Billie Holiday y Lester Young: un amor platónico atravesado por la tragedia de las adicciones y el racismo


Se trató de un amor platónico. Unió a dos artistas con una vida trágica, en las que sobraron las adicciones y el racismo. Murieron con cuatro meses de diferencia, así de intenso parece haber sido el vínculo entre la cantante Billie Holiday (1915-1959) y el saxofonista tenor Lester Young (1909-1959). Ella lo llamaba “Pres”, por presidente y él, “Lady Day”.
Billie Holiday fue una artista con coraje sumergida en un contexto de racismo machista que terminó por quebrar su espíritu. Sí bien con los años su voz fue perdiendo plenitud, ganó en dramatismo; su tono genuinamente emocional quedó plasmado en sus interpretaciones.
Su fraseo inimitable, su natural melodismo, su encanto y elegancia urbana no alcanzan para explicar la profundidad de su canto, un vehículo con el que transmitía una intensidad emocional que la hizo única e irrepetible.
Lester Young, por su parte, fue uno de los saxofonistas tenores más imaginativos del jazz. Padre del “cool” desarrolló no sólo improvisaciones de una fraseología fantástica, también de elegante melodismo y una fluida flexibilidad rítmica y un swing sesgado, tocaba off beat. Se podría decir que su estilo es claramente pre-bebop. Todo este talento tenía un tono introspectivo, a contramano de los intérpretes de la Era Swing. Un temperamento delicado detrás de su eterna sonrisa agridulce.
Inventó un lenguaje personal quizás como una forma de que el mundo encaje en su cosmovisión. Creó el término “pan” para referirse al dinero, a los dedos de las manos los llamaba “personas” y “señora” a todos, sean hombres o mujeres.
Billie Holiday y Lester Young tuvieron una relación intensamente íntima, pero absolutamente platónica a partir de 1934, cuando Young llegó de Kansas City a Nueva York y conoció a la cantante.
Para el poeta afroamericano Kamau Daaoud, que grabó Balm Of Gilead (para Billie Holiday y Lester Young) en su álbum Leimert Park, “la amistad surgió de esa comprensión común de la naturaleza del mundo en el que vivían y de la naturaleza del dolor que tuvieron que soportar para hacer lo que debían hacer”.
Lester Young y Billie Holiday tuvieron su pico de gloria en la orquesta de Count Basie.Cómo comenzó la relación
La relación de Billie y Lester no necesitaba de la proximidad. Llama la atención que la progresiva desintegración física y mental desde mediados de la década de los años ’40 fue asombrosamente similar mientras ambos luchaban con sus adicciones y el abuso racista.
Ellos se conocieron en 1934, tras el arribo de Young a Nueva York para sumarse a la orquesta de Fletcher Henderson, donde su estilo nunca fue del todo entendido y una época frustrante para el saxofonista.
Holiday cantaba en clubes de Harlem hasta que fue descubierta por el cazatalentos John Hammond, mientras que Young provenía de una familia de músicos de Kansas City. Comenzó tocando la batería y se pasó al clarinete y al saxo tenor
Young tuvo serios inconvenientes con su estilo; mientras estuvo en la orquesta de Henderson, en reemplazo del tenor Coleman Hawkins, la esposa de Henderson le llegó a pedir que escuchase los discos de Hawkins para que deje de lado su enfoque y lo imite. No duró nada, se fue a la orquesta Andy Kirk para regresar a la de Count Basie, donde estaba cómodo.
En algún momento, Holiday lo invitó a vivir con ella y su madre, Sadie Fagan, tras descubrir que había ratas en su habitación del hotel, en Harlem. “Él venía a los locales donde yo cantaba para escucharme y a veces para acompañarme, hasta ese momento ninguno de los dos había grabado nada, pero no se cansaba de animarme”, recordó la cantante en su autobiografía.
Tres años después ya habían grabado por separado, pero cuando llegó el momento de hacerlo juntos quedó registrado ese hechizo que sentían el uno por el otro. La música mostró un nivel de compatibilidad sonoro-emocional que parecía un lazo telepático entre ellos. Entre las grabaciones se luce A Sailboat in the Moonlight, de la que el productor George Avakian señaló: “Este tema expresa, como ningún otro, el lazo musical y espiritual que los une”.
Billie Holiday y Lester Young se lucen juntos en “A Sailboat in the Moonlight”, un temazo.Margaret Moos, en Riverwalk Jazz, recuerda que Holiday admitía que quería cantar de la manera que Young improvisaba, mientras que él solía estudiarse las letras de las canciones que hacía Billie para entender el mundo emocional de la composición. Se tomaban muy en serio el uno al otro.
A finales de los años ’30, la relación entre ellos, siempre en el campo platónico, alcanzó su mayor lucimiento. Ambos estaban en la orquesta de Count Basie. En las giras que eran continúas apostaban en el micro en el que viajaban, siempre con ganas de pelar a Jimmy Rushing, el cantante masculino de la banda y con mucha fama de tacaño.
Bebían una mezcla de oporto y ginebra que Pres había bautizado “activo-pasivo” y fumaban cantidades de marihuana. Eran inseparables y junto con el trompetista Buck Clayton, se hacían llamar “Los tres impíos”.
Eran queridos por Basie y por toda la orquesta. Lester era un hombre muy amable con un dejo de “el mundo me defraudó”, en tanto que Holiday era más extrovertida y de un humor ingenioso. Sin embargo, a muchos de la orquesta como, por ejemplo, al trombonista Benny Morton, no se le escapaba que ambos eran inseguros y vulnerables.
El ejército y las adicciones
Nota Billie Holiday y Lester YoungMientras que Young abandonó la orquesta de Basie a finales de 1940 para hacer una carrera solista, suspendida durante poco más de un año a raíz de haber sido reclutado en el ejército; el estado de Holiday se agravó a raíz de su adicción a la heroína, suministrada por su pareja, el trompetista Joe Guy.
El servicio militar fue un golpe durísimo en la vida emocional de Young. En septiembre de 1944 es llamado a filas y enviado a un cuartel de Alabama, famoso estado por su recalcitrante racismo. Mientras que a los músicos blancos los asignaban a orquestas musicales, a Young lo mandaron al ejército regular.
En una de las habituales requisas le encuentran marihuana y alcohol y algo que resultó ser determinante en lo que viviría. Tenía la foto de su novia, una mujer blanca. Le hicieron un consejo de guerra y fue condenado a un año en un cuartel de detención donde fue humillado sistemáticamente.
Por su parte, Holiday tras su paso por la orquesta de Basie fue contratado por la banda del clarinetista Artie Shaw. Billie contó: “La mayoría de los chicos de la banda eran maravillosos conmigo, pero me cansé de las escenas en restaurantes de mala muerte al borde de la carretera mientras me atendían; en algunos sitios no me dejaban ni siquiera comer en la cocina. Con toda esa gente tenía que sonreír para no vomitar”.
Una nota en The Guardian retrata la situación de los últimos días de Lester Young. “En París, un par de semanas antes de su muerte, Lester Young contó con tristeza: “”Ella sigue siendo mi Lady Day”.
Lester Young y Billie Holiday murieron con sólo cuatro meses de diferencia. A ella no la dejaron cantar en el funeral de él.El 13 de marzo, con fuertes dolores de estómago regresó a Nueva York. Durante el vuelo París-Nueva York tuvo una hemorragia a raíz de que se perforaron unas úlceras en el esófago.
Un viaje insoportable. Lester llega y se hospeda en el Hotel Alvin, frente al Birdland, y retoma la bebida como si nada, cae inconsciente y ya no se recupera. Fue un 15 de marzo de 1959. Tenía 49 años.
En su funeral, la familia de la ex esposa de Young se negó a que Holiday cantase. “Estos mierdas no me dejarán cantar para Pres”. El crítico de jazz Leonard Feather presente en el velatorio dijo: “Será la siguiente en morir”.
Por cierto, la muerte de Young afectó a Holiday de manera profunda; estaba siendo perseguida por el jefe de la Oficina Federal de Narcóticos, el racista confeso Barry Anslinger.
A fines de mayo de 1959, Holiday es internada en el Hospital Metropolitano para recibir tratamiento por una insuficiencia hepática grave y problemas cardíacos. Días después, un supuesto amigo entra en su casa y le planta heroína en su casa que, casualmente, al rato es allanada.
Esposada a su cama, el 15 de julio recibió la extremaunción y el 17 de julio de 1959, a los 44 años, murió por una neumonía generada por la cirrosis. Cuatro meses después de su amado Pres.



