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Una noche Alfredo Zitarrosa golpeó la puerta de una poeta y nació una de las canciones más tristes del Río de la Plata

Una noche alguien golpeó la puerta de la casa de una poeta en un balneario de la costa uruguaya. Era medianoche y ella estaba pintando una pared cuando apareció un hombre con un pedido inesperado: necesitaba una letra.

Ese encuentro terminaría dando origen a una de las canciones más tristes del Río de la Plata. El músico era Alfredo Zitarrosa. La poeta, Idea Vilariño.

Idea Vilariño, de uno de sus poemas nació la canción que Alfredo Zitarrosa convertiría en “La canción y el poema”.

La canción, justamente, se llamaría, como un perfecto matrimonio entre el músico y la letrista, “La canción y el poema”. Aunque originalmente el verso de la poeta no se llamara así…

La noche en que Zitarrosa llegó a Las Toscas

El episodio ocurrió en Las Toscas, un pequeño balneario de la costa uruguaya donde en los años setenta aún predominaban los médanos, las calles de arena y las casas dispersas entre los árboles.

Idea Vilariño, una de las más grandes poetas de Uruguay, tenía allí una casa. Esa noche estaba ocupada en algo muy poco literario: pintaba una pared mientras hacía arreglos domésticos cuando alguien golpeó la puerta.

Era Alfredo Zitarrosa.

El cantor ya era una figura importante de la música popular del Río de la Plata, autor e intérprete de canciones como El violín de Becho o Doña Soledad.

Con su voz grave, también de arrabal, y su forma pausada de cantar se había convertido en uno de los grandes referentes de la canción de Buenos Aires y Montevideo.

Alfredo Zitarrosa con su guitarra. El cantor musicalizó el poema de Idea Vilariño.

Pero aquella noche llegó con una idea simple: pedirle a Vilariño una letra para convertirla en canción.

La propia poeta recordaría ese momento muchos años después. En el documental Idea (1997), dirigido por Mario Jacob, contó que el músico apareció cerca de la medianoche, tal vez esperando encontrar a una poeta nocturna rodeada de libros o de música. En cambio la encontró con una brocha en la mano y la casa en plena refacción.

La escena debe haber tenido algo curioso: una poeta que trabajaba con las manos se encuentra con un músico que también pensaba con ellas, sobre las cuerdas de la guitarra.

Alfredo le hizo el pedido. Fue directo: necesitaba un poema.

El poema que terminaría convirtiéndose en canción. “La canción y el poema”.

Idea Vilariño y el poema que Zitarrosa convirtió en canción

Idea Vilariño fue una de las voces centrales de la llamada Generación del 45, el grupo literario uruguayo que también integraron autores como Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti.

Su poesía es breve, intensa y emocional, marcada por una economía extrema de palabras.

Zitarrosa cuando comenzaba a convertirse en una de las grandes voces de la música rioplatense.

Uno de sus más famosos poemas se titula “Ya no”:

Ya no será

no viviremos juntos

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.

El poema “La canción” que Idea Vilariño tenía entre sus textos

Pero esa noche, entre sus textos, encontró uno titulado simplemente “La canción”.

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Alfredo Zitarrosa tomó ese poema y lo musicalizó. El resultado terminaría conociéndose como “La canción y el poema”, una canción que años más tarde integraría su disco Adagio en mi país, publicado en 1973.

El núcleo de la canción se revela en los versos que concentran toda la fuerza del poema:

“Quisiera morir ahora de amor,

para que supieras cómo y cuánto te quería”.

En la voz profunda de Zitarrosa, voz de sótano de los arrabales del corazón, esas palabras se transforman en una confesión casi desnuda. Despedida amorosa que atraviesa toda la canción.

Cuando la poesía se vuelve música

En la grabación, Zitarrosa no se apura. La guitarra avanza despacio y deja aire entre un acorde y otro. Su voz grave entra como en un susurro. Canta o acaso nos devela un secreto.

Cuando llega el verso “Quisiera morir ahora de amor”, lo dice partiéndolo en tres momentos. Zitarrosa, músico, cantante y ex locutor, sabe que cada palabra tiene su propio peso, su tiempo y drama:

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Quisiera morir… ahora… de amor”.

Entre “morir” y “amor” se abre una tensión muy simple y poderosa. Y es lógico: amar y morir son casi opuestos.

La guitarra sigue temblando por debajo, como si la música se negara a detenerse. De esa mezcla de silencio, pausas y palabras mínimas de Vilariño, nace la belleza extraña y la tristeza infinita de una de las canciones más conmovedoras del folklore latinoamericano.

“La canción y el poema” no tiene historia ni personajes. Sólo una voz que habla de amor y pérdida con una sencillez conmovedora.

Y en la interpretación de Zitarrosa, en el ritmo pausado de la guitarra y la cadencia de su voz, ese minimalismo resulta devastador.

Por qué los poemas de Idea Vilariño funcionaban tan bien como canciones

La escritura de Idea Vilariño evitaba los adornos y buscaba una expresión directa del sentimiento. Sus poemas eran mínimos y de una intensidad extrema: pocas palabras que contienen una emoción enorme.

Esa misma cualidad explica por qué varios músicos encontraron en sus textos un material ideal para ser cantado.

Con los años, la canción terminaría siendo considerada por muchos oyentes como una de las más tristes y profundas de todo el repertorio de Zitarrosa.

La historia real detrás de “La canción y el poema”

La escena original fue sencilla. Un músico que golpeó la puerta de una poeta para pedirle una letra mientras ella pintaba una pared en su casa de la costa.

Zitarrosa. Con su voz grave y su estilo pausado, se convertiría en una de las figuras centrales de la canción rioplatense.

De ese encuentro inesperado nació una canción que décadas después sigue siendo escuchada en todo el Río de la Plata.

Este 10 de marzo, cuando se cumplen 90 años del nacimiento de Alfredo Zitarrosa, aquella noche queda como el origen de una de las canciones más tristes y perfectas del Río de la Plata.

Un músico que necesitaba una letra. Una poeta que abrió la puerta. Y unas pocas palabras que terminaron siendo canción, como su intérprete, eterno.

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