Therians y Furrys en Veracruz: Identidad, arte y compromiso social

VERACRUZ, VER. – En los últimos meses, el uso de redes sociales ha puesto bajo los reflectores a comunidades que, aunque tienen años de presencia en la entidad, hoy viven un momento de alta visibilidad: los Furrys y los Therians. Para comprender mejor este fenómeno, XEU conversó con Israel Arias, un profesional veracruzano que forma parte de este movimiento.

¿Qué significa ser Furry?
Israel Arias, licenciado en Mercadotecnia de 33 años, explica que la comunidad Furry se basa en la admiración hacia los animales. Los integrantes crean personajes antropomórficos (con características humanas) llamados fursonas, diseñan sus propios trajes y les otorgan atributos específicos, pero siempre manteniendo clara su identidad humana.
“No somos una botarga; somos una expresión artística. Admiramos a los animales y nos vestimos como nuestro ejemplar favorito, pero eso no significa que tengamos algún problema de personalidad”, aclaró Arias, quien personifica al lobo Zigoo, inspirado por valores como la libertad y el sentido de manada.
Realidad vs. Mitos
Ante el aumento de comentarios negativos o “hate” en plataformas digitales, Israel busca desmitificar la idea de que pertenecer a este grupo está ligado a trastornos mentales:
- Perfil profesional: Lejos de los estereotipos, los participantes son personas con empleos, estudios y familias; en su caso, ejerce su carrera en marketing.
- Salud mental: Recalcó que no se trata de una patología. Si bien existen casos extremos a nivel mundial (como personas que recurren a cirugías estéticas para parecer animales), estos representan una minoría mínima y no definen a la comunidad local.
- Diferencia artística: Para la mayoría, es un pasatiempo que permite la autoexpresión y la creatividad en el diseño de los trajes.
El lado humano del “Lobo Zigoo”
Más allá del disfraz, la actividad de Israel tiene un impacto positivo en la comunidad veracruzana. Actualmente, utiliza su personaje para realizar representaciones frente a niños con cáncer, logrando animarlos y brindarles momentos de alegría y distracción en medio de sus tratamientos médicos.
El mensaje de la comunidad es claro: un llamado al respeto y a la tolerancia hacia formas de expresión que, aunque inusuales para algunos, no dañan a terceros y, en muchos casos, buscan contribuir al bienestar social.



