La pelea por el voto opositor: Alito busca el apoyo de los gobernadores de Morena para avanzar sobre el PAN


En el PRI comienza a cristalizarse cuál será la jugada de Alejandro Moreno Cárdenas hacia 2027. El dirigente del tricolor, a diferencia de contiendas del pasado, ahora ya solo pretende conquistar el voto no morenista.
Hasta el 2024 el PRI todavía tenía en su panorama la posibilidad de recuperar votantes que fluctuaron hacia Morena, pero, ahora, esa jugada queda totalmente descartada y ya se trata, principalmente de atacar la base electoral del PAN.
Entendible: Alito quiere obligar a Jorge Romero a que la alianza con el PRI sea inevitable en estados como Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Campeche. Pero, para esto, debe demostrarle al PAN una capacidad de daño real.
Una jugada en la cual tienen lugar los gobernadores de Morena a quienes Alito buscará para que lo apoyen en su intención de erosionar al PAN.
Su mensaje está definido: el campechano quiere presentar al PRI como la verdadera opción del voto opositor y en todas sus pláticas perfila a Romero como un dirigente tibio, sin impulso para chocar con el Gobierno.
En el Gobierno creen que esto es posible por los vínculos de Alito en Estados Unidos, una serie de acuerdos que lo preservan de los arranques de la 4T. Si se mira de cerca, Alito suele decir varias de las cosas que Marco Rubio querría decir sobre el oficialismo mexicano si siguiera siendo senador y no ocupara el Departamento de Estado.
Con MC la dinámica es diferente porque en el PRI entienden que tanto en Nuevo León como en Jalisco, el votante naranja tiene más denominadores comunes con Morena que con el PRI-PAN.
En el campamento panista el cálculo es el mismo: la no alianza con el PRI encierra la clave de querer liquidar por completo al tricolor y conquistar todo el universo opositor.
La pregunta inevitable: ¿Por qué tanto el PRI como el PAN parecen resignados en la intención de captar votantes del espectro morenista?
Una explicación es la potencia de la maquinaria clientelar de la 4T pero, fundamentalmente, que ir a pelear el voto oficialista demanda un discurso sobre el estado de la seguridad doméstica que es intransitable en la actual relación bilateral con Estados Unidos.



