EU retira todos sus bombarderos de la base británica tras presunto complot terrorista
Washington sacó su flota de la base aérea RAF Fairford, en Reino Unido, tras un incidente de seguridad que activó una investigación sobre una posible implicación iraní. Un funcionario del Pentágono lo confirmó a EFE este domingo.
Estados Unidos retiró todos los bombarderos que tenía desplegados en la base aérea de RAF Fairford, en Reino Unido. La decisión llegó tras el incidente de seguridad de esta semana, que activó una investigación sobre una posible implicación iraní en el hecho. La confirmación la dio este domingo un funcionario del Departamento de Defensa a la agencia EFE.
“Si bien la seguridad operativa nos impedía confirmar el movimiento de nuestros activos y fuerzas en tiempo real, ahora podemos informar que todos los bombarderos estadounidenses desplegados en la base de la RAF en Fairford han regresado a sus bases de origen en los Estados Unidos”, detalló la fuente. El funcionario no especificó las razones de la retirada. La ambigüedad es deliberada: Washington confirma el movimiento, pero no admite públicamente que el complot terrorista sea la causa.
El antecedente es concreto. En la víspera, las autoridades británicas confirmaron la detención, el pasado 1 de octubre, de un ciudadano británico-iraní relacionado con un presunto complot terrorista contra la base militar aérea de Fairford. Días antes, el 27 de septiembre, cinco sospechosos —todos jóvenes británicos de entre 22 y 25 años, vecinos de Londres— fueron detenidos en las cercanías de la base bajo sospecha de delitos de terrorismo. Los cinco quedaron en libertad bajo fianza. La secuencia dibuja un patrón: vigilancia, detenciones y, ahora, la retirada de los activos más valiosos.
El primer ministro británico, Andy Burnham, fue más allá del silencio operativo estadounidense. Declaró que existían “sólidos indicios” de la participación iraní en el presunto complot cerca de la base militar, que es utilizada conjuntamente por Estados Unidos. Antes, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, había señalado a un “actor extranjero” tras la alerta de seguridad desencadenada por las furgonetas encontradas cerca de la base. Cada actor nombra lo que puede: Londres apunta a Teherán, Washington guarda la forma.
RAF Fairford no es una base cualquiera. En los últimos meses ha sido utilizada por bombarderos estadounidenses, después de que el Reino Unido autorizara a Washington a emplear bases británicas para ataques “defensivos” contra Teherán durante el conflicto en Oriente Medio. La base es, en la práctica, una plataforma de proyección de fuerza contra Irán. Un complot contra Fairford es un complot contra la punta de lanza.
La fuente del Departamento de Defensa cerró con una advertencia que también es una promesa: “el personal que opera la flota de bombarderos de Estados Unidos —incluidos los B-1, B-2 y B-52— permanece listo para ejecutar capacidades de ataque global de precisión (incluso mediante operaciones con despegue y aterrizaje en el territorio continental de EE.UU.) en cualquier lugar y momento”. Traducción: los aviones se fueron de Reino Unido, pero el alcance no cambió.
Lo que falta por confirmarse: los resultados de la investigación británica sobre la presunta implicación iraní. Si Londres presenta pruebas de que Teherán ordenó o financió el complot, la escalada diplomática —y militar— en Oriente Medio entra en una fase nueva. Por ahora, Washington retiró sus piezas del tablero visible. El mensaje, sin embargo, quedó escrito en el aire.



