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Quién es Olivia Dean, la revelación de los Grammy, que la tuvo que remar 10 años para ser reconocida y fue apadrinada por Liam Payne

La noche de los Grammy 2026 tuvo muchos momentos emotivos, pero uno de los más potentes llegó cuando Olivia Dean subió al escenario para recibir el premio a Mejor Artista Nuevo, de las manos de Chappell Roan, la ganadora del año pasado.

Visiblemente conmovida, la cantante británica agradeció a su equipo, a su familia y recordó que llevaba una década persiguiendo ese lugar. No fue una aparición repentina ni un fenómeno viral fugaz: su consagración fue el cierre simbólico de un camino largo, persistente y, muchas veces, cuesta arriba.

A los 26 años, Dean se convirtió en una de las grandes protagonistas de la ceremonia celebrada este domingo. No sólo se llevó uno de los galardones más codiciados de la noche, sino que además ofreció una de las actuaciones más celebradas del segmento dedicado a los artistas revelación. Con una interpretación sobria, elegante y emocional, dejó en claro por qué su nombre viene sonando con fuerza desde hace tiempo en la industria.

Su discurso fue breve pero contundente. “Un artista no es nada sin su equipo”, dijo antes de agradecer especialmente a su manager y mejor amiga, con quien trabaja desde hace diez años. Luego, emocionada, recordó sus raíces familiares y se definió como “nieta de una inmigrante” y “producto de la valentía”, una frase que resonó con fuerza en el estadio y que fue ampliamente celebrada en redes sociales.

Olivia Dean recibió el premio a "Mejor nuevo artista" de las manos de Chappel Roan, la ganadora del 2025. Foto: Reuters.

Aunque para el gran público su nombre explotó en el último año, la historia de Olivia Dean está lejos de ser la de un éxito instantáneo. Su presencia en los Grammy fue, en realidad, el punto más alto de una carrera construida con paciencia, formación y una identidad artística muy clara.

Una carrera que no fue de un día para el otro

Nacida en Londres en 1999, Olivia Lauryn Dean creció rodeada de música. De adolescente estudió en la prestigiosa BRIT School, semillero de artistas como Adele o Amy Winehouse, y desde muy joven comenzó a presentarse en pequeños escenarios, concursos y proyectos independientes. Mientras muchos de sus pares apostaban por la viralidad inmediata, ella eligió pulir su voz, su estilo y su manera de contar historias.

Olivia Dean se formó en la BRIT School, al igual que Adele y Amy Winehouse. Foto: AP.

Durante años lanzó singles y EPs que circularon de manera silenciosa pero constante, ganándose el respeto del circuito musical británico. Esa perseverancia fue clave para que distintas figuras de la industria comenzaran a prestarle atención.

Entre ellas, Liam Payne, ex integrante de One Direction, quien en sus primeros pasos le brindó apoyo y visibilidad, convirtiéndose en una especie de padrino artístico en una etapa decisiva de su crecimiento profesional.

En el año 2021, el cantante hizo un concierto virtual para visibilizar artistas nuevos al que llamó “Here’s to the future”. Allí, incluyó a una joven Olivia, dándole su primera gran oportunidad. “Su voz es especial. Les recomiendo que la sigan y escuchen su nuevo sencillo Slowly. Este concierto va a ser buenísimo”, escribió Liam en su cuenta de X en aquel entonces.

Para ese momento, si bien ya estaba empezando a ser reconocida en el circuito musical británico, su nombre todavía no resonaba tanto en el resto del mundo. Por este motivo, el impulso de Liam Payne la ayudó a ponerse en el mapa de la escena global.

Olivia Dean fue apadrinada por Liam Payne, quien le dio un gran impulso a su carrera en un momento clave. Foto: Reuters.

Pero el gran quiebre llegó recién con la consolidación de su sonido: una mezcla elegante de soul, pop y R&B, atravesada por letras íntimas y una sensibilidad clásica que la distingue dentro del panorama actual. Canciones como Man I Need o A Couple Minutes empezaron a escalar en reproducciones y a cruzar fronteras, especialmente tras el lanzamiento de su álbum The Art of Loving, que terminó de posicionarla a nivel global.

Ese disco, publicado en 2025, fue clave para su desembarco definitivo en el mercado estadounidense y para su posterior nominación al Grammy. Lejos de las fórmulas prefabricadas, Dean apostó por un trabajo coherente, emocional y atemporal, algo que la crítica destacó desde el primer momento.

En los Grammy, su victoria fue leída como un reconocimiento a ese recorrido sin atajos. Competía con artistas de enorme exposición mediática (Katseye, The Marias, Addison Rae, Sombr, Leon Thomas, Alex Warren y Lola Young), pero su nombre se impuso como símbolo de una nueva generación que prioriza la identidad artística por sobre el impacto inmediato. La ovación que recibió al anunciarse su triunfo confirmó que su historia conectó tanto con el jurado como con el público.

Hoy, Olivia Dean ya no es solo una promesa ni una revelación: es una artista consolidada. Su Grammy no marca un punto de llegada, sino el inicio de una etapa aún más ambiciosa. Después de diez años remándola desde abajo, el reconocimiento llegó, y todo indica que es apenas el comienzo.

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