Ana Gallardo inaugura exposición en el Claustro de Sor Juana

Con el arte como una herramienta que le ha permitido transitar el pensamiento, dar visibilidad a las cosas que considera importantes y sanar algunas otras, Ana Gallardo (Argentina, 1958) reflexiona en torno a la invisibilización de la mujer en un sistema del arte que considera patriarcal, así como en el vínculo afectivo con su madre, a quien no conoció por su muerte prematura, pero a la que busca reconocer desde el arte.
De esta forma, su exposición Estudio para la restauración de un perfil. Inventario doméstico, a inaugurarse este jueves 2 de julio, a las 18 horas en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), es una revisión que la artista hace sobre la pieza que le da nombre a la exhibición, pero desde un punto de vista más íntimo.
“La idea de expandir unas pinturas al óleo que eran de mi madre fallecida cuando yo era muy chica y lo hacemos de manera colectiva: con dibujos míos al carbón; mi hija Rocío, que es ceramitas, desde esta disciplina reproduciendo las piezas que aparecen en esos óleos, que son bodegones”, indicó.
Los artistas JC Aguirre y Gabriela Rayón, a través de técnicas textiles, bordado y gobelino, respectivamente, se suman a esta reivindicación del arte de Carmen Gómez Raba, una mujer que, sometida por el sistema familiar, religioso y social patriarcal que impera hasta el día de hoy, vio frustrados sus anhelos de tener una carrera como pintora.
Nuevas formas de pensar el bodegón
La exposición, que ha sido montada tanto en la Ciudad de México, Madrid y Buenos Aires, en El Claustro mantiene su premisa de expandir las pinturas de la madre de la artista, pero adecuándose a los espacios de la Celda Contemporánea, lo cual incluye más de una veintena de piezas, algunas de recién factura, que hablan más en un tono íntimo, personal.
Para Ana Gallardo, la idea de recuperar esas pinturas al óleo de bodegones y naturalezas muertas, género pictórico que siempre han sido menospreciado y considerado solo para mujeres, es una táctica revolucionaria, rebelde, dentro del mundo del arte actual.
“Hay temas y maneras de producir el arte que son muy poderosas y que son las hegemónicas. Hoy en día, frente a eso, respondo con estas formas de pensar el bodegón, a las mujeres, su rol en el mundo del arte, la invisibilidad a la que han sido sujetas, la resistencia, la venganza, pensada como el reconocimiento en el sentido de una revancha, sobre todo porque hago visibles las obras de mi madre que fueron invisibilizadas”, afirmó.
Gallardo compartió que su madre murió muy joven, siendo ella una niña, a partir de este suceso quedó marcada con una vida de duelo permanentemente, por lo que el arte le ha permitido construir una relación con esa ausencia, con alguien que nunca estuvo, a través de restaurar su perfil como artista.
“En la familia de mi madre, integrada por 15 hermanos, los tres menores aspiraban a ser artistas, entre ellos mi madre, solo uno de ellos, un hombre, alcanzó gran reconocimiento en España y pudo cumplir ese sueño; mi mamá, en cambio, vio frustrada esa vocación”, detalló.
Arte y sanación
Relató que su historia dio un giro cuando se enamoró de su padre, un poeta y bohemio al que su familia rechazaba. Más que una decisión impulsada únicamente por el amor, marcharse con él de la España franquista fue para ella un acto de libertad y la posibilidad de acercarse a la vida artística que siempre había anhelado.
“Aunque ese proyecto de vida no prosperó tras emigrar a Argentina, aquel gesto representó su único intento de independencia: una apuesta por el arte, la bohemia y la libertad que, aunque no tuvo el desenlace esperado, nunca dejó de significar una victoria personal, aunque nunca pudo ver expuesta su obra en algún museo”.
Al respecto, la artista comentó que la exposición cuenta con un video en la que ella lee unas cartas que su madre le escribía a su papá; era un noviazgo casi epistolar, pues no se conocía bien. “El irse con él no sé si fue por amor romántico, a ese hombre, sino que era la puerta para hacer lo que ella quería y en lo que creía, que era la vida y el arte y la bohemia y todo eso”.
Para finalizar, Ana Gallardo aseguró que el arte le ha ayudado a sanar. Por ejemplo, su proyecto central llamado Escuela de Envejecer, le ha permitido sanar su proceso de envejecimiento, sus heridas de mujer, las ausencias, los conflictos y traumas familiares.
Para el curador de la exhibición, Alex Xavier Aceves Bernal, la colección presente de objetos, imágenes y videos es una revancha contra un mundo que, no es casualidad, parece olvidar siempre primero a las mujeres que a los hombres. “Es un tejido afectivo que afianza alianzas intergeneracionales. Es un enunciado sobre la importancia de sanar nuestro linaje, limpiar las heridas heredadas”.
La muestra se exhibe hasta el 12 de septiembre, con horarios de lunes a viernes de 10 a 18 horas, sábados de 10 a 15 horas. El acceso es gratuito.





