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Amos del universo triunfa con el poder de Grayskull

Quizá lo sepan, o no, pero Mattel lanzó originariamente Amos del universo para hacerle competencia -tardía- a La guerra de las galaxias. En realidad, a los muñecos de Luke Skywalker, Han Solo, la princesa Leia, Chewbacca y siguen las firmas.

Pero cuenta la leyenda que en realidad querían hacer un muñeco basado en Conan, el bárbaro, pero la película con Schwarzenegger ciertamente no era para chicos. He-Man primero tenía el hacha de Conan, un escudo y una espada. Luego vino la serie animada (1983), cuando la primera trilogía de Star Wars había terminado, y fue un éxito de dos temporadas.

Ahora Amos del universo, que estrena hoy en la Argentina, recupera más que nada el espíritu de la serie de TV, no el del filme de 1987 -esperen al cameo de Dolph Lundgren, que era He-Man- y al ser la primera de una presumible saga (si se quedan después de que termina la película, verán no una ni dos, sino tres escenas postcréditos) hay que presentar a los personajes, la historia, todo.

Y como el director es Travis Knight, el de la muy buena Bumblebee, spin-off de Transformers, y que tomó a su cargo el proyecto de El Hombre nuclear del que quedó afuera Damián Szifron en Hollywood, hay bastante humor. No es Amos del universo una película solamente de acción.

Y lo que se agradece es que las peleas, los combates cuerpo a cuerpo ¡se entienden!, no es todo un vértigo de montaje.

La trama es sencilla para que la entienda el espectador más pequeño -aunque la carga de violencia no es menor-. El príncipe del reino de Eternia, un niño de 10 años, debilucho y temeroso, es transportado con la famosa espada del poder que se encontraba resguardada en el castillo de Grayskull, y termina en la Tierra.

Esto sucede cuando el malvado Skeletor (debajo de todo ese maquillaje y animación está la voz de Jared Leto) pone literalmente su esqueleto en Eternia con la idea de apoderarse de la espada, venciendo al rey. La Hechicera que cuidaba la espada es quien lo envía, pero el principito pierde la espada y cae en un río en Oklahoma.

Pasan los años -15 en la película-, y Adam ya es un muchachote morrudo, pero sigue siendo temeroso. Empleado en una oficina de Recursos Humanos, está obsesionado con encontrar su espada para regresar a Eternia y vengar a sus padres (no sabe si viven o no), y cuando la encuentra, ayudado por Teela (Camila Mendes, que de morocha pasó a ser pelirroja), que no pregunten cómo llegó a la Tierra, regresará a Eternia para pelear con Skeletor y sus secuaces, entre ellos, la bruja mala Evil-Lyn (Alison Brie).

Y ¿cómo este debilucho se transforma en un ser poderosos y forzudo y con taparrabos? Claro, levantando la espada del poder y gritando “por el poder de Grayskull”.

Entre los buenos están Duncan, el guardián del reino (Idris Elba), Fisto (Jóhannes Haukur Jóhannesson), Ram Man (Jon Xue Zhang) y Roboto (voz de Kristen Wiig).

Y párrafo aparte merece Nicholas Galitzine, que hizo el exitazo de Netflix Corazones malheridos que, OK, era malísima, pero aquí como Adam y He-Man (esperen a que el personaje cuente por qué se puso ese nombre) no desentona, tal vez porque no necesita ser un héroe de acción, y se juega mucho hacia la comedia.

Acción / Aventuras. Estados Unidos, 2026. Título original: “Masters of the Universe”. 140’. De: Travis Knight. Con: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Idris Elba, Jared Leto, Alison Brie, Jóhannes Haukur Jóhannesson. Salas: IMAX, Cinemark Abasto, Palermo, Unicenter y Dot, Cinépolis Recoleta, Houssay y Pilar, Showcase Belgrano, Norcenter y Haedo.

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