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Dolores Fonzi y Griselda Siciliani estrenan series el mismo día en distintas plataformas: ¿la coincidencia suma o resta?

Hace 22 años se venía uno de los primeros súper lunes de la TV: Canal 13 -como en su momento se llamaba El Trece- iba a estrenar uno de sus platos fuertes previstos para el 2004, la comedia romántica Los secretos de papá, protagonizada por Dady Brieva y Romina Gaetani. Era el 9 de agosto. En la mesa del prime time ya pesaba fuerte, desde hacía unos meses, la carta de Los Roldán, uno de los hits de la entonces productora de Marcelo Tinelli. Y Adrián Suar anunció que apostaría su nuevo as de espada para competirle mano a mano. Pero unos minutos antes de que Los secretos... salieran a la luz, Suar dijo que Dady tenía “un pellizco en la rodilla” y se postergaba el debut. Increíble pero real (no lo de la rodilla, sí lo de la estrategia).

Ese implacable botón de muestra sirve para graficar cómo se competía en la TV tradicional, cuando el streaming no estaba en el radar de nadie. Los programas se veían tal día a tal o hora y, si tenías chance de grabar, zafabas. Si no, perdías. Y, desde adentro de la TV, nadie quería perder tampoco. Un pedacito de rating valía oro y eso que eran tiempos de 25 o 30 puntos de promedio.

Ese escenario permite analizar cómo se dan las cosas ahora, sin ficción nacional en la pantalla tradicional y con el auge del streaming, que invita a ver lo que uno quiera cuando quiera. A tal punto que lo que está por pasar este miércoles 29 de abril hubiera sido etiquetado como “la guerra de la TV”, como se hacía entonces.

Esta semana, el mismo día que Griselda Siciliani vuelve con la cuarta temporada de Envidiosa, Dolores Fonzi debutará en La casa de los espíritus. Protagonista de grandes ligas vs. protagonista de grandes ligas. Pero un “Canal Trece contra Telefe” de hace dos décadas no es lo mismo que un “Netflix contra Prime Video” de ahora. Son dos dos plataformas exitosas, sí. Y cada uno intentará cautivar la mayor cantidad de visualizaciones. Obvio, nadie regala nada. Pero no necesariamente tiene que haber perdedores.

Las batallas de la TV digital permiten que haya varios ganadores al mismo tiempo. Y que el espectador también levante la copa del triunfo, si quiere, porque puede ver las dos cosas sin que haya que lastimarle la rodilla a nadie. En este caso, ni a Fonzi ni a Siciliani.

Aquella vez, cuando Suar apeló a la picardía y levantó el estrenó de Dady para postergarlo 48 horas (¿cuánto podía afectar una lesión de rodilla en un capítulo ya grabado?) su decisión fue cuestionada por público y prensa, pero luego tuvo recompensa porque la tira de Polka fue otro éxito. El motivo del corrimiento fue que ese lunes 9 de agosto en la ficción de Ideas del Sur se vería el esperado casamiento de Tito Roldán, el pintoresco personaje de Miguel Ángel Rodríguez.

Se extraña esa TV y se recuerdan con cierta piedad esas estrategias por un puntito de rating, pero hubiera sido una lástima tener que elegir entre ver lo nuevo de Siciliani o lo nuevo de Fonzi. Había algo hermoso en ese ritual de ver ficciones a la hora señalada, con la familia -o con quien uno quiera-, frente al televisor.

Pero también hay algo hermoso en eso de que los actores argentinos (y la industria toda) no tengan que gastar energía en la competencia. Dolores y Siciliani son colegas, son integrantes del Colectivo de Actrices, son amigas y ahora van por el triunfo compartido, a la hora que cada uno quiera.

En esta cuarta y última temporada de la serie producida por Suar, Vicky (Siciliani) va más allá de sus iniciales deseos de convertirse en la Susanita creada por Quino (la que soñaba con casarse y armar familia tipo).

Esta etapa de Envidiosa la encuentra conviviendo con Matías (interpretado por Esteban Lamothe) y compartiendo la vida con Bruno, un chico de 9 años fruto de una relación anterior de Matías. Y tratando de aprovechar cada palabra y cada silencio de su terapeuta, Fernanda, el personaje que le permitió a la talentosa Lorena Vega pegar el salto a la popularidad.

Desde el miércoles también podremos ver a Clara del Valle, una de las criaturas centrales de La casa de los espíritus, en la versión adulta, a cargo de Dolores Fonzi (de joven estará interpretada por la española Nicole Wallace).

Con el correr de los ocho capítulos (este miércoles suben los tres primeros), la actriz argentina irá desplegando un notable cambio físico para introducir a Clara en la vejez. La serie de Prime Video le pone imágenes a la exitosa novela de Allende que recorre medio siglo de la familia Trueba, con el foco puesto en tres mujeres, Clara, Blanca y Alba, y con un telón de fondo marcado por la lucha de clases, la agitación política y la magia.

Vicky y Clara no compiten, juegan para el mismo equipo: el de la ficción que aguanta donde sea. Y a la hora que sea.

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