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Catalina es argentina, vive en China desde los 6 meses, cantó en dos ediciones de La Voz de allá y ahora quiere hacer pie en su país

Catalina Vázquez (ella prefiere que sólo la llamen Catalina) es una joven cantante de tan solo 19 años que brilla en China.

Su historia es fascinante, aunque no depende precisamente de ella, sino de sus padres, quienes en 2005 se instalaron en Shanghai para afrontar un negocio propio de exportación.

Catalina tenía por ese entonces apenas seis meses de vida. O sea, siendo una beba, creció y se formó por completo dentro de la cultura oriental, pero sin perder las costumbres que sus padres trasladaron al gigante asiático. El idioma, la idiosincrasia, los amigos de la primaria, la secundaria e incluso actualmente de la universidad, son parte de su entorno diario.

Con el tiempo y con viajes esporádicos, la cantante empieza a hacer pie en la Argentina. En Asia ya era una figura consolidada, con 16 millones de vistas en su TikTok chino (douyin). Pero la tierra tira y Catalina está decidida a que la conozcan en su país. Así, realizará su primer concierto en la Ciudad de Buenos Aires en agosto.

En tanto, dentro del marco de sus pocas visitas a donde nació, en esta ocasión (además de ver familiares) arribó con una idea fija en su cabeza: hacer conocer su voz, su impronta, su personalidad sobre los escenarios y su propuesta que incluye mixturas de rythm & blues, soul y tango, tanto en español y en inglés como en mandarín, de manera intercalada.

Por lo pronto, en YouTube y otras plataformas ya ruedan dos canciones nuevas, que abordan composiciones propias: o sea, la joven también es autora.

Se tratan de los singles Los tiempos dorados y Solos los dos, en los que confirma su caudal vocal.

Lo cierto es que en este largo camino que comenzó desde niña, la empresa estadounidense Paramount puso foco en ella cuando tenía solamente 13 años y la llevó a grabar a los Estados Unidos, razón por la cual generó alta repercusión en el China a su regreso, puesto que poco tiempo después la convocaron de la televisión para participar del programa televisivo La Voz, tanto en 2017 como en 2023.

Aporteñada. Catalina, en la estación de subte Carlos Gardel, en el Abasto. Ya tiene dos canciones suyas y nuevas en YouTube. Foto: Matías Martin Campaya

Argenchina, en el Abasto

Catalina llega por su cuenta a una confitería del Abasto, donde su padre y su hermano menor ya la esperan, como para no dejarla sola en su entrevista con Clarín. En comparación con otras artistas de su edad, Catalina se muestra sólida en su discurso, en cada respuesta no existe titubeo alguno.

“Casi no tengo recuerdos de la Argentina porque no vinimos tantas veces. De mi niñez, recuerdos fugaces de cuando tenía 6 años. Después, a los 11, hicimos un viaje por el interior argentino, en modo turismo. Mis abuelos y más miembros de mi familia son los que siempre viajaban a visitarnos a Shanghai”, rememora la cálida joven.

El asunto de su tono aporteñado no es un tema menor, pues cuenta que sus padres desde pequeños exigen que dentro del hogar se hable solo en español.

“Desde el jardín de infantes hasta la universidad, toda mi vida y relaciones tuvieron que ver con Shanghai. Mis papás impusieron que habláramos en español en casa, sólo hablamos chino cuando nos visita gente de allá. De hecho, cuento con amigos y compañeros, todos hablamos el mismo idioma”, señala y sonríe.

Claro, la vocalista se formó rodeada de chinos a lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos por los que se movió e incluso mueve, principalmente si de estudios se trata. “Actualmente estoy en tercer año de Marketing digital, estudio por tema redes sociales, de esa manera cuento con más herramientas para diversificar mi propuesta musical, cómo viralizarla y que cuente con mayor expansión. China es un país inmenso”, recalca.

Toma aire y explica las diferencias entre redes sociales de Oriente y Occidente, además de las connotaciones sobre composición de canciones.

A Catalina no le gusta el K-Pop. Lo suyo va por el lado de Amy Winehouse, Adele y Rihanna. Foto: Matías Martin Campaya

Cómo llegó a los Estados Unidos

“Yo iba a un colegio bilingüe, donde también hablábamos en inglés. Pero hablo perfecto el mandarín. Y en las redes chinas muestro que compongo canciones en chino. No es fácil componer allá, se hace de manera diferente. Ellos recalcan el tiempo y la hora en que sucedió tal situación. Para eso me entrené en Yamaha, donde están los grandes maestros de la voz en China”, esclarece.

En ese proceso de aprendizaje, Catalina escribió una canción para una amiga suya que estaba triste porque sus padres se estaban por divorciar. Entonces, a esa chica se le ocurrió compartírsela a una docente de ellas, quien hizo de nexo con un certamen de Paramount Studios, donde de inmediato se interesaron en la cantante.

“Ellos buscaban artistas emergentes, así llegué, mostrando la canción en redes. Fuimos con mis padres a los Estados Unidos. Fue la primera vez que grabé una canción mía. Antes de eso, subía versiones mías de Adele, John Legend y Rhianna a YouTube”, comparte.

Bebe un sorbo de agua y añade sobre su experiencia televisiva en el reality de talentos: “Es totalmente diferente con lo que sucede en La Voz de acá: allá no es todo tan competitivo, sino que existe una modalidad de apoyo mutuo, amistad y compañerismo en el certamen. Fue la única argentina en todo el programa (se la conoce como Little Lina), en las dos ocasiones que estuve”.

Catalina quiere acercar a la gente con sus canciones, crear familia. Foto: Matías Martin Campaya

-¿Tu participación fue fundamental para sumar seguidores en Douyin, que es el TikTok de allá?

-Sí. La primera vez elegí canciones en español y no me ayudó, entonces en 2023 solo canté en chino y tuve más repercusión, se llenaron de millones de views mis redes sociales.

Y suma lo siguiente: “Aunque no solo fue beneficioso en ese sentido: todo eso generó que marcas de automóviles chinos me contrataran para realizar publicidades. Es más, cuando iba a la universidad me veía en publicidades cantando en el video de la calle. También me contrataron para hacer canciones publicitarias de sillones y para una marca destacada de celulares”.

Una chica de dos mundos

Dentro del entrecruce cultural, Catalina hace hincapié en las influencias tanto de sus abuelos como de la comida que eligen en casa.

“Yo vivo en dos mundos, el primero en casa, donde es argentino. Y al salir a la calle, el chino. Cuando era chica, mis papás me compraron juguetes y yo elegí un micrófono de plástico: me paraba delante de la televisión y jugaba a ser cantante mientras miraba conciertos de Madonna. Mi madre siempre dice que tengo cosas de mi abuelo, que tocaba el acordeón”, resalta.

Después se inclina hacia su fanatismo por las comidas argentinas: “Nosotros conservamos los alimentos argentinos. Solemos comer capeletinis, que a mí me encantan, también comemos milanesas y todos somos fanáticos del dulce de leche: siempre que venimos llevamos varios potes, o bien nos lleva nuestra familia cuando nos visitan”.

Catalina hizo todos sus estudios en Shanghai. Ahora está en tercer año de Marketing Digital. Foto: Matías Martin Campaya

Otro aspecto particular en su vida del otro lado del globo es que pese a su edad y en el país que vive no simpatiza con el K-pop, tan en boga en la juventud de esa región.

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“La verdad, no escucho mucho, tampoco intenté cantar para ese lado. Es que yo escuchaba a Amy Winehouse, aunque mis amigos escucharan K-pop. Pero hoy por hoy en Shanghai se está escuchando mucho jazz y rythm & blues, se hizo popular de golpe. Y a ellos les gusta mi propuesta, porque yo soy una chica muy sentimental, ellos buscan lo expresivo y emotivo en las letras; el tango también les atrae”, afirma.

-¿Cómo viviste la experiencia de cantar en Pudon, uno de los parques más grandes de tu ciudad?

-Esa fue una ocurrencia mía. Yo quería que las personas escucharan mis canciones. Además, que considero que es bueno cantar en vivo. Siempre iba a cantar sábado o domingo a la mañana. Yo llevaba mis canciones en el teléfono y las conectaba al bafle. Antes debía pedir permiso, porque sino no se puede cantar al aire libre. Tenés que contar con permiso de artista. Entonces presenté registros de La Voz, de Paramount, los analizaron y después aprobaron mi permiso de artista

La conexión Shanghai-Buenos Aires.

“Shanghai es muy moderna. Está dividida en dos: la zona más típica de la cultura oriental y la más moderna. O sea, son como dos atmósferas diferentes: lo antiguo y lo tecnológico. Yo iba a bailar cuando tenía 16 años. ¡Los boliches son interminables! Es una ciudad que nunca duerme. En eso se parece a Buenos Aires. Hay mucho rap chino en la movida nocturna”.

En el reality "La Voz", donde estuvo en 2017 y después en 2023, cantó primero en español y no le fue muy bien. Sí la segunda vez, que Catalina cantó en chino. Foto: Matías Martin Campaya

-¿Estás de novia?

-Tuve un novio chino. Allá no se suele tener muchos noviazgos. Se ponen de novios y enseguida se casan, que por lo pronto no es mi caso. A nosotros, los que vivimos allá, no nos pasa de ver a todos los chinos iguales, como piensan acá.

Volviendo a su presente, Catalina pide plasmar un mensaje hacia el público argentino con ansias de que la conozcan: “Quiero que mis canciones puedan ayudar a otras personas y, más que crear una comunidad, crear una familia. Mis letras hablan de la distancia, de la identidad, de la nostalgia por un lugar que no siempre es físico, y también del amor, que es lo único universal. Mi mensaje central no es de dónde vengo ni en qué idioma: si hay algo que te llega al corazón, te llega y listo”.

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