La historia del concierto que salió “mal” y terminó siendo eterno: a 50 años de The Köln Concert de Keith Jarrett


24 horas sin dormir. El viaje en el modesto Renault 4, con su mánager al volante, lo dejó en pésimo estado y le agravó su dolor de espalda crónico. Los kilómetros y kilómetros por ruta hasta Colonia, Alemania no hicieron más que empeorar su humor. Y todavía podía salir peor.
Cansancio extremo. Y cuando por fin llega a la ciudad, nada mejora. Keith Jarrett no pudo cenar —un error de último minuto del restaurante— y en la Ópera de Colonia, en vez del Bösendorfer grande que pidió, hay un piano de cuarto de cola. Desastre inminente.
Pero Jarrett no cancela. Se sienta. Respira. Y no hace nada. O todo lo contrario: deja que el tiempo pase —un gesto que ya era costumbre antes de cada concierto— hasta que algo le toma las manos sobre las 88 teclas. Hasta que llega el éxtasis, el genio, el desborde. La improvisación.
Keith Jarrrett: concentración total frente al piano, de un artista que rompió todos los moldes con The Köln Concert.Y así sucede: con el instrumento equivocado, Jarrett toca poco más de una hora de trance improvisado. Lo que parecía una receta para la catástrofe terminó convertido en un disco eterno.
The Köln Concert, editado un 30 de noviembre de 1975, es la historia del error que creó belleza.
Keith Jarrett, el genio del piano antes de The Köln Concert
Jarrett llegó a Colonia con 29 años, en plena gira europea, pero no era ningún novato. Niño prodigio, había empezado a tocar el piano a los 3 y a los 7 dio su primer concierto: los críticos ya sabían de lo que era capaz.
Aunque su discografía después abarcaría jazz, música clásica y barroca, Jarrett siempre tuvo claro el rumbo. Renunció a estudiar con la pianista y pedagoga Nadia Boulanger —maestra de Daniel Barenboim y Quincy Jones, y con quien se había entrevistado Astor Piazzolla— y eligió el camino del swing.
Edición especial por los 50 años de The Köln Concert: en vinilo doble con fotos nuevas.Art Blakey, Charles Lloyd y Miles Davis: antes de los 25 ya había tocado con los grandes del jazz contemporáneo. Con Davis integró una gira europea con un repertorio que seguía revolucionando el género, como Bitches Brew e In a Silent Way.
En medio de esa etapa con Miles grabó uno de sus primeros hitos: Facing You.
The Köln Concert: la noche del piano equivocado en Colonia
Y entonces llega Colonia. El viaje había sido malo y la comida, en un restaurante de pastas suizo, peor. Lo acompañaba Manfred Eicher, productor de ECM y mánager de facto en esa gira europea, que lo llevaba de concierto en concierto en su Renault R4. Jarrett llegó trasnochado, al límite y con la espalda pasando factura.
Y, al revés de lo que canta Frank Sinatra, “lo peor estaba por venir”: en lugar del Bösendorfer 290 Imperial acordado, los técnicos de la Ópera subieron por error un piano de cuarto de cola, usado para ensayos. Un instrumento sufrido, mal afinado, con agudos débiles y una pedalera que no respondía como debía. Todo indicaba desastre.
Pero no fue así. Jarrett se acomodó a las restricciones: evitó ciertos registros, buscó otros y convirtió el límite en método. Ofreció —muy temprano en su carrera de solo piano— una hora y seis minutos de música improvisada en trance, riesgo y belleza cruda.
La historia oculta de la joven que hizo posible The Köln Concert
La película Köln 75 —estrenada este año por el 50° aniversario del disco— volvió a poner una luz fuerte sobre una parte desconocida del mito. Hace poco también se la vio en el Festival de Mar del Plata. ¿Hubo una chica de apenas 18 años que hizo posible esa noche de jazz e improvisación?
Afiche de Köln 75, la película que rescata la historia de Vera Brandes y la noche del concierto.Sí: Vera Brandes. Era la promotora que hizo posible el concierto cuando todo se estaba por caer. Durante décadas su nombre quedó apenas al margen en la historia del disco, como en la biografía de Ian Carr (Keith Jarrett: The Man and His Music) donde Brandes es apenas una nota al pie.
La película, que no tuvo la colaboración o aval de Jarrett ni de su sello, la saca de ese olvido. Por ahora, Köln 75 no está disponible en plataformas de suscripción.
The Köln Concert, más que “un disco de jazz”
Cuando algo sale inesperado, decimos “habrá que improvisar”. Acá no fue una frase hecha: fue la condición de la noche. Los 1500 que estuvieron en la Ópera de Colonia el 24 de enero de 1975 fueron testigos de la grabación en vivo de un disco que se editó el 30 de noviembre de 1975 y que hoy es enorme: The Köln Concert, el álbum de piano solo más exitoso de la historia del jazz. Cuatro millones de copias vendidas.
Un disco que no sólo se codeó con los grandes solos de piano del jazz —de Concert by the Sea, de Erroll Garner, a Conversations With Myself, de Bill Evans—: abrió un mapa nuevo para el piano solo.
El pianista en sus años de madurez, una figura clave del jazz contemporáneo.Y una de las tapas de discos más famosas, en cualquier género musical: blanco total, el perfil del piano, Jarrett encorvado, los ojos cerrados, las manos sobre las teclas. Un concierto de 66 minutos resumido en una foto.
The Köln Concert deja una idea clarísima: no importa si el cuerpo no da y el instrumento no ayuda. Con un piano a medias Jarrett encontró una salida. Sin plan B: a veces, del límite sale algo que no estaba en los planes.
The Köln Concert o cómo el error crea belleza
Miles Davis tenía una frase que le calza perfecto a esta historia: “No toques lo que sabés, tocá lo que no sabés”. Y otra: “en la música no hay errores”. Hay una anécdota que lo explica mejor que cualquier teoría.
En Stuttgart, en 1963, Herbie Hancock metió un acorde “equivocado” en medio de un solo de Miles. Pero el trompetista no lo frenó: hizo una pausa mínima y tocó una línea que acomodó ese acorde dentro de la música. Hancock en varias entrevistas dijo que ahí entendió algo simple: el error sólo es error si no lo usás para ir a otro lado.
Jarrett también lo entendió así: no hay notas equivocadas, hay salidas creativas.
A 50 años de The Köln Concert, el legado de Keith Jarrett
Entre muchos discos, Jarrett dejó en The Köln Concert uno que va más allá del jazz. Favorito de melómanos, principiantes, amateurs del género y también de gente que no escucha música instrumental. Abrió un camino para artistas tan relevantes como Brad Mehldau en formas de una improvisación larga, hipnótica y melódica.
Cada vez que lo escuchamos se siente: los famosos gruñidos y quejidos con los que Jarrett se da fuerza, los pies audibles golpeando desde el minuto 6:25 de la primera parte. Al poner play da la sensación de que está pasando ahora mismo. Una variación emocional que, según los críticos, va del góspel a la música clásica y contemporánea.
Cincuenta años después, el disco sigue enseñando algo mejor que la perfección: la pura verdad. Keith Jarrett no venció al piano equivocado; aceptó el azar. Lo convirtió en camino hacia lo sublime. El error como parte de la belleza.



