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Una obra ideal para bailar y cantar con las ballenas

Como festejo por el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), la obra de danza-teatro Noa, Nu y la ballena, creada y dirigida por Silvina Grinberg, cierra por ahora un ciclo muy exitoso en el Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de Buenos Aires este sábado 6 y domingo 7.

¿Cuál es la relación entre el Día Mundial del Medio Ambiente y el espectáculo de Grinberg? Que el núcleo principal de esta obra está constituido por ese maravilloso mamífero acuático que es la ballena, algunas de cuyas especies están en grave peligro de extinción.

Noa, Nu y la ballena va tejiendo una trama de aventuras emprendidas por dos jóvenes periodistas radiales, que los llevan a atravesar un sinnúmero de peripecias para ir en ayuda de una ballena perdida.

Esta talentosa y muy original coreógrafa que es Silvina Grinberg, había dirigido un espectáculo para niños hace mucho tiempo en el Teatro Cervantes, pero nunca había vuelto a ese género: “Volví a pensarlo porque me gusta mucho acercarme nuevamente a estos espectadores y porque es hermoso sumar públicos para la danza”.

Hace unos años Silvina comenzó a tomar cursos y seminarios sobre biología y ya sobre el fin de la pandemia hizo una residencia con un biólogo en la Reserva ecológica de la Costanera sur. Quería profundizar en algo que le interesaba: ampliar los vínculos y la percepción del ambiente en el que estamos inmersos los humanos y nuestras relaciones con el tiempo y el espacio.

A partir de allí comenzó a trabajar sobre temáticas ligadas a la naturaleza y de allí a las ballenas y a los cantos que emiten.

Dos chicos periodistas que salen en una aventura es el eje de "Noa, Nu y las ballenas".

¿Cantan las ballenas?

Mucha gente podrá preguntarse si las ballenas cantan. Sí, y no sólo cantan: sus melodías -algunos de sus cantos son melódicos, aunque que según las especies pueden ser también crics o chistidos- son capaces de viajar miles de kilómetros hasta alcanzar a otras ballenas que pertenezcan al mismo clan. Son cuestiones, por supuesto, que continúan investigándose.

Desde este punto de partida, o mejor dicho desde este interés de la coreógrafa, la obra fue haciendo su camino en el trabajo conjunto con los intérpretes: Josefina Balmaseda, que está desde el principio, y sucesivamente en el rol de Nu, Daniel Núñez, luego Victor David y ahora un nuevo integrante, Amílcar Ferrero, que hace las funciones de este fin de semana.

Después de dos años en salas independientes Noa, Nu y la ballena comenzó a presentarse en el Auditorio del Museo de Ciencias Naturales, gracias a la iniciativa de su director Luis Capozzo de traer a este lugar -que estaba reservado fundamentalmente para conferencias- distintos proyectos artísticos.

Hay que aclarar, precisamente, que la obra no es una clase sobre ballenas, sino una conjunción de danza, música, imaginación e intercambios con el público.

“Pero también me parecía interesante -dice Silvina- lograr que se despierte en los espectadores una curiosidad por el conocimiento científico, aunque a partir de ese aspecto más sensible que tiene el arte”.

"Noa, Nu y las ballenas" puede verse en el Museo de Ciencias Naturales.

El viaje de Noa y Nu

Noa y Nu van atravesando lugares muy diferentes: salen de la radio, pasan por un bosque, por una montaña, se cruzan con monstruos, llegan al fondo del mar. También se introducen realidades más actuales: Nu, por ejemplo, hace un rap en el que habla de la rutina de un hijo de padres separados.

Los pibes periodistas logran tener una entrevista con la ballena extraviada. Dice Josefina: “Ella nos cuenta que ha perdido el canto de su hermana, porque en el fondo del mar hay muchos ruidos que la molestan y que hacen que se pierda. Así que Noa y Nu luchamos contra barcos pesqueros, redes, arpones y botellas de plástico hasta que conseguimos salvarla”.

Es la primera experiencia de Josefina con un público familiar: “Apareció en mí algo de clown que no tenía, gracias a la inspiración que recibí de Daniel Núñez, que sí venía con una formación de clown. Y en el curso de las funciones encontré que soy la nena que fui, ¡pero amplificada!; y también una nena que quiere ser adulta. Me permite jugar mucho y no hay nada hoy que me haga tan feliz en la vida como estar haciendo esta obra”.

Sin dejar de lado algunas proyecciones visuales, la obra incita a que los chicos puedan imaginar las mismas cosas y los mismos ambientes que los intérpretes están imaginando. ¡Viva la imaginación!

Silvina Grinberg es una creadora sumamente versátil: ha montado obras para el Ballet Contemporáneo del San Martín, para el Festival Ciudanza y para grupos independientes.

-¿Qué diferencia encontrás en los trabajos dirigido a distintos tipos de públicos?

-Creo que como coreógrafa sólo estoy movida por la curiosidad, por las ganas de aprender algo nuevo; y me interesa descubrir que hay más allá de mí; quiero decir, el espacio y las personas con las que voy a trabajar. Me encanta el juego que estos procesos me despiertan, pero también me guía la necesidad de “construir” claramente la obra. No por nada me formé, ya hace muchos años, en el Taller de Danza del Teatro San Martín”.

Información

Noa, Nu y la ballena se presenta sábado 6 y domingo 7 de junio, a las 16, en el Auditorio del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Parque Centenario. La entrada al espectáculo incluye una recorrida por el museo.

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