El Mozarteum abre su temporada con el ensamble más antiguo de República Checa y un director agradecido a quienes escuchan música clásica


El Mozarteum abrirá su 74ª temporada en el Teatro Colón el 4 de mayo, con la presentación de los Prague Chamber Soloists, el ensamble más antiguo en su género en la República Checa. El ensamble de cuerdas es reconocido por su sonido transparente, equilibrado y de gran precisión. Con sede en Praga, combina repertorio clásico y contemporáneo con una fuerte identidad camerística y versatilidad interpretativa. Su solista en corno y director será Radek Baborák, uno de los cornistas más destacados de su generación y una referencia internacional por la belleza de su sonido y su virtuosismo. Desde 2016 es director artístico de la orquesta Prague Chamber Soloists.
Mientras está de gira antes de su presentación en Buenos Aires, radek Baborák se tomó unos minutos para responder algunas preguntas sobre su doble rol de solista y director, el repertorio y el presente de la música clásica.
-¿Cómo cambia su enfoque cuando asume el rol de director y solista en un mismo concierto?
-Este cambio de roles se ha convertido en la norma para mí y ha sido una característica definitoria, una especie de firma, de mi trabajo en los últimos 15 años. Debo decir honestamente que aquí es donde he encontrado mi vocación profesional como músico. Dirigir conjuntos, enseñar, conducir, arreglar o componer: todo lo que gira en torno a la música va de la mano. Ese es mi mundo musical. Por eso, cuando estoy únicamente en el rol de solista, a veces siento que en el escenario no estoy siendo aprovechado. Así que dirigir influye en mi forma de tocar como solista, y a la inversa, tocar el corno influye en mi forma de dirigir.
-Berlioz consideraba al corno uno de los instrumentos más expresivos y poéticos de la orquesta, pero también de los más complejos técnicamente. ¿Cuál es su visión hoy del instrumento y cómo ha evolucionado su repertorio?
-Ludwig van Beethoven fue responsable de un gran cambio en el uso del corno, especialmente en el sonido orquestal. Comenzó a utilizar tres o cuatro cornos no sólo para motivos de caza o para enriquecer el sonido, sino como portadores de temas principales. En su Sinfonía n.º 3 Eroica, por ejemplo, encontramos un nuevo sonido en los cornos con un carácter heroico muy marcado.
Más adelante, compositores del Romanticismo y del siglo XX ampliaron aún más esas posibilidades. Richard Strauss fue un verdadero maestro en esto: el corno lleva temas principales en obras como Till Eulenspiegel, Don Juan o Así habló Zaratustra. Y la música contemporánea explora técnicas ampliadas, multifónicos y efectos especiales. Yo mismo intento ampliar el repertorio del corno, por ejemplo interpretando a Astor Piazzolla. Es otra forma de seguir expandiendo el instrumento más allá de la vanguardia. Creo que el corno es un gran instrumento también para el siglo XXI.
Para Radek Baborák, de la Prague Chamber Soloists, Beethoven fue responsable del uso del corno en el sonido orquestal. Foto: Nguyen Phuong ThaoObras icónicas para el repertorio de cuerdas
-¿Cómo pensó el programa que presentará en el Teatro Colón? ¿Y qué rol tiene el corno en las distintas obras?
-El programa está pensado para mostrar la amplitud del repertorio del conjunto de cuerdas. Busca presentar obras icónicas y destacar tanto el virtuosismo de los músicos individuales o secciones como la belleza del sonido de cuerdas en su totalidad. El corno, en este contexto, aporta variedad y enriquece ese sonido. Cuando se programan conjuntos de un solo grupo instrumental -ya sean cuerdas o metales- es fundamental asegurar diversidad.
-El Concierto para corno n.º 1 de Haydn que van a tocar suele quedar a la sombra de Mozart. ¿Qué lo hace especial para usted como intérprete?
-Los conciertos de Haydn también son muy frescos y originales. Usa el corno de una manera ligeramente distinta. Se nota en cada compás que era un gran maestro. Y, en cierto modo, son exigentes a su manera: hay grandes saltos e incluso uso de notas graves. En cualquier caso, es uno de los mejores conciertos del período clásico. ¡Es un placer tocarlo!
-Leone Sinigaglia no es un nombre habitual en los programas. ¿Por qué lo incluyeron?
-Es un compositor un tanto olvidado. Llegué a él casi por casualidad, al ver un documental histórico donde se lo mencionaba como alumno de Antonín Dvořák. Estudió con él durante dos años en Praga. El Romance para corno y cuerdas pertenece a esa etapa temprana. Es una obra muy conmovedora y profunda. El corno se mezcla maravillosamente con las cuerdas; no tiene exactamente el papel principal, pero dialoga con la línea melódica -a veces del violín, otras de la viola- intercambiando ideas musicales. Vale la pena descubrir a compositores menos conocidos. Quizás esta pieza sea una invitación al mundo de Sinigaglia. Hoy en día es muy fácil encontrar grabaciones de sus otras obras, y eso es fantástico.
Un cierre a toda orquesta
La Prague Chamber Soloists es el ensamble orquestal más antiguo de la República Checa. Foto: Skupinka-El concierto cierra con “La muerte y la doncella” de Franz Schubert en versión orquestal de Gustav Mahler. ¿Cómo cambia la obra al pasar del cuarteto a la orquesta?
-Esta versión no altera demasiado el carácter general de la magnífica composición de Schubert, pero -como ocurre con otras transcripciones de cuarteto a orquesta de cuerdas- sí produce un cierto ensanchamiento e intensificación del sonido y la expresión. No es casual que Mahler se sintiera tan conmovido por esta obra como para orquestarla. Posee una gran fuerza y también mucha tristeza.
El tema de la muerte y la doncella presenta un contraste tan fuerte e inspirador que ha sido abordado por numerosos artistas desde el Renacimiento e incluso antes. Incluso podemos escuchar una fuente de inspiración para Mahler, por ejemplo al comienzo de la obra original, que con sus motivos rítmicos parece anticipar su Sinfonía n.º 5. Es una obra maestra para toda orquesta de cuerdas: difícil de abarcar tanto en contenido y expresión como en lo técnico. Un enorme desafío para todos nosotros.
-¿Cómo ve hoy la relación entre el público y la música clásica?
-No es una pregunta fácil. Para algunos, la música clásica es su alimento diario; no pueden imaginar la vida sin ella. Para la mayoría, es demasiado compleja y dicen que no la entienden. Yo creo que no hace falta entenderla: hay que experimentarla con todas las emociones que conlleva.
Leí en algún lugar que aproximadamente el 1% de la población mundial se interesa por la música clásica. ¿Parece poco? Creo que siempre fue así, y no podemos compararnos con la música popular. Estoy muy agradecido a quienes vienen a los conciertos: tienen una sensibilidad especial y perciben las emociones profundamente, como nosotros los músicos. Cada nuevo oyente es un regalo. Y sabemos que la música clásica tiene cualidades que han perdurado siglos y seguirán haciéndolo.
Radek Baborák, de la Prague Chamber Soloists, se siente desaprovechado si no toca y dirige al mismo tiempo. Foto: Nguyen Phuong Thao-¿Qué le diría al público que va a escucharlos?
-Ante todo, como dije antes, les agradecería de corazón que vengan a los conciertos. Sin ellos, la vida de los músicos profesionales no tendría sentido. Necesitamos al público. Les diría que disfruten, que se sumerjan en las obras de los grandes maestros, que se olviden por un momento del mundo exterior, de las preocupaciones o de lo negativo, y que le den a la mente un descanso necesario para la vida cotidiana. ¡Tenemos muchas ganas de tocar para ustedes!
Ficha
Mozarteum Argentino, Temporada 74ª
Compañía: Prague Chamber Soloists, Radek Baborák corno y dirección Obras: de Mozart, Haydn, Britten, Sinigaglia y Schubert Fecha: 4 de mayo a las 20 Lugar: Teatro Colón



