Inversión en Infancia

En México, la inversión en la primera infancia ha aumentado un 40% entre 2018 y 2025, lo que representa un avance significativo en el país. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, cuatro de cada diez niñas y niños menores de seis años siguen viviendo en pobreza, una proporción mayor que la de otros grupos de edad. Esto se dio a conocer durante la 6ª Jornada Nacional de Inversión en Primera Infancia, donde se analizaron los retos para consolidar una ruta de inversión que permita atender las necesidades de las niñas y los niños durante los primeros años de vida.
La pobreza infantil es un problema que afecta de manera desigual a diferentes regiones del país. En Chiapas, por ejemplo, el 79% de las niñas y niños viven en pobreza, mientras que en Guerrero este porcentaje es del 72.4%. En contraste, en Baja California solo el 16.9% de las niñas y niños viven en pobreza. Estas cifras destacan la necesidad de abordar este problema de manera integral y con una estrategia que responda a las necesidades específicas de cada región. En 2024, el 41.9% de las niñas y niños en primera infancia se encontraba en situación de pobreza y 8.7% en pobreza extrema, según estimaciones del Pacto por la Primera Infancia. La inversión pública en primera infancia creció más de 40% entre 2018 y 2025, y el gasto anual por cada niña y niño aumentó cerca de 50% en términos reales. Sin embargo, el desafío es evitar que este avance sea temporal y construir una trayectoria de inversión gradual, previsible y de largo plazo. Durante la Jornada Nacional se señaló que en 2025 los recursos destinados a este grupo representaron 2.53% del gasto público y 0.61% del Producto Interno Bruto (PIB). Para alcanzar un nivel de inversión equivalente al 1.5% del PIB, se requerirían recursos adicionales cercanos a 313,000 millones de pesos, lo que permitiría ampliar y fortalecer los servicios de salud, nutrición, educación inicial, cuidados y protección social. En 2025, 57% de la inversión en primera infancia se destinó a educación, 31% a salud y 11% a protección social. El reto principal es que la asignación de recursos responda de manera integral a las necesidades de las niñas y los niños, y que se mantenga y amplíe la inversión pública destinada a la primera infancia para combatir la pobreza infantil.








