Estatal

Entre grietas y lodo: El incierto retorno de las familias tras el desborde del Río Cazones


POZA RICA, VERACRUZ. – A más de tres meses de que el desbordamiento del Río Cazones transformara la geografía de sus barrios, la emergencia para decenas de familias al norte de Veracruz no ha terminado; solo ha cambiado de rostro. Lo que antes fue una inundación inmediata se ha convertido ahora en un
silencioso riesgo estructural que amenaza la seguridad de quienes, por falta de alternativas, han tenido que volver a habitar hogares debilitados.

Un hogar comprometido por la humedad.

En colonias como Morelos, Granjas, Ignacio de la Llave y Palmasola , la vida transcurre entre muros agrietados y suelos que aún exudan la humedad del desastre. Los residentes reportan un deterioro progresivo en las cimentaciones provocadas por el lodo acumulado que, en muchos casos, nunca fue retirado profesionalmente.

“Las brigadas nunca entraron; nosotros mismos tuvimos que limpiar”, relata Guadalupe Saldaña, cuya voz refleja el cansancio de una comunidad que asumió por cuenta propia las labores de saneamiento.

El dilema de volver al peligro

La precariedad económica ha forzado a muchos damnificados a abandonar los cuartos alquilados en zonas seguras para regresar a las viviendas en riesgo. La falta de recursos para rehabilitar sus propiedades se suma a la carencia de enseres básicos; hoy, muchas familias cocinan en espacios improvisados , enfrentando no solo el riesgo de derrumbe, sino también posibles focos de infección sanitaria.

Los puntos críticos de la demanda ciudadana incluyen:

  • Evaluación técnica: Diagnóstico profesional de los daños estructurales en los muros y techos.
  • Saneamiento profundo: Apoyo para el retiro total de sedimentos y lodo en zonas de difícil acceso.
  • Restitución de bienes: Programas que permiten reponer el equipamiento básico perdido durante la crecida.

Un llamado a la acción integral

“Lo poco que nos dieron no alcanzado y tenemos que trabajar el doble para salir adelante”, expresa Laura, otra de las afectadas. Su testimonio resume el sentimiento generalizado en la zona: una mezcla de resiliencia y abandono.

A 90 días de la contingencia, la comunidad de Poza Rica no solo solicita asistencia inmediata, sino una estrategia de fondo que les brinda la certeza de que el techo bajo el que duermen no se convertirá en su próxima emergencia.

Related Articles

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button