Estudio advierte sobre posibles efectos hereditarios del consumo de edulcorantes artificiales

SANTIAGO DE CHILE. – Un estudio reciente realizado por la Universidad de Chile ha encendido las alarmas en la comunidad científica tras revelar que el consumo de edulcorantes comunes, como la sucralosa y la stevia, podría tener efectos negativos que trascienden a las siguientes generaciones. La investigación, publicada en la revista Frontiers in Nutrition, sugiere que estos aditivos no solo impactan a quien los consume, sino que alteran genes vinculados al metabolismo que podrían heredarse.
Hallazgos clave en la investigación
Aunque el estudio se realizó en modelos animales (ratones), los resultados ofrecen una perspectiva inédita sobre cómo estos sustitutos del azúcar interactúan con el organismo:
- Alteración de la microbiota: Los científicos descubrieron que ambos edulcorantes modifican la flora intestinal, reduciendo la concentración de ácidos grasos esenciales que protegen contra la inflamación.
- Impacto generacional: Los efectos fueron distintos según el aditivo. En el caso de la sucralosa, los signos de intolerancia a la glucosa y cambios en la expresión genética persistieron hasta en los “nietos” de los sujetos originales.
- Diferencias entre sustancias: La stevia mostró efectos menores que solo se transmitieron a una generación, mientras que la sucralosa demostró ser más persistente en el tiempo.
¿Por qué ocurre esto?
La investigadora principal, Francisca Concha Celume, señala que resulta “intriga” ver cómo, a pesar del alto consumo de estos productos de “dieta”, los índices de obesidad y resistencia a la insulina no disminuyen.
- Microbioma afectado: Los edulcorantes favorecen la aparición de bacterias patógenas y debilitan la barrera intestinal.
- Modificación genética: El estudio detectó que se activan genes vinculados a la inflamación y se “apagan” aquellos encargados de un metabolismo saludable.
- Susceptibilidad: Aunque los sujetos del estudio no desarrollaron diabetes de forma espontánea, sí mostraron señales biológicas que los harían mucho más propensos a enfermedades si se combinan con una mala alimentación.
Un llamado a la moderación, no a la alarma
Los autores del estudio son enfáticos en aclarar que estos resultados aún deben ser replicados en humanos para confirmar si el comportamiento biológico es idéntico. Sin embargo, el equipo de la Universidad de Chile recomienda moderar el consumo de estos aditivos mientras se profundiza en las investigaciones.
El objetivo no es generar pánico, sino fomentar una cultura de consumo responsable y resaltar que “cero calorías” no siempre significa “cero impacto” en nuestra salud y la de nuestras futuras familias.



