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Lollapalooza Argentina 2026: Sabrina Carpenter, la popstar fan del mate que vuelve al país en su mejor momento

El nombre de Sabrina Carpenter se consolidó en los últimos años dentro del mapa del pop internacional. Cantante, compositora y actriz, la artista estadounidense de 26 años atravesó una transformación que la llevó de ser una figura juvenil asociada a Disney a convertirse en una de las protagonistas más visibles de la escena actual.

En marzo de 2026, Sabrina Carpenter regresará a Buenos Aires para presentarse en Lollapalooza Argentina. La cita marcará su tercera visita al país y la encontrará en el punto más alto de su carrera, con éxitos globales y una gira internacional que agotó localidades en varias ciudades.

Su desembarco en el festival llega poco más de dos años después de su actuación en el estadio de River Plate como artista invitada de Taylor Swift, en una serie de conciertos que amplió de manera decisiva su exposición ante el público latinoamericano.

A diferencia de aquella oportunidad, cuando ocupó el rol de telonera, esta vez subirá al escenario como uno de los nombres fuertes de la programación, con un repertorio propio que dominó rankings y plataformas digitales.

Sabrina Carpenter en el escenario de los premios Grammy 2026. Foto: Reuters.

De actriz adolescente a referente del pop contemporáneo

Nacida el 11 de mayo de 1999 en Pensilvania, Carpenter inició su carrera artística desde muy joven. Su primera gran vidriera internacional fue la serie de Disney Channel El mundo de Riley, donde interpretó a Maya, uno de los personajes centrales, y ganó popularidad entre el público adolescente.

En paralelo con su trabajo en televisión, desarrolló una carrera musical sostenida. Desde 2015 publicó una serie de discos de pop que respondían a una estética juvenil, en línea con el perfil que la señal promovía para sus figuras emergentes. En esa etapa consolidó una base de seguidores, aunque todavía buscaba una identidad sonora y conceptual que la diferenciara con claridad.

Sabrina Carpenter en River Plate, abriendo para Taylor Swift. Foto: Martin Bonetto.

El cambio se produjo tras el cierre de su etapa vinculada a Hollywood Records, el sello asociado a Disney. En 2022 lanzó Emails I Can’t Send, un álbum que marcó una ruptura estética y narrativa. Las canciones incorporaron una mirada más íntima y directa sobre experiencias personales, con letras que abordaron conflictos familiares, relaciones sentimentales y el impacto de la exposición mediática.

Ese trabajo redefinió su posicionamiento dentro de la industria. Carpenter asumió un perfil más adulto, con mayor control creativo y una imagen pública construida desde la ironía y la autoconciencia.

El impulso definitivo llegó con su siguiente proyecto, Short n’ Sweet. El sencillo principal, Espresso, alcanzó los primeros puestos en rankings internacionales y se convirtió en uno de los temas más difundidos del año en radios y plataformas digitales. El impacto no se limitó a los Estados Unidos: la canción circuló con fuerza en Europa y América Latina, ampliando su alcance global.

El éxito comercial vino acompañado de una expansión en vivo. La gira asociada al álbum incluyó presentaciones en arenas de gran capacidad con entradas agotadas. Además, Carpenter encabezó festivales de alto perfil como Coachella y Lollapalooza Chicago, espacios que suelen funcionar como termómetro de la relevancia de un artista en el circuito internacional.

Su propuesta escénica combina coreografías impresionantes y una narrativa que refuerza el carácter conceptual de sus últimos discos. El repertorio equilibra canciones recientes con material de etapas anteriores, en un recorrido que expone su evolución artística.

Sabrina Carpenter. Foto: IG

En ese marco, el regreso a la Argentina adquiere un significado particular. La actuación en River en 2023 la presentó ante una audiencia masiva que en muchos casos la descubrió y vio por primera vez. El show en 2026, en cambio, la mostrará como figura consolidada y con un catálogo de éxitos propio.

El fanatismo por una infusión bien argentina

Existe además un elemento anecdótico que reforzó su vínculo con el público local: su interés por la yerba mate. En distintas entrevistas mencionó su gusto por la infusión asegurando que ya pasó a ser una verdadera “obsesión”. Si bien, durante su primera visita al país, no le gustó tanto, al parecer con el tiempo le agarró el gustito y hoy no se imagina la vida sin el característico sabor.

Esto, junto con otros factores, sólo reforzó su cercanía con los fanáticos argentinos, quienes están ansiosos por volverla a ver.

Más allá de ese detalle, su crecimiento responde a una estrategia artística clara. Carpenter construyó una transición gradual desde el universo juvenil hacia un pop más sofisticado, apoyado en letras de tono confesional y en una identidad visual definida. La combinación de vulnerabilidad, ironía y conciencia de su propia imagen le permitió conectar con una audiencia que atraviesa procesos similares de exposición y cambio.

Cuando suba al escenario de Lollapalooza Argentina el domingo 15 de marzo, lo hará como una de las representantes más visibles de una nueva generación de artistas pop. Su recorrido, que comenzó en la televisión infantil y se consolidó en los principales festivales del mundo, ofrece el marco para entender por qué su nombre ocupa hoy un lugar central en la programación.

Para el público argentino, el show funcionará como una oportunidad de observar en directo esa transformación: de promesa juvenil a figura internacional con identidad propia y capacidad de convocatoria.

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