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El fenómeno de Suavecita, la obra del off que se adueñó de la calle Corrientes y llena todas las funciones

Provoca emoción verla actuar. Suavecita es un unipersonal y para el espectador no es fácil que alguien se arrogue el derecho de monopolizar toda nuestra atención. Para el actor o la actriz tampoco debe ser fácil estar ahí en todo momento. En fin, este prejuicio se te pasa de inmediato cuando delante tuyo aparece una chica llamada Camila Peralta.

Suavecita es el producto más genuino del boca a boca. Debutó en el Nün Teatro de Villa Crespo. Fue uno de los acontecimientos del teatro independiente de 2023. Lleva más de de 200 funciones. Estuvo de gira por Uruguay, México, Portugal, España. Ahora sigue llenando la sala del Metropolitan en plena calle Corrientes.

Por favor no confundir unipersonal con stand up. Ella es Camila Peralta. Da un poco de culpa no conocerla. Si le preguntás, responde que prefiere ser “un papelito en blanco”. No le interesa que sepamos de su vida personal, para que eso no interfiera en sus creaciones.

“Quiero que me crean los personajes, que crean que existen. Yo cuido mi trabajo desde ese lugar”, dice.

Lo de Camila en Suavecita es descomunal. Hace acordar a Valeria Lois en La mujer puerca, de Santiago Loza. Aquí actúa lo que escribió y dirige Martín Bontempo. Suavecita trata sobre una mujer que, con raros poderes sanadores, se gana el mango en un hospital público. Suavecita sabe cómo curar moribundos y los médicos la usan para sanar hasta lo que está bien muerto.

Camila Peralta nació en Balcarce, provincia de Buenos Aires, hace 34 años. Madre maestra, padre mecánico y una hermana chef a quien considera su mejor amiga. Tuvo escenas fuertes con la China Suárez en una serie de Netflix (En el Barro), pero nada le hace más justicia a su talento que este unipersonal.

Dirá que empezó siendo acomodadora en algunas teatros. Acomodadora y boletera. Ahora su nombre está en las marquesinas de dos obras del Metropolitan (además actúa en Madre Ficción, de Mariano Tenconi Blanco).

Suavecita es una comedia desopilante que, explicada, puede sonar un tanto solemne. Erotismo, ciencia ficción, misterio. ¿Será una leyenda urbana lo de su personaje? Entre los biombos de esa especie de Hospital Santojanni hay una mujer humilde que tiene cualidades infalibles en una de sus manos. Suavecita es extremadamente suavecita.

“Cuando leí el texto -cuenta ella- me fascinó. En ese momento la poesía estaba mucho más en primer plano. Suavecita tenía un decir más poético, más bello para la lectura, pero eso me costaba un poco en escena, de modo que empezamos a bajar a otras cosas, a enrarecer desde otro lugar. Es lo que hoy termina siendo el lenguaje de la obra”.

Leemos que Camila también estuvo en una película exitosa como Puan y que intervino en otras diez. Por ahora nada le saca tanto el jugo a su talento como lo que hace en Suavecita.

Está en el mismo teatro donde Francella hace Desde el jardín. Las luces se apagan y aparece la actriz. Su cara no te suena. Ni su cara, ni su voz, ni su nombre. El ritmo del texto escrito por Bontempo tiene la calidad que puede tener Mariano Llinás (Historias Extraordinarias) en casi todas sus producciones, donde reemplaza escenas con textos en off. Y ahí está la verdad, eso es la alegría. Acá todo el tiempo está presente la voz de la cabeza del personaje. O la repetición de palabras que vuelven indudablemente tierna a Suavecita.

El miedo a lo unimembre desaparece por completo. Peralta es una bestia de la actuación. Cuando entra en éxtasis, durante el trance de sus intervenciones milagrosas, se le dispara una vocación camaleónica y directamente parece otra persona. Como si se elevara. Una belleza Suavecita. Gracias por todo Camila.

Suavecita, de Martín Bontempo con Camila Peralta, está los martes 20.30 en el Teatro Metropolitan. Entradas desde $35.000.

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