Taylor Swift se protegió contra la Inteligencia Artificial: registró su voz e imagen para evitar su uso indebido



Esta semana el mundo entero volvió a hablar de Taylor Swift, aunque esta vez no por un nuevo disco ni por una gira. La artista -que siempre esta atenta a la protección de su obra- presentó una serie de solicitudes legales para blindar su voz y su imagen frente al avance de la inteligencia artificial, una tecnología que cada vez genera más preocupación dentro de la industria del entretenimiento.
Según trascendió en varios medios internacionales, la cantante inició tres registros de marca a través de su empresa TAS Rights Management. Dos de ellos corresponden a grabaciones breves con frases pronunciadas por ella: “Hey, it’s Taylor Swift” y “Hey, it’s Taylor” (“Hola soy Taylor Swift” y “Hola soy Taylor”, en español). El tercero apunta a una imagen específica de la estrella sobre el escenario, con guitarra en mano, durante su exitosa gira The Eras Tour.
La decisión llega en un momento sensible para las celebridades y figuras públicas. En los últimos años crecieron los casos de deepfakes, imitaciones digitales y contenidos manipulados que utilizan rostros, voces o cuerpos de artistas sin autorización. En el caso de Swift, ya había sido víctima de imágenes falsas de carácter sexual y de posteos políticos engañosos difundidos en redes sociales.
De acuerdo con especialistas en propiedad intelectual, la movida puede marcar un precedente. El reconocido abogado Josh Gerben explicó a través de un posteo en su blog legal que registrar una voz como marca representa una estrategia novedosa, ya que permitiría reclamar cuando una imitación resulte “confusamente similar” y genere asociación indebida con la artista.
El caso de Swift refleja uno de los grandes debates de esta década: quién controla la identidad digital en la era de la IA generativa. Hoy existen herramientas capaces de clonar voces con notable precisión, crear canciones falsas o fabricar imágenes hiperrealistas en cuestión de segundos. Para músicos, actores y conductores, el problema ya no es hipotético sino concreto.
En ese contexto, la cantante busca ampliar su escudo legal. El copyright protege canciones y grabaciones originales, pero no siempre alcanza cuando se trata de nuevas piezas creadas por terceros que simplemente imitan el tono o la apariencia de una persona. Por eso, sumar esta vía marcaria podría convertirse en una herramienta complementaria.
No es la primera vez que una figura famosa avanza en ese sentido. El actor Matthew McConaughey también realizó movimientos similares con frases icónicas asociadas a su carrera. Sin embargo, por la magnitud global de Swift, el impacto de su decisión podría ser mucho mayor y acelerar discusiones regulatorias en distintos países.
La artista, además, conoce como pocas el valor de la propiedad intelectual. A lo largo de su carrera registró decenas de marcas vinculadas con discos, letras, frases y proyectos comerciales. También protagonizó una recordada disputa por los derechos de sus primeras grabaciones, conflicto que derivó en las exitosas reediciones conocidas como Taylor’s Version.
Ahora busca no sólo cuidar su catálogo, sino también aquello que la vuelve inconfundible ante millones de fans en todo el mundo. Será cuestión de tiempo -y no demasiado- para descubrir si este es el nuevo camino legal para defenderse contra la IA.



