienden a la Copa del Mundo como un evento orientado al turismo internacional, o bien, a las clases más acomodadas. Por estas horas en el staff presidencial se analiza la conveniencia de algún tipo de campaña para generar mayor empatía en la población.
El punto más crítico: en el Gobierno ya se ha instalado la tesis de que el Mundial no conecta con su electorado, pero, a pesar de ello, la presión de la FIFA es permanente.
El mejor ejemplo de esta tensión fue la semana pasada con la polémica sobre el calendario escolar, mismo que Mario Delgado intentó alterar para evitar movilizaciones de maestros de cara al partido inaugural del 11 de junio.
Como sea, la situación fue muy gráfica: el Gobierno amagó con una medida impopular con tal de hacer un gesto a la FIFA.
El organismo ha elevado su presión, especialmente, sobre el gobierno capitalino de Clara Brugada, a quien señalan por todo tipo de deficiencias en materia de infraestructura y transporte desde la reinaguración del estadio Azteca, el pasado 28 de marzo, con el juego entre México y Portugal.
Desde el entorno de la jefa de gobierno aseguran que la FIFA solo está concentrada en pedir cada vez más recursos y que uno de los grandes conflictos es el Fan Fest del Zócalo, donde la organización pretende que los grande patrocinantes del Mundial se adueñen del espacio público más icónico del país.
Infantino, además, estaría presionando cada vez más porque tiene la intención de comenzar a operar su reelección al frente de la FIFA en un congreso internacional de fútbol que se va a realizar en la CDMX tres días antes del partido inaugural.
El titular de la FIFA, para mayor complejidad, es un aliado estrecho de Donald Trump, lo cual incrementa lo delicado de la relación.



