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Llega la cuarta temporada de Bridgerton: por qué conviene seguir viendo la serie romántica de época más exitosa del streaming

Corre 1815 en la Regencia británica: “Quiero un adelanto de buenos chismes”, ordena la Reina Charlotte (Golda Rosheuvel) en la cuarta temporada de Bridgerton, que se estrena este 29 de enero en Netflix. ¿Cuál es su conflicto? “Benedict Bridgerton, debes casarte. Aún no encontraste a la adecuada”, le pide su madre. “Quiero un camino más aventurero”, contesta el libertino personaje de Luke Thompson.

Pero cuando conozca en un baile de máscaras a una misteriosa Dama de Plata se obsesionará. ¿Descubrirá quién es? ¿Podrá la experta en chismes Lady Whistledown decir “el amor vuelve a florecer en Londres”?

No es un secreto para los espectadores: la Dama de Plata es, en realidad, Sophie Baek (Yerin Ha), la sirvienta de la estricta y ambiciosa Lady Araminta Gun (Katie Leung), con dos hijas: Rosamund Li (Michelle Mao), que compite por Benedict, y Posy Li (Isabella Wei), más dulce y soñadora.

Así es: el mito de Cenicienta respira en la primera parte de la cuarta temporada de Bridgerton, y cuya continuación llegará el 26 de febrero. ¿Amará Benedict Bridgerton a Sophie Baek cuando sepa que la Dama de Plata es una sirvienta? ¿Vale la pena mirar la cuarta temporada de Bridgerton para saberlo? Aquí, las seis razones que lo justifican:

Collin Bridgerton (Luke Newton) y Penélope Featherington (Nicola Coughlan) fueron la pareja de la tercera temporada.

La química entre Sophie y Benedict

“El amor verdadero no lleva máscaras”, enuncia el tráiler de la cuarta temporada. “Usted es la persona más intrigante que conocí”, le dice Benedict Bridgerton, el segundo hijo, famoso por su espíritu libre y su desapego a las convenciones sociales. Unos minutos antes, Sophie le había revelado detrás de la máscara: “Yo no sé bailar”. Y Benedict la sacó a la pista mientras la tensión romántica crecía entre ellos, a la par de los movimientos de las parejas.

Pero cuando sonaron las campanadas, Sophie, en su alias de la Dama de Plata, huyó sin revelar su identidad y en vez de un zapato -como en el mito de Cenicienta- dejó un guante. Benedict lo recogió y se obsesionó con volver a verla. Ahora, con el acompañamiento de su hermana Eloise (Claudia Jessie), se aboca a descubrir quién es la misteriosa chica. Pero Sophie no deja de temer: “No quiere encontrarme a mí. Quiere encontrar a la Dama de Plata, y ella no es real”. ¿Qué sucederá cuando se vuelvan a ver? ¿Podrán amarse al fin?

En esta temporada, el amor y el misterio unirán a Sophie y a Benedict. ¿El amor será más fuerte?

El regreso de la serie romántica de época que hace furor

Bridgerton no aspira a ser realista. Busca iluminar libremente la época de la Regencia Británica (ahora en 1815, justo veinte años antes de que ascienda Victoria al trono) con historias románticas que tienen impacto global en Netflix. La cuarta temporada se basa en Te doy mi corazón, el tercer libro de la saga de Julia Quinn que adapta la exitosa Shonda Rhimes desde su productora Shondaland. La tercera temporada, en 2024, fue un boom. ¿Lo renovará la cuarta?

Bridgerton fusiona romances, poder y escándalos con una banda sonora que adapta clásicos pop desde lo instrumental: la serie ofrece una versión estilizada y pegadiza de los devaneos amorosos -siempre con el matrimonio como destino aspiracional- de la familia Bridgerton.

Las temporadas previas, a veces tildadas de machistas por más que las mujeres parezcan empoderadas, contaron las historias de varios de los ocho hermanos Bridgerton: todos y todas terminaron en pareja. Ahora, el amor imposible entre Benedict y Sophie renovará la inquietud: ¿la serie desafía las jerarquías y los prejuicios o los moderniza con situaciones atractivas?

La fastuosa reconstrucción histórica

La Regencia Británica se extiende entre 1795 y 1837: se la recuerda como a un tiempo de refinamiento y cultura, aunque sólo gozaban de ello los ricos, y sobre todo los que eran parte del círculo social del Príncipe regente, que en la serie es la Reina Charlotte (para potenciar la visión femenina de la ficción). La gente común subsistía en la pobreza, sobre todo por el aumento de la densidad de población tras la migración laboral industrial.

Si bien el pueblo, en general, vivía en barrios marginales -crecientes-, en la serie Bridgerton se muestra el reverso feliz de esa realidad: se reconstruyen al detalle, con una fastuosidad inusitada, la arquitectura, la cultura, la moda y las costumbres de la sociedad aristocrática de la Regencia.

Golda Rosheuvel encarna a la Reina Charlotte, la más chismosa de 1815.

En los estudios Shepperton, a las afueras de Londres, se construyeron escenarios completos con arquitectura georgiana (llamada así por los cuatro reyes que gobernaron desde 1714 hasta 1830) y de la Regencia: la serie ofrece una inmersión histórica al mundo exclusivo de Inglaterra y en ello no tiene comparaciones.

Los chismes de Lady Whistledown

En 2024, la temporada anterior giró alrededor de la búsqueda del amor entre Colin Bridgerton (Luke Newton), alto y morocho, y Penelope Featherington (Nicola Coughlan), rubia, baja y de cara redonda. En secreto ella era Lady Whistledown, la relatora de chismes dentro y fuera de la corte. ¿La descubrirían?

Finalmente ambos terminaron juntos, vencieron a la villana de turno y se reveló la identidad de ella: ahora Penelope, abiertamente, relata los hechos de la cuarta temporada. Así, ella combina su rol de madre y esposa de Colin con su nuevo rol público como la columnista social Lady Whistledown: su rol es exponer los secretos más atractivos de la alta sociedad de Londres.

Por eso, cuando la Reina Charlotte diga -en un guiño a los espectadores- “ésta es una nueva temporada, quiero un adelanto de buenos chismes”, Penelope/Lady Whistledown comenzará su relato con la frase que encabeza su columna: “Querido y gentil lector”. Y la Reina se deleitará. Pero hay otro gancho. La voz en off de la serie, también de Lady Whistledown, es legendaria: la interpreta Julie Andrews, hoy de 90 años.

El gran dilema de la Dama de Plata

“No se imaginan lo hermoso que ha de ser un baile”, dice Yerin Ha en la piel de Sophie Baek, y remata: “Quisiera vivir eso, tan solo por una noche gloriosa”. Y, con ayuda de los demás sirvientes de la casa de Lady Araminta Gun, Sophie consigue ir, con su máscara y su identidad de la Dama de Plata, a la fiesta de palacio: allí conocerá a Benedict Bridgerton.

Lady Araminta Gun (Katie Leung) junto a Rosamund Li (Michelle Mao) y a Posy Li (Isabella Wei) recuerdan a la madrastra y a sus dos hija de Cenicienta.

Pero a medianoche deberá irse del baile. “Debo hallar a la dueña del guante”, dirá Benedict. ¿Sucederá? “Con un poco de imaginación, lo imposible parece posible”, relata la voz en off de Lady Whistledown. O como dice la madre de Benedict, Lady Violet (Ruth Gemmell): “No hay ningún problema con soñar, hijo”.

Entremedio se cuentan las historias de los demás hermanos Bridgerton y sus parejas (que protagonizaron las temporadas previas): habrá peleas de alcoba, encuentros furtivos y otras sorpresas. “Debés contarle a Benedict quién sos en realidad”, oye la Dama de Plata/Sophie Baek. Ella duda: teme perder su trabajo y ser rechazada por él, por su origen plebeyo. La verdad se revelará, como siempre, al final.

La evolución de Benedict Bridgerton

“Benedict es un personaje al que todos fuimos siguiendo con cariño a lo largo de los años”, dijo Jess Brownell, la showrunner de la serie, a principios de 2025. Y consideró: “La única manera de sacarlo de su rutina era con alguien tan dinámico como Sophie Baek”. Y agregó acerca de ella: “No es una damisela en apuros. Es astuta, siempre va tres movimientos por delante y sabe cómo desafiar a Benedict”.

Por eso, en el tráiler de la cuarta temporada, Lady Whistledown relata en off: “El caballero más destacado de la temporada, el señor Benedict Bridgerton, debe inclinarse ante la fuerza más poderosa del mundo: las madres”. Justamente su madre es la que pone en perspectiva a Benedict, mientras los flashbacks lo muestran en situaciones románticas con distintas mujeres.

Se lo verá salir de un lago con su pecho y sus brazos musculosos, y su madre, después del baile de máscaras donde conoció a Sophie, le dirá: “Hablás como si fueras un hombre nuevo”. Ahora él deberá aceptar la realidad: la Dama de Plata no existe. En su lugar hay una criada. ¿La querrá igual?

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