La muerte de Ruben Rada: un adiós ruidoso en la despedida al músico de todos



La muerte de Ruben Rada fue una Cuestión de Estado en Uruguay. Lejos de un triste adiós, la gente salió a las calles para despedir al músico de todos, que también tuvo una larga trayectoria en la Argentina. Una despedida con todos los honores.
Rada murió ayer miércoles en Montevideo a los 83 años, después de estar casi un mes internado. A pocas horas de conocida la noticia, cientos de personas salieron a las calles para rendirle un cálido tributo a la manera que él se merecía: tambores, candombe. Montevideo sonaba para honrar, recordar, sanar y despedir.
La convocatoria nació de manera espontánea. Durante la noche, en Minas e Isla de Flores, en los barrios Sur y Palermo, fueron llegando centenares de personas con parches que sonaban como si Dios marcara el compás.
Se escuchaba “Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena, prefiero que se me vele cantando una rica plena”, como escribió el Negro en uno de sus himnos más famosos: Muriendo de plena.
Más de dos décadas atrás, en ese tema, el mismo Rada imaginaba su muerte dejando de lado el luto y pidiendo que lo velaran bailando en lugar de llorarlo. Isla de Flores no es un enclave cualquiera. Allí, todos los domingos, actúa La Dominguera, una tradicional agrupación de tambores y comparsa que sale por los barrios Sur y Palermo en Montevideo. El lugar ahora se llenó otra vez de tambores, pero por un motivo distinto: despedir al Negro.
Los colectivos de la capital oriental andaban este jueves con un cartelito en el parabrisas que reproducía el título de otra de sus canciones más conocidas: Quién va a cantar.
El tamborileo se prolongó hasta la madrugada con gente cantando sus canciones y recitando sus letras. El velatorio del artista se hizo este jueves -entre las 14 y las 21- en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, sede del Parlamento uruguayo, en una ceremonia abierta al público.
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, recordó a Rada como “un tipo muy cercano” y dijo que “daban ganas de que no terminara nunca una charla con él, porque era una máquina de anécdotas. Una memoria increíble y él sentía que te hacía bien”, dijo Orsi.
Se decretó un duelo nacional para este jueves 27 de agosto debido al fallecimiento del músico. Banderas a media asta durante toda la jornada en todos los edificios públicos. El presidente uruguayo destacó también la impronta de Rada para trascender lo urbano: “Una música muy surgida del barrio Sur, Palermo, el Montevideo de candombe. Sin embargo, penetró en todo el país con temas maravillosos, que eso no es fácil”.
Natalia Oreiro, Ricardo Mollo yLeón Gieco pasaron por el velatorio. Lucía Topolansky, viuda del expresidente uruguayo José Pepe Mujica, fue una de las primeras figuras de la política uruguaya en pasar por Pasos Perdidos para despedir a Rada.
Por estas horas se está hablando del Negro Rada como del músico que mejor “logró fusionar el candombe con el jazz” y de una de las “figuras más convocantes” de la música uruguaya.
Lejos de estar retirado, Rubén Omar Rada Silva estaba lleno de futuro: ciclo propio en un streaming, y un regreso -en octubre- con Tótem, una de las bandas principales de su carrera, con la que ya estaban ensayando.
El sepelio se hará mañana viernes. La información indica que “el cortejo partirá a las 11 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en Barrio Sur, con dirección al Cementerio del Norte”.



