El Disney+ que no conocías: The Lowdown, un noir político y adulto con Ethan Hawke


En The Lowdown (Toda la verdad, su título en Latinoamérica), la nueva serie con Ethan Hawke de Disney+, arrasa en 2025 en voz baja y funciona como un código secreto entre curiosos, lectores y amantes del noir: 8 capítulos que no gritan, pero golpean. Como decía Raymond Chandler, el maestro del género: cuando hay una duda, que un tipo entre por una puerta con un arma en la mano. Así irrumpe esta serie.
Su asombrosa banda de sonido llega como un murmullo. Toda la verdad no necesita levantar la voz para rockear fuerte y sacudir. Suenan joyas de JJ Cale -el gurú americano que idolatraba Eric Clapton-, Leonard Cohen, Chet Baker, Taj Mahal o Leon Russell. Marcan el pulso narrativo de la serie. Su identidad. Y la historia de la Historia tras ella.
Toda la verdad: un policial noir que crece en voz baja
The Lowdown, estrenada en la Argentina en noviembre, ya aparece en listas de las mejores series de 2025, codeándose con Severance -la ciencia ficción que dominó Apple TV+- o la nueva Pluribus. Y sin una pequeña ayudita del algoritmo ni hype de redes: frescura de críticos especializados garantizada con un sólido 98% de aprobación en Rotten Tomatoes y figura junto otras joyas del año en varios rankings especializados.
La dirige con pulso y sensibilidad Sterlin Harjo, creador de Reservation Dogs, y el parentesco se nota: “America” de los márgenes, comunidades indígenas olvidadas y memoria.
La serie derrocha inteligencia, política y un casting envidiable. Tiene el swing de un disco de Willie Nelson tocando standards de jazz, ese embrujo del ruidito de la púa sobre el vinilo que atrapa desde el episodio uno.
Un policial noir sureño, algo gótico, con todos los papeles en regla: muertes que llevan a más muertes, femmes fatales (o mejor dicho, milfs fatales), familias poderosas y oligarcas, corrupción policial y estatal y un entramado neonazi que no es caricatura.
Lee Haywood: el personaje de Ethan Hawke y el corazón de The Lowdown
Ethan Hawke interpreta a Lee Haywood, periodista, escritor e historiador amateur de Oklahoma, basado en una figura real que investigó la corrupción en Tulsa y murió en circunstancias tan turbias como las que denunció. Lee además es librero: dueño de una pequeña, desordenada y entrañable librería independiente. También refugio y trinchera.
Destapa para un periódico local una maniobra inmobiliaria siniestra: empresarios y autoridades -con la complicidad de sectores de la iglesia- compran terrenos a comunidades negras pobres del norte de Tulsa para un negocio oscuro ligado al futuro gobernador del estado. Poder político, racismo, neonazis y dinero sucio.
Hawke, notable.El elenco es un lujo de personajes que interpretan papeles secundarios, pero son el alma de la serie: Kyle MacLachlan (Twin Peaks), Jeanne Tripplehorn (Bajos instintos), el maravilloso Tim Blake Nelson como la oveja negra de una familia machista y cruel, y un Peter Dinklage exquisito, casi como un Sancho Panza o Watson del protagonista. También aparece Macon Blair, actor fetiche del director Jeremy Saulnier, que además dirige varios episodios.
Y, alerta, ella. Esa adolescente: Ryan Kiera Armstrong (Anne with an E, Star Wars: Skeleton Crew), como la hija de Lee. Con apenas 15 años, tiene un magnetismo que no se veía desde Natalie Portman.
La relación padre–hija -periodista obsesivo y padre disfuncional con aprendiz de investigadora- tiene algo del cine de aventuras clásico, y dan ganas de preguntarse qué hubiera pasado si Spielberg no archivaba aquella idea de una hija de Indiana Jones -Natalie Portman- para lo que luego fue la olvidable Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.
The Lowdown, un Indiana Jones periodista contra los neonazis
Y es que hay algo de Indiana Jones en el Lee de Ethan Hawke: el sombrero que siempre vuelve, el look desalineado, la vocación casi suicida por la verdad histórica. “Ese documento firmado por Martin Luther King debería pertenecer a los afroamericanos del norte de Tulsa”, dispara en el primer episodio frente a una familia de ricachones. No busca tesoros: busca archivos, pruebas, memoria. Justicia.
Si Indy combatía nazis sin vueltas (“Nazis… odio a esos tipos”), Lee se enfrenta a una red de terratenientes corruptos con vínculos neonazis, en un contexto de tensión racial permanente, atravesado por la historia de las comunidades originarias -incluida la tribu Osage- y la violencia estructural del sur estadounidense.
El humor negro se justa con el policial ídem. En un cruce memorable, un neonazi le reprocha:
-“En tu artículo me trataste de neonazi y skinhead.”
-“¡Sí, porque quemaste una sinagoga!.”
-“Y me volví más antisemita después de que lo publicaran.”
La serie entiende que el absurdo también es político. O que la política actual se volvió un meme…
Hay ecos de Los asesinos de la luna, por la herida abierta de los Osage, y de BlacKkKlansman, de Spike Lee, por la manera directa de mostrar cómo el odio se infiltra en las instituciones.
Un “truthstorian” en el corazón oscuro de Oklahoma
Haywood es un “truthstorian”: alguien obsesionado con los hechos culturales, políticos e históricos de Oklahoma, un estado petrolero donde el siglo XX dejó algunas de las páginas más violentas y racistas de los Estados Unidos.
La trama se sostiene en hechos reales y en una sombra que sigue viva: la Masacre de Tulsa de 1921, uno de los ataques raciales más brutales de la historia norteamericana, durante décadas silenciado. Ese pasado late en cada episodio.
Pero Lee, no un periodista “gonzo” al estilo Hunter S. Thompson. Con el cigarrillo siempre encendido, Lee es golpeado, apaleado, humillado. No le sobra hombría (“no, por favor, en el baúl no”), pero sí convicciones éticas. Y eso, el mundo del noir lo sabe, cuesta caro.
Libros, Borges, Jim Thompson y una argentina que toma mate
Gran parte del encanto de Toda la verdad está en su amor por los libros. Sin snobismo. Sin guiños para entendidos. La trama gira alrededor de una colección del gran Jim Thompson, guionista de las primeras obras maestras de Stanley Kubrick, el “Dostoievski del policial americano”, favorito confeso de Stephen King:
“Thompson abrió el sueño americano con un cuchillo, sin consuelo ni escapatoria.”
Hay referencias a Salinger, Kerouac, Joe Brainard y hasta discusiones sobre cómo citar correctamente a David Foster Wallace. Sin alarde: todo suma clima y amistad.
Ethan Hawke durante el rodaje de “The Lowdown”, junto a la actriz argentina Claudia Carbone.Y hay un guiño inesperado y delicioso: Catalina, una asaltadora de libros raros, hermosa, bravísima, lectora empedernida de Jim Thompson… toma mate. La interpreta una actriz argentina Flavia Carbone, que en su breve aparición se roba la escena como cow-girl fatal, aindiada, hechicera, empoderada y filosa.
Más adelante, en una escena nocturna en la librería, una ex de Lee aparece buscando “un libro de Borges”. Su belleza casi le provoca un infarto a Lee. Pura perdición noir.
Ethan Hawke, Leonard Cohen y un cierre que pide más en Disney+
Más que ratones de biblioteca, como canta Leonard Cohen en el último episodio de la serie -“So Long, Marianne”- The Lowdown es una serie sobre hermosos perdedores de librería.
Se meten donde no deben y avanzan igual: vale para el afecto, la amistad, el amor y la justicia.
Después de tantos libros, pistas, viajes y verdades incómodas, queda una sensación ojalá haya una segunda temporada.



