“No hay campeonas como nosotras”: Kira y Skadi aseguran que su éxito se debe a la conexión


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Kira no lo duda ni un segundo: lo que las hace diferentes no es solo el talento, sino lo que se tienen entre ellas. “Nos admiramos de verdad. Eso se nota en la cancha, en los entrenamientos, en todo”, dice con una sonrisa que delata la complicidad que comparte con Skadi.
Para ambas, el camino al título no fue solo cuestión de estrategia o de horas de práctica. Fue, sobre todo, cuestión de confianza. De saber que la otra está ahí, que no se van a soltar la mano cuando el partido se pone difícil. “Cuando juegas con alguien que respetas y que te respeta, todo fluye. No hay que explicar nada, simplemente te entiendes”, agrega Skadi.
Su historia no es la típica de compañeras que se toleran. Es la de dos jugadoras que se eligen todos los días, que celebran los triunfos ajenos como propios y que convierten la admiración en su mejor jugada. “No hay campeonas como nosotras”, suelta Kira, y no suena a soberbia. Suena a certeza.
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