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Oscar 2026: por qué Amélie y los secretos de la lluvia es la mejor de las cinco películas animadas candidatas este año

Es una de las cinco producciones candidatas al Oscar a la mejor película de animación de este año, y probablemente sea la mejor. Amélie y los secretos de la lluvia tiene todo para seducir al espectador. Una animación brillante, en la que el agua parece agua. Una historia que enternece y conmueve y un espíritu familiar como no tienenZootopia 2, ni Las guerreras K-pop -alguna de las dos seguramente ganará el premio de la Academia-. Elio, de Pixar, y Arco, francesa como Amélie, corren desde muy atrás.

¿Qué es lo que cautiva y fascina de Amélie, una película que de entrada no parece para niños?

Se basa en un libro de Amélie Nothomb, la novelista belga que, como la protagonista, vivió los primeros años de su vida en Japón. La Amélie real publicó en el año 2000 Métaphysique des tubes (Metafísica de los tubos), la historia de una niña algo más que retraída. La película está contada desde el punto de vista de la beba, que se considera a sí misma Dios, esto debido a la creencia japonesa de que, hasta los tres años, los niños se encuentran más cerca de lo divino que de lo terrenal o humano. Habla en tercera persona de sí misma, como hacía otro Dios, pero del fútbol.

El asunto es que Amélie, tercera hija de un diplomático belga y de una pianista que viven en el Japón de fines de los años ‘60, al nacer no responde a los estímulos. Un médico dictamina que está en estado vegetativo.

Y así la atención de sus padres, y de su desagradable hermano mayor y su otra hermana empieza a disminuir, y a aceptar que la niña no hable ni cambie de expresión. Amélie está como con la mirada perdida sus dos primeros años, hasta que algo sucede.

¿Habrá sido el chocolate belga que le trajo su abuela Claude? “Me convertí en alegría”, dice en un francés perfecto a sus dos añitos.

También es clave la llegada de una niñera, Nishio-San, algo más que amiga y seguramente la confidente que la protagonista necesita para adaptarse y descubrir las maravillas del mundo que la rodean, y que obviamente ve con ojos de niña. El poder de la naturaleza siempre está presente.

La película está llena de metáforas, por aquí y por allá (Nishio-San le enseña a Amélie que el símbolo de la lluvia -“ame” en japonés- está en su propio nombre), y es precisamente ese despertar de la conciencia de Amélie lo que vuelve al filme algo tan entrañable, sensible y enternecedor.

Al aprovechar que la protagonista tiene una perspectiva adulta desde sus ojos de niña, la película se permite marcar apuntes con ironía e inteligencia, y humor, hasta que se vuelvan más filosóficas cuando descubra el dolor. Hay otro personaje, la casera de la familia, Kashima-San, a quien Amélie ve con malos ojos como respuesta a la mirada de la adulta. Hay un pasado oscuro, que no revelaremos, pero es el que lleva a Amélie a preguntarle a su niñera “¿por qué morimos?”.

La película de los directores debutantes Maïlys Vallade y Liane-Cho Han no le temen caer en los baches del sentimentalismo, porque cuando deciden poner los pies allí lo hacen con grandeza y sin clisés remanidos.

Es una película para que los chicos vean y disfruten con sus padres o abuelos, porque el placer de su visión merece tenerse en compañía de quienes los cuidan, los protegen y los aman.

Y sí, es una película que cruza a distintas generaciones, que es optimista porque intenta demostrar que, más allá del dolor, lo que nos recompone es nuestra misma humanidad.

“Amélie y los secretos de la lluvia”

Animación. Francia / Bélgica, 2025. Título original: “Amélie et la métaphysique des tubes”. 77’, ATP L. De: Liane-Cho Han Jin Kuang y Maïlys Vallade. Salas: Hoyts Abasto y Unicenter, Cinemark Puerto Madero, Cinépolis Recoleta, Pilar y Avellaneda, Showcase Belgrano.

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