Stanley Kubrick: mitos, leyendas y verdades de un cineasta obsesivo y genial


Un día como hoy, pero de 1999, moría Stanley Kubrick, uno de los mayores cineastas de la historia. Falleció mientras dormía y vaya uno a saber cuál habrá sido su último sueño. O pesadilla.
Su muerte, repentina, ocurrió apenas seis días después de entregar el montaje final de su última película, Ojos bien cerrados, con Tom Cruise y Nicole Kidman. Tenía 70 años.
Jack Nicholson en “El resplandor”, cumbre del terror psicológico de Stanley Kubrick. Fotos Archivo ClarínAfirmaba que su coeficiente intelectual estaba por debajo de la media. Sin embargo, se rumoreaba que rondaba los 200. Una de sus máximas era “Si se puede escribir o pensar, se puede filmar”.
A Kubrick le encantaban los animales
Kubrick había nacido en el Bronx, en Nueva York, pero adoptaría Inglaterra como su propia patria. Le encantaban los animales, quizá más que las personas. Allí en su casa, cuando murió, tenía un Highland Terrier, siete Golden Retrievers, un Scotch Terrier, ocho gatos y cuatro burros Fern.
La última. Con Tom Cruise y Nicole Kidman, paraje en la vida real y en “Ojos bien cerrados”.A los 16 años fotografió a un vendedor de diarios en Nueva York el día después de la muerte del presidente Franklin D. Roosevelt. Vendió la fotografía a la revista Look, que la publicó. La revista lo contrató como aprendiz de fotógrafo mientras aún estaba en la escuela secundaria.
Igual, era un estudiante algo vago, con calificaciones entre las más bajas de su clase.
Obsesivo y detallista
Se dice que Kubrick exigía docenas de tomas para algunas escenas. Que Jack Nicholson tuvo un violento ataque de nervios, que discutió a gritos con él varios de los doscientos días de rodaje de El resplandor.
Kubrick rodó solamente 13 películas, una mejor que la otra.Y que él mismo se arrodillaba y marcaba el suelo vietnamita con el contorno de las pisadas de los marines en Nacido para matar, para que sus actores, y hasta extras, no equivocaran ni un movimiento y desbalancearan el encuadre.
Stanley Kubrick era un obsesivo, y un perfeccionista. Se tomó diez años para darle forma a Ojos bien cerrados. En sus últimos 28 años de vida, filmó sólo cinco películas. Una mejor que otra.
Kubrick cuidaba sus productos desde que se sentaba a redactar la primera línea de su guion hasta más allá de su estreno.
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Trailer de “La naranja mecánica”
Fue él en persona quien no autorizó que la censura argentina mutilara 30 de los 137 minutos que dura La naranja mecánica.
Era él quien seguía desde su propio centro de computación instalado en su hogar en Inglaterra cómo marchaban sus películas en todo el mundo.
Los creadores tienen sus caprichos. Kubrick no se cansó de hacer obras maestras, fuesen parábolas sobre la violencia, sea sexual o física.
Jack Nicholson se harto de que repitieran las tomas en rodaje: sufrió un ataque de nervios. El hombre en la luna, o dirigido por Kubrick
Existe el mito de que el hombre no llegó a la luna aquel 20 de julio de 1969, y que había sido él, Kubrick, quien grabó en un estudio o un desierto lo que millones de personas vieron “en directo”.
Suponen los conspiradores que Kubrick contaba con la tecnología para hacer pasar como real el alunizaje debido a 2001, Odisea del espacio, que el director había estrenado en 1968. Que Kubrick le pidiera a la vestuarista de El resplandor un pullover para Danny, el niño, que tuviera tejido un cohete con la sigla Apollo 11, parece, más que un guiño, una tomada de pelo, una burla a los conspiradores. Pero para el director Jay Weidner The Shining es una “disculpa” de Kubrick por haber ayudado al gobierno de los Estados Unidos a engañar a la gente.
La misteriosa habitación 237 (donde Jack -Nicholson- se encuentra con la mujer sensual, que se convierte en anciana en proceso de putrefacción), que en la novela original de Stephen King tenía el número 217. Pero Kubrick la cambió al 237: la distancia entre la Tierra y la Luna es de 237 mil millas.
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Trailer de “2001, Odisea del espacio”
Vivian Kubrick es una de las tres hijas del director. Compositora de música, entre otras profesiones, se peleó con él y no terminó la banda de sonido de Ojos bien cerrados, la obra póstuma del director de La naranja mecánica, por más que Kubrick le escribió una carta de 40 páginas para que lo hiciera.
Rara vez daba entrevistas. Sin embargo, apareció en un documental realizado por su hija Vivian, durante el rodaje de El resplandor. Según Vivian, planeaba hacer algunas entrevistas formales de televisión una vez que se estrenara Ojos bien cerrados, pero murió antes de poder hacerlo.
Kubrick ganó un solo Oscar
Kubrick fue 13 veces nominado al Oscar. Lo ganó una sola vez, y no por mejor película, dirección o guion. Fue por los efectos visuales de 2001, Odisea del espacio.
En “El resplandor”, la escena del hacha se rodó 100 veces.Mantuvo una larga y fructífera amistad con Malcolm McDowell durante el rodaje de La naranja mecánica. Tras finalizar el rodaje, Kubrick nunca volvió a contactarse con él.
Se dejó crecer su famosa barba por primera vez durante el rodaje de 2001, Odisea del espacio. La conservó por el resto de su vida y mantuvo el cabello largo. Después de Ojos bien cerrados planeaba rodar A. I. Inteligencia artificial, del que su amigo Steven Spielberg se hizo cargo.
Se negaba a hablar de sus películas en el set mientras las dirigía y nunca las veía una vez terminadas. Y entre sus varias excentricidades estaba llamar a la gente varias veces al día cuando se le ocurría algo, incluso en plena noche. El propio Kubrick era un noctámbulo que rara vez dormía más de unas pocas horas.
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Trailer de “Barry Lyndon”
Era conocido por ser perfeccionista, aunque él lo negaba. Seguía haciendo tomas porque sentía que sus actores, aunque captaban la idea correcta, no estaban contentos. Cuando se estrenó El resplandor, había una escena al final con Wendy y Danny en el hospital, pero a Kubrick le disgustó y pidió que la eliminaran justo una semana después de su estreno.
Era tan solitario que la prensa inventaba historias disparatadas sobre él. Una de ellas era que disparó a un fan en su propiedad y luego le disparó de nuevo por sangrar en el césped.
Según el biógrafo Michael Herr, Kubrick solía destacarse por su apego a cada palabra del diálogo sin cambiarla ni que ningún actor añadiera sus propias líneas. Las dos excepciones fueron Peter Sellers (con quien trabajó en Lolita y Dr. Insólito o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba), y R. Lee Ermey (Nacido para matar).
Sin barba, y de saco y corbata. Con Kirk Douglas filmó “Espartaco”.Vestía traje y corbata a diario mientras dirigía hasta la década de 1970, cuando empezó a vestir ropa informal de trabajo. Su esposa afirmaba que no le gustaba elegir qué ponerse y que tenía un armario lleno de camisas y pantalones idénticos.
La gente llamaba a su puerta buscándolo, y como pocos conocían su aspecto, les decía que “Stanley Kubrick no estaba en casa”.
Mirando el monitor. Con Jack Nicholson en el rodaje de “El resplandor”. Para su proyecto cinematográfico, que fracasó, sobre Napoleón Bonaparte, encargó a uno de sus asistentes que recorriera varias librerías para adquirir todos los libros que pudiera encontrar sobre el emperador francés, y regresó con más de 100. Kubrick los leyó todos. Al trabajar en el guion en una escena de campo de batalla, incluso examinó una pintura histórica de la batalla para observar exactamente el clima en ella y asegurarse de filmar la batalla en un día con patrones climáticos similares.
Un día como hoy se iba un realizador maniático, detallista e insistente, pero el resultado de sus películas bien valía su magnífica obsesión.



