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El Bambino Pons, el que le pone música al relato de los goles, sus amigos rockeros y su relación con Bizarrap: “Soy un perro cantando”

Nos encontramos con él justo en la zona donde construyó su reinado (lejos de la Abadía de Westminster, Londres), exactamente a media cuadra de la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. “Me bauticé acá, me confirmé, hice la secundaria, me casé, imaginate”, dice Juan Manuel “Bambino” Pons, quien le propone a Clarín cruzar para ir a hacer las fotos al Parque Chacabuco.

Caminar junto a él nos deja bien en claro que acá juega de local. Lo para todo el mundo: algunos para pedirle una foto, y otros que lo conocen más allá de su rol de relator de la cadena ESPN (sí, el que les pone épica a los goles con alguna melodía de rock conocida, pero con la letra cambiada y ajustada según el goleador), se ponen a conversar de temas generales, coloquiales.

Explica: “Yo saludo a todos. Deploro a muchos colegas que tienen dos horas por día de televisión, y por la calle andan con anteojos negros como si los llevara el Diablo. Pienso: ‘¿Y este boludo?, ¡si hace cinco años no te conocía ni tu mamá! A la gente no le podés dar vuelta la cara’. Si les piden una foto, no los putean, los tratan bien, ¿qué pierden? ¿Dos minutos?”.

El Bambino Pons hace 25 años que se dedica a transmitir partidos del fútbol inglés. Sin embargo, recién hace un año conoció Inglaterra, donde aprovechó a conectarse con su otra gran pasión, el rock.

Dice: “En Londres me hice un tour para conocer dónde tocaron por primera vez o en qué lugar grabaron los más grandes. Fui a recitales, y además a ver jugar al Manchester y al Liverpool. Me encantó viajar en esos micros rojos de dos pisos tan emblemáticos”.

A los 71 años, Pons reconoce que, antes que periodista deportivo, quería ser jugador de fútbol. Recuerda: “A los 17 años me probé en Peñarol de Montevideo, pero me mandaron de vuelta a los tres meses: tenía menos fuerza que una hormiga (Risas). Pensé que me llevaba el mundo por delante: pelo largo, ropa de primera marca, jugaba de 10. Me volví a mi casa y le dije a mi mamá: ‘Voy a ser periodista, he fracasado como jugador’”.

De local. El Bambino Pons, en Parque Chacabuco. A media cuadra, en la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa: “Me bauticé, me confirmé, hice la secundaria y me casé". Foto: Ariel Grinberg

Estudió periodismo deportivo, se recibió, realizó un breve paso por la gráfica y en el ’81 entró a radio Mitre. En el ’90 hizo televisión por primera vez en Canal 9. Cuando Alejandro Romay levantó el fútbol en su canal, Bambino Pons le fue a golpear la puerta a Juan Cruz Avila, en Torneos y Competencias.

Afirma: “Entré a Torneos en el ’96 y acá estoy. Soy empleado de Torneos, laburo para ESPN, les agradezco a las dos empresas que con esta edad todavía me tengan en cuenta. Sino estaría en mi casa, jubilado, sin saber qué hacer”.

Porqué no dice de qué club es hincha

Quien fuera declarado Personalidad Destacada por la Legislatura porteña, es un compendio de anécdotas. Cada club que nombra, incluye una lista de jugadores que integraban el equipo en un año determinado.

Ostenta una memoria prodigiosa para los puestos de cada uno: dónde se desempeñaban mejor, cuál era su pierna hábil.

Aclara: “Muchos saben de qué equipo soy hincha, pero prefiero no decirlo. Es meterse en camisa de once varas, porque algunos van a pensar que no soy imparcial. Aunque ya no transmito fútbol argentino, me quedé solo con la Premier League, la UEFA y los partidos de la selección a nivel europeo. Así estoy más tranquilo, cumplí un ciclo: hago 10 partidos por semana, laburo más, pero transmito desde el estudio. No me tengo que poner el saco ni ir a una cancha”.

Goles cantando, amigos rockeros y Bizarrap

Bizarrap le posteó un festejo, le agradeció y de yapa, el dj le hizo subir 20.000 seguidores en Instagram. Foto: Ariel Grinberg

En el 2000 ocurrió algo que, según el propio Bambino Pons, cambió su vida profesional: empezó a cantar canciones de rock al celebrar goles. Explica: “Era un riesgo, podía salir bien o mal”.

Gustavo López fue mi primer comentarista en ESPN. Arrancamos un Manchester 3 – Fulham 2; jugaron (Juan Sebastián) Verón y (Diego) Forlán. Y Gustavo me propuso cantar. Él había ido al Mundial 98, y a Michael Owen le cantaban Guantanamera. Le expliqué que mi onda no era tropical, que era el rock.Y así empecé cantando un gol con el famoso Come On de Gary Glitter. En vez de Come On, decía Ve…rón. En una oportunidad, para un gol de Julián Alvarez elegí un tema de La Renga. Hoy le hago a Enzo Fernández el Dame fuego de Sandro. Canto: “Dame Enzo, dame dame Enzo… ¡Dame el fuego de tu gol!”.

-¿Es cierto que rockeros amigos te preparaban las pistas de los temas, sin las voces, para que cantes los goles arriba?

-Algunos de los chicos de Catupecu Machu, Rata Blanca, los Ratones, y un pibe de Torneos que era magnífico, me hacían las pistas y sacaban la voz. Y arriba ponía la mía. Soy un perro cantando, pero tengo buen oído. Tenía todo anotado y al sonidista le daba un papel con cincuenta canciones. Yo le decía el número que elegía y cuando estaba escuchando la música, lo adaptaba al nombre de quien había hecho el gol.

-¿Cómo pegaste onda con Bizarrap?

-Un día relaté un partido del Liverpool y canté un gol con un tema de Shakira. Después estaba en una sala de periodistas que tenemos en ESPN, y Mechi Margalot, ex Leona que es relatora de fútbol, me contó que por ese festejo en las redes me había levantado Bizarrap. Yo no tenía bien en claro quién era, y le agradecí por Instagram. El me empezó a responder audios, me dijo que era hincha de Vélez, que siempre me seguía, y lo repostéo. Eso me sumó 20.000 seguidores.

Bambino Pons. A Enzo Fernández, le canta una de Sandro: "Dame Enzo, dame dame Enzo, dame el fuego de tu gol". Foto: Ariel Grinberg

Apodos, latiguillos y grandes referentes

Otra de las gracias de Pons son los apodos que pone y sus latiguillos. A él, su apodo Bambino se lo puso Roberto Leto, por el parecido ya desde muy chico con el Bambino Veira.

Pero en las transmisiones, se destaca por su capacidad de buscarle similitudes a las caras de jugadores y técnicos. Algunos ejemplos de su popurrí de apodos: Harry Kane (El Oficinista), Cristiano Ronaldo (El Bati pibe), Erling Haaland (El Androide), Enzo Fernández (La Perla), Alejandro Garnacho (Moe, el de Los Tres Chiflados), Lisandro Martínez (Tarzán), Luka Modric (La Rata), Kevin De Bruyne (Mi pobre angelito), entre otros.

Reconoce que dos de sus célebres latiguillos fueron “robados”. “Saque si quiere ganar” (lo usa para exigirle a los defensores que patéen la pelota alto y lejos cuando hay peligro en el área) se lo escuchó decir a Alfio Basile; y “¡¿Para qué te traje?!” (cuando un jugador comete un error incomprensible), al técnico Ricardo Trigilli.

De su padre (un español que vino al barrio de Caballito porque en España no conseguía trabajo cuando se enteraban de que había luchado contra Franco), aprendió a sobreponerse en los malos momentos y pelearlas todas. Su papá murió a los 104 años, hace apenas 4.

De Carlos Salvador Bilardo aprendió a ser Bilardista como un estilo de vida, no sólo por su paladar futbolístico. Con él mantuvo una estrecha relación y lo sigue visitando. Hasta tiene cábalas como pisar algunas baldosas de determinada manera; o cruzar ciertas calles por la mitad de la cuadra, tomando los recaudos correspondientes.

A Diego Maradona lo considera el mejor de la historia, y con él compartió momentos memorables, desde sus comienzos en Argentinos Juniors, pasando por su etapa en Europa, y la última época antes de su muerte.

Duelo, abuelazgo y un nuevo amor

Admite haberles robado a Alfio Basile y a Ricardo Trigilli dos de sus famosos latiguillos: "Saque si quiere ganar" y "¿Para qué te traje?". Foto: Ariel Grinberg

El 3 de febrero nació Lorenzo “Lolo” Pons, el hijo de Pablo (su hijo que también es un reconocido relator en ESPN) y su nuera, Florencia. Dice: “Convertirme en abuelo fue un regalo del cielo”.

Bambino Ponce tuvo a Pablo (40), junto a Susana, quien fuera su primera novia y esposa durante 30 años (hasta que falleció en 2008, a los 50, tras una larga enfermedad). Fruto de ese amor también nació su hija María Emilia (34), que vive en Mallorca y es operadora de turismo.

Cuando se le pregunta, Bambino reconoce que volvió a apostar al amor, que hoy tiene una compañera que se llama Roxana, a la que se resiste llamar pareja o novia, porque no le gustan esos términos. Prefiere decirle, sin ocultar su enamoramiento, “mi chica”.

Otra de las características distintivas del Bambino Pons es su coquetería.

-¿Es verdad que el pelo en tu vida es un capítulo aparte?

-Totalmente. De hecho me hago mesoterapia capilar (aplicación de microinyecciones en el cuero cabelludo para introducir nutrientes esenciales directamente en el folículo piloso). Todavía no necesito implante, por suerte. Sin pelo, no me podría ver.

Coqueto. El Bambino Pons se toma en serio su pelo. Hace un tratamiento y es específico con el tono de su tintura. Foto: Ariel Grinberg

-Y sentís que la pegaste con el color de la tintura…

Sí, mi tono es el número 5, castaño claro. Cuando era muy joven, ya usaba el pelo bien largo, me ponía zapatos de plataforma y pantalones ajustados; no “pata de elefante” sino acampanados. De color blanco o rosa. Iba a la tribuna de las canchas así vestido. Todos iban así, los de la hinchada se vestían de esa manera. Era la moda en los setenta. Y no sé si es una guarangada lo que te voy a decir…

-Adelante Bambino.

-Para mí el pelo está al mismo nivel del corazón y del órgano reproductor masculino. Para decirlo en términos médicos (Risas).

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