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En Cannes, Pedro Almodóvar fue duro: “Estamos obligados a convertirnos en un escudo contra estos monstruos como Trump, Netanyahu o el ruso”

Pedro Almodóvar no suele ser un tipo tibio. Ya había hablado pestes contra Donald Trump. Y hoy, fue durísimo. “Como europeos, estamos obligados a convertirnos en una especie de escudo contra estos monstruos como Trump, Netanyahu o el ruso… Estamos obligados porque aquí sí obedecemos las leyes internacionales”, dijo ofuscado en la conferencia de prensa de su película Amarga Navidad, que tuvo anoche su première mundial en el Festival de Cannes.

“Europa jamás debe someterse a Trump”, dijo el manchego, que tenía un pin que decía de “Free Palestine”, lo que se ganó un fuerte aplauso de parte del periodismo internacional que cubría el encuentro con la prensa.

Almodóvar respondía a una pregunta sobre la preocupación por la censura, no solo en los Estados Unidos con Trump, sino también por la polémica en torno a Canal+ en Francia, cuyo director amenazó con incluir en una lista negra a los 600 artistas, entre ellos, Juliette Binoche, que firmaron una carta abierta el día de la inauguración del Festival, publicada en Libération, en contra de Vincent Bolloré, el principal accionista de la compañía.

Es más: en las funciones de prensa durante el Festival, cada vez que aparece el logo de Canal+, se escuchan abucheos desde la platea.

“Esto nos afecta mucho”, dijo Almodóvar refiriéndose a la preocupación por la censura, e instó a los artistas a no ceder a esos temores.

“No quiero juzgar a nadie, pero creo que los artistas deben pronunciarse sobre la situación en la que viven en la sociedad contemporánea. Es un deber moral -continuó el director, que nunca ganó la Palma de Oro aquí-. “El silencio y el miedo son síntomas de que las cosas van mal. Es una señal grave de que la democracia se está desmoronando. Por el contrario, los creadores deben alzar la voz… Lo peor que podría pasar es guardar silencio o ser censurados. Tenemos la obligación moral de denunciar todo esto. Debemos oponernos a Netanyahu. En Europa, tenemos leyes, existen ciertos límites. Debemos actuar como escudo contra esta locura”.

Sentado, a su izquierda, estaba nuestro compatriota Leonardo Sbaraglia, coprotagonista del filme que aquí compite por la Palma de Oro, que entrega el sábado, y que se estrena en cines argentinos el jueves 28 de mayo.

“No me dejaron traer el mate”, bromeó Sbaraglia. “A nosotros nos dejan traer la chapa de Palestina y a ti no te dejan traer el mate, no lo entiendo”, le respondió su compañero de elenco Aitana Sánchez-Gijón, que también como Almodóvar llevaba la insignia de Palestina libre.

En Amarga Navidad Sbaraglia, que ya había trabajado en Dolor y gloria (2019), la última película que Almodóvar presentó en competencia en Cannes, interpreta al alter ego del cineasta.

La trama toma a un director de cine que sufre una crisis creativa, y entonces decide tomar hechos de la vida real de una colaboradora de confianza, pero sin decírselo.

La película tuvo una ovación de 6 minutos y medio tras su proyección anoche en el Grand Théâtre Lumière.

Consultado por Clarín acerca de sus impresiones tras la proyección de la película, dijo “todo súper, qué te voy a decir… Estoy muy contento. Hoy ya me vuelvo a Buenos Aires, que mañana filmo”.

-Ojalá te hagan volver para el sábado… (por el día de la premiación)

-Eso imposible, porque ruedo. Pero que haya algo para Pedro sería ideal.

Sbaraglia no se queda aquí en Cannes, porque debe retomar el rodaje de El sobrino, la película que comenzó a rodar hace un par de semanas en la Argentina. Es una nueva colaboración con Damián Szifron, quien lo dirigió en uno de los segmentos de Relatos salvajes, que precisamente tuvo su première en Cannes en 2014.

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