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Kleber Mendonça Filho, el brasileño que con El agente secreto está por hacer historia en los Oscar

Es la película que puede hacer historia en el Oscar, dentro de un par de semanas, cuando se entreguen los premios de la Academia de Hollywood. Si El agente secreto, que de ella se trata, gana la estatuilla a la mejor película internacional, Brasil habrá obtenido el galardón por segundo año consecutivo, ya que en 2025 lo ganó Aún estoy aquí, de Walter Salles.

Y es que hasta el triunfo del filme del director de Diarios de motocicleta el año pasado, Brasil nunca había ganado un Oscar. Y obtendría dos al hilo.

El Oscar no es algo que pareciera quitarle el sueño a Kleber Mendonça Filho, su director, quien viene hilvanando distinciones desde mayo del año pasado, cuando O Agente secreto tuvo su premiere en el Festival de Cannes y ganó los premios al mejor director y al mejor actor protagónico, para Wagner Moura. Y, de yapa, se llevó el premio FIORESCI, el que concede la crítica internacional.

El agente secreto, la gran ganadora

A partir de allí, la película se instaló con comodidad en la denominada temporada de premios, obteniendo dos Globo de Oro, al mejor filme no hablado en inglés y al mejor actor, un Spirit Award y un Crtitcs Choice Award al mejor filme internacional más reconocimientos de los sindicatos de críticos de Nueva York y Los Angeles.

Kleber Mendonça Filho fue crítico de cine antes que cineasta. Fotos MACO

En total, hasta la fecha, ha ganado 76 premios internacionales. Y para la entrega del Oscar el domingo 15 de marzo compite en cuatro rubros: mejor película del año -sí, a la par de Una batalla tras otra-, mejor película internacional, actor protagónico y en un nuevo apartado, el de mejor casting.

De qué trata la película candidata a 4 Oscars

El agente secreto transcurre en tiempos de la dura dictadura militar brasileña, concretamente en el Carnaval de 1977. Marcelo (Wagner Moura, el actor de la serie Narcos, de Netflix, y la película Tropa de élite, entre tantas), un profesor universitario, viaja a Recife, al noreste de Brasil, para reencontrase con su pequeño hijo luego de la muerte de su esposa, se refugia en un hogar para refugiados políticos, sin saber que hay dos sicarios que han sido contratados para eliminarlo.

La entrevista con Clarín fue, en común acuerdo, en portuñol, hace unos días, previo a que Kleber viajara a Londres, a la ceremonia de entrega de los premios BAFTA (de la Academia de cine británica), donde él mismo junto a su esposa desde hace casi 20 años, la productora Emilie Lesclaux, competía en dos rubros, mejor película no hablada en inglés y mejor guion original.

Wagner Moura es el protagonista, y candidato al Oscar al mejor actor.

-Kleber, ¿estás en Los Ángeles ahora?

-¿Y te vas a quedar hasta el 15 de marzo, el día de la ceremonia del Oscar?

-No, no, tenemos muchos viajes, a Londres (por los premios BAFTA) para mí, Berlín, creo que Wagner va a Madrid, no sé. Espero también estar en casa a inicios de marzo, para pasar una o dos semanas.

-Un poco de descanso después de tanta promoción de la película.

-Sí, sí.

Kleber junto a Wagner Moura en el rodaje en Recife, la ciudad natal del realizador.

“No es una película sobre la dictadura”

-Vos con Wagner Moura ¿sentís que tenés algo en común? ¿Qué comparten? ¿Se consideran amigos?

-Sí. Especialmente después de una experiencia tan… intensa, que es desarrollar y hacer una película.

-Bueno, originalmente la idea inicial de “El agente secreto” no era hacer una película acerca del régimen militar, sino sobre la memoria y la utilización del poder.

-Claro, no es una película acerca del régimen militar. Es una película con una reconstrucción histórica de los años ‘70, que de una manera indirecta es también el momento del régimen militar en Brasil. Pero no quería hacer una película acerca del régimen militar de una manera más clásica, con la presencia de los hombres uniformados, los militares en escena. Quería más hacer una película con la idea de la atmósfera histórica, una reconstrucción de memorias muy precisas, de una manera de ver el Brasil y el mundo de 50 años atrás. Para mí es un desafío muy grande.

"Escribí el guion con Wagner en la mente", le dijo el director a "Clarín".

Creo que cada película es un gran desafío. Y en ésta, además de los desafíos normales de hacer una película, creo que toda la preocupación histórica fue para mí muy importante. Yo era chico en el ‘77. Tenía 9 años. Y para mí, sí, para mí que tuve la suerte de encontrar un actor que tiene una manera muy cercana de ver el Brasil, de ver el cine, de ver cómo es una actuación de cine. Y con Wagner, de hecho, escribí el guion con Wagner en la mente, es un guion especialmente escrito para Wagner como actor, como persona, con mi percepción histórica de su trabajo en el cine. Yo tenía la esperanza de que pudiera gustarle el guion. Y estamos acá hablando, cinco años después.

La inspiración, entre Cary Grant y su padre

-¿En qué se inspiraron para construir el personaje protagónico?

-Para mí es una persona de la que me gustaría mucho ser amigo. Creo que es una combinación de muchas personas que me gustan mucho. Mi padre, yo mismo, Wagner… Es una mezcla muy loca, es un poco de Cary Grant en North by Northwest (Intriga internacional, de Alfred Hitchcock). Y sí, me acuerdo cuando escribí Aquarius, que para mí era una mezcla muy loca de mí mismo y de mi madre. Y cuando Sonia (Braga) llegó para hacer la película, ahora era un triángulo entre mí mismo, mi madre y Sonia. Es fascinante el proceso de formación, de creación de una película. Pero creo que la respuesta más honesta es esto. Es una mezcla de muchas cosas. Yo mismo, Wagner, mi padre y muchas personas que me gustan mucho, que quiero mucho.

En Cannes, posando con su premio al mejor director en la clausura del Festival, en mayo pasado.

Kleber fue crítico de cine antes que realizador. Escribía entre otros medios en la Folha de S. Paulo, y antes de presentar sus largometrajes Aquarius (2016), Bacurau (2019) y El agente secreto en la sala Lumiere del Palais des Festivals, en Cannes, se sentaba en esas mismas butacas, pero para analizar filmes de otros cineastas.

Y el documental Retratos fantasmas (2023) fue una suerte de germen de El agente secreto, donde recorría los grandes cines de la ciudad de Recife, la mayoría transformados con el paso del tiempo, y que contaba con material de archivo, fragmentos de películas y recuerdos, no solo de él, sino de otros cineastas.

Klauber finalmente llegó a representar a su país para el Oscar, algo que no pudo hacer ni con Aquarius ni con Bacurau, en este último caso, cuando Jai Bolsonaro -al que estuvo abiertamente enfrentado- presidió su país.

Kleber junto a su esposa Emilie Lesclaux, coproductora del filme, cuando ganaron el Globo de Oro.

Representando al cine sudamericano

-¿Sentís que con “El agente secreto” estás representando de alguna manera el cine latinoamericano, no solamente al brasileño?

-Sí, yo creo que sí. Son momentos difíciles. Y el otro domingo, con Bad Bunny en el Super Bowl, creo que sentimos todos en Brasil un sentimiento muy fuerte de unión. Fue muy fuerte e interesante.

-¿Tenés amigos o conocidos dentro de la industria del cine argentino, cineastas, actores?

-Sí, tengo. De hecho, Marisa Amenta (Relatos salvajes, Zama, La odisea de los giles, El Angel) es una gran colaboradora en El agente secreto. Trabaja en maquillaje. Es una gran, gran, gran trabajadora. Marisa trabajó con nosotros después de una indicación muy apasionada de Walter Salles: ella estaba también en Aún estoy aquí (que el año pasado ganó el Oscar a la mejor película internacional). Tuve muchos otros colaboradores argentinos en otras películas también.

Y ahora que su película se está imponiendo a otras que parecían favoritas, como Fue solo un accidente, de Jafar Panahi, y Valor sentimental, de Joachim Trier (Palma de Oro y Gran Premio del Jurado en Cannes), podría empezar a preparar su discurso para decir en el escenario del Dolby Theatre.

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