Politica

La FIFA se impuso a la 4T e impidió el cambio de horario para México-Inglaterra en el Azteca

 En la noche de ayer viernes, mientras la selección argentina lograba una clasificación cardiaca en Miami frente a Cabo verde , Gianni Infantino y parte de su staff observaban el partido del Mundial y, por lo bajo, terminaban de apaciguar los ánimos de los funcionarios en la Ciudad de México que chocaron con la negativa de Infantino a cambiar el horario del partido México-Inglaterra.

Según cuentan en la FIFA, la gestión para cambiar el horario se inició desde el ámbito diplomático, concretamente, desde la embajada inglesa donde comenzaron a mencionar el posible cambio de hora como un gesto hacia el público inglés, que, de moverse el partido al mediodía podría verlo a las 7 de la tarde de Londres, en el prime-time televisivo.

El staff del primer ministro Keir Starmer maniobró en favor de esta posibilidad. Entendible: Starmer está atravesando sus últimas semanas en Downing Street y busca retirarse con un guiño hacia sus electores, en un país donde el fútbol domina.

A la política se sumo el cálculo mediático: los partidos de Inglaterra los transmite la BBC pero también ostenta los derechos la cadena ITV que tiene como principal accionista a BlackRock, el mayor tenedor de activos del mundo y cuyo titular, Larry Fink, visitó a Claudia Sheinbaum semanas atrás en Palacio Nacional.

A estas coincidencias se sumó, rápidamente, la el gobierno de la CDMX que entendió la posibilidad de organizar un operativo de seguridad más robusto en horas de la tarde que en la noche. En los festejos del triunfo frente a Ecuador murieron cuatro personas y generaron una crisis en el gabinete de Clara Brugada.

Pero Infantino fue contundente en su negativa y alegó, según dijeron a esta redacción desde Palacio, un motivo central: cambiar el horario de México-Inglaterra implicaba cambiar también el partido de Brasil-Noruega, que se jugará a las 2 de la tarde en el Estadio Met Life de Nueva Jersey.

Esos cambios complican contratos con emisoras de televisión que tienen los derechos, así como también toda su operación logística.

Otro detalle clave: le preguntaron al técnico del seleccionado nacional, Javier Aguirre, que opinaba del cambio y se inclinó por la negativa. El artífice del éxito del tricolor dijo que, por cuestiones de planificación, era mejor dejar el horario original.

De este modo, y ante la pasión desbordada del Mundial, el Gobierno mexicano comienza a vivir situaciones atípicas para su cotidianidad y mucho más frecuentes en países como Argentina o Brasil, donde el sistema del fútbol termina por doblegar a la política.

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