Malena Guinzburg, rumbo al debut en TV: “Mi papá tal vez esté condenado al olvido y hay alguna generación nueva que no lo conoció”


Los programas de mujeres tienen algo hermoso: todas hablan a la vez, pero igual se entienden. Además, siempre hacen que dicen lo que otros no se animan. Algunos programas de mujeres arrancan por el outfit. Tienen invitados. El empoderamiento y la brecha salarial no pasan inadvertidos. Puede que incluyan recetas. Nunca falta un pañuelito por si llorás y alguien dice ‘te entiendo, reina’”
El próximo domingo 30 de noviembre a las 21 llega a la pantalla de El Trece el primer especial de Las Chicas de la Culpa, con cuatro marcas del humor standapero: Malena Guinzburg, Connie Ballarini, Fernanda Metilli y Natalia Carulias.
Malena Guinzburg llega este domingo a las 21 a la pantalla de El Trece. Foto de prensa gentileza El Trece Lo que se dice de las mujeres comediantes es que son más “honestas”. Como si hubiera una idea instalada de que todo lo hecho por mujeres tiene un toque más confesional, más catártico, más a flor de piel. La información previa anticipa que el ciclo combina humor, entrevistas, juegos, improvisación y momentos inesperados. Para el primer envío habrá un invitado que es a la vez anfitrión: Adrián Suar.
Ok, en el momento de andar deseando ¡merde!, poco antes del debut, Malena se cruza con un periodista de Clarín.
Ser lo más honestos posible
Malena es la clase de comediante forzuda que no parece querer convencer a nadie más que a sí misma. Le damos a entender que, a veces, sólo decir stand up puede resultar grasa. Debe ser por los afiches. O por las caras de los boludos de los afiches. Hubo un crecimiento geométrico del monólogo, pero su temario, presuntamente disruptivo, se estandarizó hasta volverse solemne como aquella famosa pregunta que repetía su papá, Jorge Guinzburg, cuando quería saber la “primera vez” en los reportajes de Peor es nada.
Las chicas de la culpa: Malena Guinzburg, Connie Ballarini, Fernanda Metilli y Natalia Carulias. Foto de prensa gentileza El Trece–Entonces, ¿envejeció un poco el stand up?
–Cero, cero. Eso no puede pasar con una persona que hace humor. Tampoco creo que vaya a morir nunca. Hay comediantes que llenan estadios y debe haber otros que no se aggiornaron…
–Hablar de sexo ya no es gracioso.
–Bueno, no sé, el tema es cómo se plantea. Creo que hablamos de lo mismo todo el tiempo: de los complejos, de la vida, de la inteligencia artificial… Con esos temas hay que ser lo más honestos posible. Así me gusta pensar mi trabajo.
–¿De veras podés tener agenda propia con los algoritmos?
–A veces las cosas no me funcionan. Yo no hago virales, pero cuando te tomo honestamente las cosas, sí, ahí me va, ahí me empieza todo a funcionar mejor.
-¿Por qué se llama así el programa?
–Chicas de la culpa es el nombre de nuestro grupo, de lo que venimos haciendo en el teatro, No tiene que ver con la culpa judeocristiana. Nos hicimos amigas en un programa de tele que salió por Comedy Central y por Telefe. Ese programa se llamaba La culpa es de Colón. De ahí el nombre.
Malena Guinzburg utiliza en sus monólogos los apuntes del diario íntimo de su adolescencia. Foto Prensa El Trece–Decime una cualidad tuya, algo que te distinga de otras colegas.
–Me río de las cosas que me acomplejan. Mi monólogo de ahora es Querido diario y utilizo mi diario íntimo de la adolescencia. Un diario real que escribí a los 16 años, es decir, 31 años atrás. Lo guardé y después lo hice público. No puedo creer cómo me haya animado. Ahí hay mucho material: hay cosas tiernas, ridículas. La Malena que escribía en ese momento no sabía que eso era gracioso. Yo era depresiva.
–Hablabas de suicidarte.
–No, eso no, pero estaba recontra deprimida y me enamoraba de uno con la misma intensidad que el mes siguiente me enamoraba de otro. Y después me quedaba en casa escuchando a Silvio Rodríguez.
–¿Eso era culpa de tu viejo?
–¡Yo!. Yo me lo contagié solita en los campamentos.
A su diario no le ocultaba sus primeras cavilaciones. Un ejemplar único que ha sido escrito hace tres décadas y que ahora resulta “material” útil para para intentar una torpe biografía. A un psicoanalista conocido, Malena le dijo: “Desde chica, lo físico fue un temón. El sobrepeso me acompañó y me acompaña. Ahora estoy más o menos bien, pero a los 15 años llegué a pesar 92 kilos, con mi altura. Toda mi familia tiene tendencia a engordar, no zafó nadie“.
El terapeuta también la escuchó decir: “Sufrí mucho el bullying de chica. En el stand up, si yo me cargo primero, no les doy lugar a que ellos lo hagan porque ya lo hice yo. Antes del ataque, me defiendo”.
Si era varón iba a llamarse Ronald, como McDonald’s. Fue Malena, por el tango y porque le gustaba a su papá. “Siempre me gustó mi nombre”.
Malena, con su papá Jorge y su hermana Soledad.-¿Ya hay que aclarar quién era Jorge Guinzburg?
–Bueno, hay alguna generación nueva que no lo conoció.
–¿Nicki Nicole sabrá quién es?
–Qué sé yo, ¿qué edad tiene Nicki Nicole?
–¿Estás sugiriendo que tu padre está condenado al olvido?
–Tal vez sí esté condenado. En 50 años, no sé, tal vez. Yo crecí sabiendo quién era el Negro Olmedo, aunque (piensa seis segundos) creo que mi viejo ya debe formar parte de la cultura general de la Argentina. El problema es que también hay gente inculta…
–¿La tele es para personas de la edad de Mario Pergolini?
–Las nuevas generaciones ven menos televisión porque tienen mil opciones más. Yo a veces veo.
–¿Qué ves?
–Solo Canal 13.
–Jajaja.
–Todo lo que hace Suar, aunque no lo haga.
Malena Guinzburg en un sketch con Jorge Lanata en “PPT” del 2014. Foto: Diego Waldmann.–En los medios gráficos los entrevistados buscan directamente la promoción. Para la tele parecen calcular dos o tres infidencias. Al streaming pueden ir en pedo o drogados. ¿Es correcto el análisis?
–Hice streaming, un programa de entrevistas, y realmente me sentía sapo de otro pozo. Ya estoy grande para hacerlo, y para consumirlo. El periodismo gráfico, cuando pagaban, tuvo su idioma. Este programa también debe cambiar el formato: no es lo mismo las barbaridades que hablamos todas nosotras en el teatro, que ir a las 21 por Canal 13.
-¿El feminismo pasó un poco de moda?
-Hay derechos ganados que espero no se pierdan. Yo fui a las marchas del aborto y eso ya es ley. Me considero feminista, pero no activa ni desde el lugar combativo que otras ocupan y yo admiro. Las Chicas de la Culpa somos recontra feministas. Somos mujeres que hablamos de cualquier cosa y hacemos humor. Eso ya es feminismo. Y estar en la tele un domingo, a la hora en que históricamente hubo fútbol, también es feminismo .
-¿Se improvisa mucho en el stand up?
-A veces pasa que improvisás, creés que te salió genial, volvés a improvisar y sentís que perdiste la espontaneidad.
Las chicas de la culpa: Malena Guinzburg, Connie Ballarini, Fernanda Metilli y Natalia Carulias. Foto de prensa gentileza El Trece–Raúl Becerra, compañero de tu papá en “La noticia rebelde”, dice que Mirtha Legrand es malintencionada para preguntar, pero que tu padre tenía “clase” por “bestial”.
–No me voy a meter con Mirtha porque está más piola que nunca. Mi viejo te decía las peores cosas sin que te dieras cuenta. Hasta podían caer bien. En La noticia rebelde era muy agresivo en sus preguntas. Eso pasaba, entre otras cosas, porque todavía no tenía amigos en el medio. Después reemplazó la agresión por la picardía.
–¿Tuviste alguna crisis vocacional?
–Todo el tiempo tengo, sí. ¿Tendré laburo? ¿Me irá bien? Siempre trato de seguir adelante. Quiero amar lo que hago, que lo que hago me caliente.



