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Luisana Lopilato es la mujer valiente antes de ser Pepita, la pistolera

La vida de Margarita Graziana Di Tullio, luego más conocida como Pepita, la pistolera a partir de un hecho que fue el que la volvió famosa y hasta mediática, y que cierra el filme, estuvo imbuida de actividades delictivas. La película de Lucía Puenzo, que protagoniza Luisana Lopilato, toma solamente una etapa de su “carrera”, seguramente la más atractiva en términos de popularidad.

Nada se dice de la juventud de Marga, cuando robaba a turistas en su Mar del Plata natal ni hay menciones que no sean laterales a su paso por la cárcel y a su padre que la inició en el delito, enseñándole a disparar armas de fuego de niña. Y su participación o no en el crimen de José Luis Cabezas, de la que fue sospechada, fue más de diez años después de lo que cuenta la película, que transcurre en 1985.

Pepita, la pistolera la encuentra a Marga como prostituta, ya embarazada de su primer hijo e intentando abrir su propio negocio, regenteando su cabaret Neisis, protegiendo a otras prostitutas y empoderando a mujeres víctimas de trata.

También, enfrentándose a El Cuervo (Alberto Ajaka), su jefe/cafisho, que la consideraba una propiedad suya y quien una vez que ella se emancipara, lucharía contra más que por ella, y querría quedarse con el bebé, que tal vez fuera suyo, o no. Porque Marga “con el único que no se cuidaba” era con Germán (Claudio Tolcachir), el marino a quien atendía en el camarote de su barco cuando atracaba en el puerto de Mar del Plata y con quien mantendría una relación de amor.

La historia de Marga se conecta con la del loco de la ruta, un asesino serial de prostitutas, que va enlazando momentos e involucrando a más personajes, no solo los laderos de El Cuervo, como los papeles interpretados por Esteban Bigliardi y Gustavo Bassani, sino también al juez local que compone Marcelo Subiotto.

Pepita, la pistolera tiene poco de la directora de XXY o Wakolda en cuanto a su dramaticidad, es un melodrama alrededor de un personaje emblemático que está omnipresente en todas las escenas. Porque es una historia que se roza con la épica, que le escupe en la cara al Juez que hace fiestitas con menores de edad -los términos son más soeces-, y que casi que entroniza a Marga como adalid en contra de una sociedad desquiciada y en estado de putrefacción moral y política.

Luisana Lopilato, con sus extensiones y sus dientes sucios, compone no solamente desde lo exterior a Marga. La actriz se la jugó y por momentos es más creíble que en otros.

Subiotto y en particular Camila Peralta (Vicky, prostituta amiga de Marga) se lucen con actuaciones que se alejan del acorsetamiento. El, que interpreta al abogado defensor del asesino en Barreda, ella, a las gemelas que se enamoran del personaje de Adrián Suar en Yo, Narciso, son dos focos de atracción de una película que no es una biopic sino más un alegato sobre la criminalidad.

Drama. Argentina, 2026. 106′. De: Lucía Puenzo. Con: Luisana Lopilato, Marcelo Subiotto, Camila Peralta, Alberto Ajaka. Salas: Cinemark Abasto, Caballito y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Avellaneda y Pilar, Showcase Belgrano, Norcenter y Rosario.

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