De Alaska al Metropolitano: El camino de Obed Vargas, la nueva joya mexicana del Atlético de Madrid

MADRID, ESP. – El fútbol suele regalar historias de superación, pero pocas tan singulares como la de Obed Vargas . A sus 20 años, el mediocampista nacido en Anchorage, Alaska, ha cumplido el sueño de su infancia al fichar por el Atlético de Madrid , consolidándose como una de las realidades más brillantes del balompié norteamericano y pieza clave en la Selección Mexicana.

Un talento forjado en el hielo
Vargas no tuvo un camino convencional. Creció en una región donde el invierno domina el calendario y la competencia futbolística es limitada. Esta experiencia, lejos de ser un obstáculo, moldeó su carácter:
- Humildad y enfoque: “Crecer jugando en Alaska me mantuvo con los pies en el suelo. Sabía que era el mejor allí, pero no sabía hasta dónde podía llevarme eso”, relata el joven futbolista, quien se mudó a Seattle en 2021 para integrarse a la academia de la MLS.
- Reconocimiento: Su desempeño en el Seattle Sounders fue tal que, en la pasada temporada 2025, fue galardonado como el mejor jugador Sub-22 de la liga estadounidense.
Corazón “Colchonero” desde la distancia
Curiosamente, la conexión de Obed con el Atlético de Madrid nació hace más de una década en la remota Alaska, identificándose con la filosofía de esfuerzo y resistencia del club español. Para él, el equipo representa la lucha constante contra la adversidad, algo que ha vivido personalmente al abrirse paso desde un estado sin tradición futbolística hasta la selección absoluta de México.
El encuentro con el destino
El destino comenzó a sellarse durante el reciente Mundial de Clubes , donde el Seattle Sounders y el Atlético de Madrid compartieron grupo. En aquel torneo, Vargas no solo se enfrentó al club de sus amores, sino que conoció a su ídolo, Antoine Griezmann , sin saber que meses después serían compañeros de vestuario.
Con un palmarés que ya incluye una histórica Liga de Campeones de la Concacaf (2022), Obed Vargas llega a España no solo para cumplir un sueño personal, sino para demostrar que el talento mexicano no conoce fronteras, ni siquiera las del Ártico.



