“Ni en mis mejores sueños”: Laura Galván y la victoria que llegó entre el calor y la duda


Nota:
Cuando Laura Galván cruzó la meta, la primera sensación no fue euforia. Fue incredulidad. “Nunca pensé ganar así”, confesó apenas recuperando el aliento, con la camiseta pegada al cuerpo y la cabeza todavía procesando lo que había pasado en esos 10 mil metros.
La distancia, de por sí cruel, se volvió una prueba de resistencia mental tanto como física. La humedad, densa y pegajosa, se convirtió en un rival más, de esos que no avisan y te van minando las piernas paso a paso. “Las condiciones eran duras. Había que correr con la cabeza fría y el cuerpo ardiendo”, explicó la fondista, sin esconder que el plan no salió como lo había imaginado.
Pero ahí está la grandeza del deporte: cuando el guion se rompe, aparecen las victorias que no se celebran, se agradecen. Y Laura lo sabe. Porque en los Juegos Centroamericanos 2026, el oro no fue un trámite, fue una batalla. Y ella, contra todo pronóstico, salió con el brazo en alto.
“Gané, sí. Pero no fue bonito. Fue sufrido. Y quizá por eso vale doble”, sentenció con una sonrisa cansada, de esas que solo se ven en quienes saben lo que cuesta llegar.
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