Molestia en Palacio con el dueño del Economista porque hace negocios diciendo que “financió a la 4T en 2024”


Jorge Nacer, dueño de El Economista y presidente del grupo Nacer Global, no es un aliado más de la llamada Cuarta Transformación. Se trata de un acaudalado empresario neoliberal que ha hecho buenas migas y negocios con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La presidenta acude a su diario -en particular, a las encuestas de Consulta Mitofsky en su diario- cada tanto que hay que dar buenas noticias sobre el crecimiento del país, o el estado de las finanzas públicas bajo su administración. Y ahí nunca falla el diario de Nacer Gobera.
El talento de Nacer para el activo subvaluado le ha permitido adquirir empresas, inmuebles y desde luego un periódico nacional muy por debajo de su valor de mercado, gracias a un método que combina el litigio “estratégico” con una notable habilidad “periodística”.
Otros inversionistas mexicanos con grandes fortunas y un ojo similar para los negocios con el Gobierno no han tenido tanta suerte, como en el caso de dueño de Grupo Salinas quien terminó en el otro lado del espectro político, a las antípodas de la 4T y Sheinbaum Pardo.
Los que conocen sus métodos lo resumen así: otros negocian, Nacer demanda. Es más lento, pero sale más barato. Aunque arriesgado, pues las dependencias federales no son indiferentes a su trayectoria. Incluso la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ya tiene abiertos dos expedientes en su contra, pues posee los mayores créditos fiscales del país.
Por un monto superior a los 14 mil millones de pesos, dichos créditos despiertan la envidia de muchos abogados aun cuando ninguno lo recomendaría. Pues la salida fácil de los amparos han convertido a la célebre garantía constitucional, bajo la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación y los jueces del Bienestar tras la Elección Judicial, en garantía de nada.
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Pero como ha podido conocer esta redacción en comunicaciones privadas del Ejecutivo Federal que fueron mostradas a reserva de no publicar los mensajes aunque sí su contenido, en Palacio Nacional se han prendido las alarmas, con copia para el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador, y también para el jefe del SAT, Antonio Martínez Dagnino.
Pues, para cerrar negocios como para iniciarlos, Jorge Nacer se presume a sí mismo como “muy cercano a la presidenta Claudia Sheinbaum” y “financiador de su campaña en 2024”. Tan cercano, aseguran las mismas fuentes, que la propia oficina presidencial le habría pedido que deje de decirlo. Hay amistades que se cultivan; ésta, al parecer, se administra.
Un empresario con una orden de arraigo dictada en diciembre de 2025 por el Tercer Tribunal Unitario, por un presunto fraude de 300 millones contra Fianzas Guardiana Inbursa, y con más de 35 litigios abiertos de los tribunales capitalinos, presumiendo que hace negocios con el visto bueno del Ejecutivo Federal no es nuevo, pero sí es novedoso que sea un amigo empresario al viejo estilo neoliberal de Claudia Sheinbaum.
En el equipo de la presidenta no falta quien con sarna ha preguntado: ¿cuánto tiempo más están dispuestos a prestar su nombre -sin saberlo, sin quererlo y sin cobrarlo- a quien lo usa de garantía?
El asunto comenzó a aparecer en el despacho del equipo de Presidencia luego de conocerse que Nacer se hizo socio de los hermanos José Manuel y Carlos Alberto Cadena Ortiz de Montellano, hijos del exdiputado priista Manuel Cadena Morales, con quienes busca hacerse del Hospital HMG Coyoacán, de CIBanco (hoy en liquidación) y de CI Casa de Bolsa, con el auxilio de medidas cautelares dictadas por el Juzgado Vigésimo Cuarto de lo Civil, a cargo de la jueza Lizzet Urbina Anguas, y el patrocinio del abogado Luis Alfonso Cervantes Castillo.



